Laguna Negra

Esta Laguna es uno de los principales atractivos turísticos del estado ya que llama la atención su color oscuro...

Leyendas de Merida

Mérida es rica en mitos y leyendas, tanto de origen indígena como las creadas a través de los tiempos por los campesinos del páramo....

La Trampa

Lugar sagrado, escondido entre las nubes, refugio de indios, tribus de los Mucuúnes, Jamuenes, Casés, y Quinaroes, habitantes alrededor de la Laguna de Urao...

Gastronomía merideña (historia y evolución)

La comida merideña consta de gran variedad de delicias gastronómicas de singular preparación...

Historia y herencia cultural

En sus valles y mesetas se asentó la civilización Tatuy (significa precisamente, lo más antiguo), la cual alcanzó un alto grado de desarrollo cultural...

24 de nov. de 2014

Descripción colonial de algunas poblaciones merideñas. Parte IV

Mucuchíes: 

“Este pueblo de Mucuchíes es de temperamento frío porque tiene a poco más de dos leguas el páramo de quien toma el nombre, pero se coge mucho trigo y papas. Tiene ganados mayores y menores y su población aún es más considerable que la de Mucurugua (por decir Mucurubá) y los indios educados en muy buena policía. Tienen casas decentes en la plaza para los pasajeros, hay abundante provisión de aves y pan, un pollo vale medio real de plata y el duplo en cacao o papelones (...)” (Viaje muy puntual y curioso que hace por tierra don Miguel de Santiesteban desde Lima hasta Caracas en 1740 y 1741). 

“Mucuchíes es pueblo de muchos indios, que puede tener cerca de doscientos; pues es el mayor de toda la jurisdicción con buena iglesia de teja competentemente ornamentada. Su temperamento frígido, produce mucho trigo, maíz, papas y demas frutos de tierra fría con abundancia” (De Oviedo, Basilio Vicente, Pensamientos y noticias escogidas para utilidad de Curas del Nuevo Reino de Granada, 1761). 

San Juan de Lagunillas: 

“El Curato del pueblo de San Juan cercano a Lagunillas con iglesia cubierta de paja, y su ordinario ornato, su temperamento cálido, que produce cacao, y caña dulce, y en el hay haciendas de cacao. Tambien produce algodón, y otros frutos de tierra caliente, yucas, batatas, plátanos, etc., y tiene ganados vacunos, y cabríos. Tendrá más de cien indios, y treinta ó cuarenta vecinos” (De Oviedo, Basilio Vicente, ob. cit). 

Santo Domingo: 

“Tendrá el pueblo de Santo Domingo cien indios, y cincuenta poco menos vecinos blancos, produce muchas turmas, y maíz, y los indios fabrican muchas petacas, y petaquitas labradas, que es su trato. Tienen unos y otros indios, y vecinos muchos ganados vacunos y yeguerizos (...)” (De Oviedo, Basilio Vicente, ob. cit). 

Tabay:

“El viernes 5 de agosto (...) llegamos al pequeño pueblo de indios de Tabay (...). El pueblo logra en un pequeño llano fértil y alegre situación regada de muchas fuentes y es tan corta su población que me aseguró el cacique en cuya casa nos hospedamos, que sólo constaba de 25 tributarios, su temperie es tan benigna que se coge trigo, maíz, plátanos y de cuanto se siembre, su doctrina está al cuidado del clero.” (Viaje muy puntual y curioso...). 

“El Curato del pueblo de Tabay cercano de Mérida, en la vía para Barinas, tierra cálida templadamente, y país ameno, sano, y fértil con iglesia competentemente ornamentada. Tendrá ochenta indios, y más de cincuenta vecinos blancos. Produce trigo, y mucho arroz, maíz y demás frutos. Tiene haciendas de trapiches, y molinos, y muchos ganados vacunos, y algunos vecinos honrados” (De Oviedo, Basilio Vicente,  ob. cit). 

Timotes:

“El pueblo de Timotes, Curato de la cleresia en la raya, que deslinda las jurisdicciones de Mérida y Trujillo por el río llamado Timotes, tendrá ciento y cincuenta indios, y cincuenta o más vecinos blancos, su temperamento templado que produce de todos frutos de tierra templada, buen trigo, ajos, cebollas, papas, maíz, etc., tiene de todos ganados vacunos, yeguerizo, ovejuno, etc., su iglesia cubierta de paja con ordinario ornato (...)” (De Oviedo, Basilio Vicente, ob. cit). 


Autor: Rubén Alexis Hernández
Historiador

17 de nov. de 2014

Descripción colonial de algunas poblaciones merideñas. Parte III

Jají: 

“El Curato del pueblo de Jaji de la cleresia, su temperamento templado, que produce dichos frutos (¿), su iglesia de paja con poco ornato tendrá cuarenta indios, y veinte vecinos blancos, su temperamento sano, y favorable. Rentará a su párroco doscientos y cincuenta pesos (...)” (De Oviedo, Basilio Vicente, Pensamientos y noticias escogidas para utilidad de Curas del Nuevo Reino de Granada, 1761). 

Lagunillas: 

“El jueves 27 partimos del sitio nombrado el Anis, y llegamos al pueblo de indios de la Lagunilla (...), está una pequeña laguna que da el nombre al pueblo, esta laguna que bordea como una milla tiene tanta profundidad desde sus bordes que para entrar en ella se sirven de barquillos de mimbres; del barro o lama del fondo de su centro extraen los indios del pueblo y no otros, una especie de salitre que en este Reino llaman jurado, de que venden a real la libra (...) esta sal tiene grande uso en estas partes porque sirve para cuajar o mantener el vigor de una sustancia que por cocimiento, extraen de las hojas del tabaco de que resulta una masa, que (...) llaman (...) ambir, o chimó (...). A media legua de esta laguna está el pueblo en un amenísimo sitio de mucha arboleda, huertas y frutales de las del país. Su doctrina está a cargo del clero. Los indios educados en muy buena policía, todos hablan muy bien la lengua castellana, y la originaria que es la primera vez que la oí proferir en el Reino. Aquí compramos un carnero por 8 reales y abunda mucho más el ganado cabrío” (Viaje muy puntual y curioso que hace por tierra don Miguel de Santiesteban desde Lima hasta Caracas en 1740 y 1741). 

“El pueblo de Lagunillas de la cleresia con iglesia de paja (...), su temperamento calido, pero sano, y ameno, produce de todos frutos de tierra caliente, caña, maíz, platanos, yucas y muchas frutas. Se dan en su distrito muchas parras, de modo, que allI no tiene el Cura que comprar vino para celebrar (...). Tiene también algunas haciendas de cacao, y también produce algodón, y hay algunos trapiches, en que fabrican bastantes dulces. Tendrá cien indios, y cincuenta vecinos blancos” (De Oviedo, Basilio Vicente, ob. cit). 

La Mesa de Ejido: 

“El Curato del pueblo de la Mesa media jornada distante de la ciudad de Mérida, aunque es pequeño, que tendrá cincuenta indios, y treinta y cuarenta vecinos, tierra caliente templadamente, y es país sano, y ameno, que produce maíz, platanos, muchas auyamas, y otros frutos de tierra caliente tiene algunos trapiches de caña dulce (...)” (De Oviedo, Basilio Vicente, ob. cit). 

Las Piedras: 

“El Valle de las Piedras tendrá cincuenta vecinos, y crían muchos ganados vacunos, y yeguas, y ovejas, y produce los dichos frutos (por decir los mismos de Pueblo Llano y Santo Domingo). Este Curato puede rentar mil y doscientos pesos (...)” (De Oviedo, Basilio Vicente, ob. cit). 

Mucurubá: 

“El sábado seis partimos de Tabay (...). A las tres leguas está el pueblo de Mucurugua, que es uno de los mayores de la gobernación de Maracaibo y aún del Reino de Santafé cuya doctrina está al cuidado de los Padres de San Agustín, y es anexo del de Mucuchíes” (Viaje muy puntual y curioso...). 

“El pueblo de Mucurubá tendrá cincuenta indios, su temperamento templado, y produce mucho maíz, y otros frutos de tierra templada, su iglesia de paja con algún ornato.” (De Oviedo, Basilio Vicente, ob. cit). 

Autor:  Rubén Alexis Hernández
Historiador

10 de nov. de 2014

Descripción colonial de algunas poblaciones merideñas. Parte II

Acequias: 

“El Curato del pueblo de Acequias cerca de Mérida tierra
templada con su iglesia, y su ordinario ornamento produce mucho trigo, maíz, turmas, havas, arvejas, repollos, y demás frutos de la tierra fría. Tendrá cien indios, y cincuenta vecinos blancos pobres, temperamento sano (...) para los meridianos es apreciable, y tienen bastante ganado” (De Oviedo, Basilio Vicente, Pensamientos y noticias escogidas para utilidad de Curas del Nuevo Reino de Granada, 1761).

Bailadores: 

“El domingo 23 salimos de Porquera, y llegamos al pequeño pueblo de indios de Bailadores (...) en la cumbre que llaman el Portachuelo corre el aire algo frío, y desde allí se baja por un monte de selva clara hasta que se sale a unas bellas fértiles lomas que estaban sembradas de trigo, maíz y cebada (...). Y cerca del pueblo encontramos, un muchacho que llevaba una de aquellas raíces que en la América Española llaman yuca (...), esta población que aseguran fue numerosa consiste en 10 o 12 vecinos indios de gente educada en buena policía, porque solo hablan la lengua castellana, que es común en todo este Reino” (Viaje muy puntual y curioso que hace por tierra don Miguel de Santiesteban desde Lima hasta Caracas en 1740 y 1741). 

“En la jurisdicción de la Grita estaba un pueblo de indios llamado Bailadores, que era de la religión de San Francisco (...) Es tierra templada, y sana, y tiene buenas aguas, y produce de todos frutos de tierra caliente, cacao, caña dulce, tabaco, maíz, yucas y otros frutos, y frutas, pero con la pensión de dichos indios gentiles, tiene una iglesia ornamentada y pobre. Está cercano a la Grita como una jornada tendrá cien vecinos, y rentará a su párroco cuatrocientos pesos (...)” (De Oviedo, Basilio Vicente, ob.cit)

Ejido:

“El viernes 28 (...) llegamos al lugar que llaman la Parroquia del Ejido, porque está al principio de una pradería, en que tiene su situación la ciudad de Mérida (...) encontramos muchas familias de Mérida, que habían venido a las fiestas de San Buena Ventura que es el patrón (...), nos detuvimos a instancia de don Andrés de Abreu (...), que nos encontró y con generosa urbanidad nos convidó a comer” (Viaje muy puntual y curioso...). 

“A tres leguas de la ciudad de Mérida, a la banda de Santa Fe, o Pamplona, que es a la del Norte está el Curato de la parroquia del Ejido con buena iglesia, y bien ornamentada. Puede tener quinientos vecinos. Es su temperamento cálido, pero ameno y sano con todos frutos de tierra cálida, cacao muchos trapiches de caña, y su principal trato, muchos dulces, azúcares, conservas, y panelas, que llaman melotes, que conducen a Maracaibo. Produce algodón, yucas, plátanos y demás frutos de tierra caliente” (De Oviedo, Basilio Vicente, ob. cit). 

El Morro: 

“El Curato del pueblo del Morro en el valle de Acequias con su iglesia proporcionadamente decente, produce mucho trigo en sus laderas, y maíz, y demás frutos de tierra fría, y tiene bastante ganado vacuno, y cabrío, y ovejuno. Tendrá ochenta indios, y cuarenta vecinos. Rentará a su párroco quinientos pesos, como sus vecinos Acequias y Mucuño. Es tierra fría, y sana (...)” (De Oviedo, Basilio Vicente, ob.cit)

Estanques: 

“El martes 25 (...) llegamos a las 5 de la tarde al sitio de la Sabaneta de Estanques (...): en este sitio que es una pradería (...) que está a la boca de esta selva pusimos nuestras tiendas para pasar la noche (...), y pudiéramos haberlas excusado porque teníamos a distancia de media legua bastante caserías, pero quisieron los arrieros aprovecharse del pasto para sus mulas (...), a tres cuartos de legua está la hacienda de Estanques en que se cogen cada año 150 cargas de cacao (...)” (Viaje muy puntual y curioso...). 

“La hacienda de los Estanques, que es muy cuantiosa (...), produce muchísimo cacao, y de todos frutos de tierra caliente, y tiene buenos trapiches, tiene muy linda capilla con órgano, y muy bien ornamentada. Valía treinta mil pesos, y tenía más de ciento y cincuenta esclavos”. (De Oviedo, Basilio Vicente, ob. cit). 

Autor: Rubén Alexis Hernández
Historiador

31 de ago. de 2014

Descripción colonial de algunas poblaciones merideñas. Parte I

En pleno periodo vacacional consideramos pertinente el siguiente escrito, referido a la descripción que en algunas fuentes de los siglos XVII y XVIII, se hacía de centros poblados merideños que hoy día son visitados por numerosos turistas foráneos. Se trata de información extraída de los textos de Fray Pedro Simón, del comerciante y funcionario público Miguel de Santiesteban, y del sacerdote Basilio Vicente de Oviedo. En esta primera parte transcribimos parcialmente algunos aspectos geográficos y humanos de la ciudad de Mérida: 

-“El sitio donde hoy permanece la ciudad de Mérida con este nombre, por habérsele perdido, como dijimos, el otro, es un valle que corre algo pendiente Norte Sur, a sesenta y dos grados y dos minutos de longitud del meridiano de Toledo, y seis de latitud al Norte, entre dos quebradas, la una llamada Albarregas y la otra Chenca (por decir Chama), que mejor se le dirá caudaloso rio que se origina desde los páramos de Cerrada y va recogiendo las más de sus aguas de las Sierras Nevadas a cuyo pie está este valle de la ciudad. Con que aunque es algo hondo, la frialdad de la nieve no le deja ser demasiado caliente, antes le da un temple tan templado que se crian en el las frutas que en otros países no se dan sino en tierras muy frias o muy calientes (...). La gente que nace en este pueblo tiene excelencia, sobre las demas de estas provincias, en ser todos, en común, hombres y mujeres de crecidos cuerpos. Crianse con mucha salud los niños por la templanza del país, salen de buenos ingenios. Hay en la ciudad dos conventos, de Santo Domingo y San Agustin. La mayor parte de la tierra de los términos es mas fría que caliente y toda ella muy doblada, con que no es tan acomodada como otras a grandes crias de ganados mayores. Es muy pobre de minas y así, sus grangerias (...) que mas les luce son las de trigo, que se da mucho y muy bueno en las tierras templadas” (SIMÓN, Pedro. Noticias historiales de Venezuela, 1626). 

-“Esta ciudad está situada a poco más de 6 grados y medio de altitud boreal en fértil llano, y amena pradería, que en su mayor extensión tiene como 4 leguas que llaman el ejido (...); 4 ríos que nacen en las sierras nevadas que tiene por el nordeste, y el sureste, bañan y fecundan sus campos y terreno(...). Esta ciudad por lo material de sus casas y edificios, por lo bien delineado de sus calles y extensión de ella, manifiesta la nobleza y comodidad de sus primeros fundadores (...); monedas de oro y plata se ven muy pocas, o se guardan por medallas y la que corre por precio de las cosas es la azúcar prieta, reducida a panecillos de dos libras y media que llaman papelones de que una carga de 10 arrobas se regulan por 10 pesos y cada arroba por uno (...). Goza esta ciudad y sus contornos de tan dulce y benigna temperie por la situación natural y geográfica de su terreno, que se dice que en el periodo de un día logra templadas las 4 estaciones del año; produce con abundancia todo género de mies y frutos en su ejido; pacen muchos ganados mayores, a quienes tienen los naturales más afición que a los menores de que no faltan algunas tropas. Hay muchos pequeños ingenios de azúcar, casas de campo y casas de recreo (...). Tiene una parroquia, un colegio de la Compañía de Jesús en que residen seis o siete sujetos, un convento de Santa Clara que tiene 16 monjas (...) y conventos de San Francisco, Santo Domingo y San Agustín (...)” (Viaje muy puntual y curioso que hace por tierra don Miguel de Santiesteban desde Lima hasta Caracas en 1740 y 1741). 

-“Está la ciudad de Mérida en una amena meseta circunvalada de tres ríos (...). Tiene otra particularidad Mérida, que no se en cual otra parte se experimente, que cada día goza de las mismas cuatro estaciones, que se experimentan en todo el año en Europa, que cada día goza trece horas de frío a proporción, pues su temperamento es frío templado, cinco horas de primavera templada, seis horas de caluroso otoño (...) Su terreno es muy fértil, que produce todos frutos, y de tierra fría, templada y calida, manzanas, duraznos, membrillos, granados, plátanos, aguacates con abundancia buen trigo, maíz, papas, arracachas, yucas, repollos (...), sus gentes (...) son de genios agudos, amables, y festivos, y aun picados de briosos, y que hay muchas familias nobles descendientes de los conquistadores, donde han permanecido, o continuádose más a proporción del número por lo saludable, ameno y deleitoso, y ser tierra de comercio, que se comunica mucho con el Reino, y con la provincia de Caracas” (DE OVIEDO, Basilio Vicente, Pensamientos y noticias escogidas para utilidad de Curas del Nuevo Reino de Granada, 1761). 

 Rubén Alexis Hernández

24 de ago. de 2014

Notas históricas de Tabay

En el marco de las fiestas en honor a San Antonio de Padua, consideramos pertinente la publicación del presente texto sobre la población merideña de Tabay, donde dicha festividad ha tenido un colorido particular desde hace muchos años. Específicamente transcribiremos información documental y bibliográfica que reseña diversos aspectos del pueblo en cuestión, entre la segunda mitad del siglo XVI y la primera mitad del siglo XX. Antes es importante señalar que Tabay, así como una buena parte de los centros poblados merideños, estuvo habitado por indígenas agricultores con anterioridad al arribo de los españoles, y estos últimos, para lograr someter a los aborígenes, los evangelizaron y redujeron por medio de La Encomienda, proceso lento hasta su consolidación. He aquí la transcripción parcial de algunos escritos en los que se hace referencia al pasado remoto de Tabay: 

1) Mención de los indígenas de Tabay a ser encomendados por el capitán Pedro Bravo de Molina, en los apuntamientos de población del Doctor Venero de Leyva (1564): “Primeramente encomienda en el capitán pedro brabo de molina todos los yndios que ay en el valle de tabay por la muna vanda la quebrada que dizen de doña leonor y por la parte de arriba donde murió el cavallo de Bernardino fernandez(...)”. 
2) Agregación de varios repartimientos indígenas al Pueblo Nuevo de Tabay (1619): “ (...) el mejor y mas acomodado sitio para la poblacion y agregación de todos, el que esta junto a las tapias viejas que solia ser yglesia donde su merced estuvo con los dichos españoles e yndios y que todas las dichas tierras de Tabay son muchas buenas y muy fértiles (...) y que tienen agua y leña y buen temple sano y algo fresco y que tiene todas las comodidades que son menester y se rrequieren para una buena poblacion y que esta distante de la ciudad de Merida como dos leguas (...) Y para que la dicha poblacion tenga efecto todos los dichos yndios de Tabay Aricagua Tatey Mucaria y valle de los Alisares (...) sean sacados de sus asientos y poblaciones biejas (...) y todos sean reducidos y agregados a la dicha nueva poblacion de Tabay y se les quemen quiten y demuelan sus bohíos y rranchos antiguos (...)”. 
3) Descripción de Tabay por el viajero Miguel de Santiesteban (1741): “El pueblo logra en un pequeño llano fértil y alegre situación regada de muchas fuentes y es tan corta su población que me aseguró el cacique en cuya casa nos hospedamos, que solo constaba de 25 tributarios, su temperie es tan benigna que se coge trigo, maíz, platanos y de cuanto se siembre, su doctrina está al cuidado del clero.” 
4) Descripción de Tabay por el ejército realista (1818): “Tabay está situado en una cañada camino recto, y oriental de Mérida para Mucurubá. Su población que consta de pocas casas de paja (...). Su demarcación es de tres, terminando con una a los llanitos que llaman de Tabay vía para Mérida (...). Su clima es temperante. Los frutos que produce son cañas, maíz, arvejas, frijoles, repollos, etc, pero no en abundancia. Sus habitantes son indios tributarios y la mayor parte vecinos (...)”. 
5) Apunte estadístico de la parroquia Tabay a cargo de Monseñor Jesús Manuel Jáuregui, en la década de 1880: “Agricultura,- Las mejores maderas de construcción se encuentran en sus selvas, y también de tinte y plantas medicinales. El trigo, maíz, arvejas, papas, frijoles y café se cosechan en número de 1.600 cargas de ocho arrobas (...) Caminos.- Solo se encuentra en regular estado el Nacional que conduce á Trujillo y el Táchira y que atraviesa la parroquia (...) Instrucción primaria.- Hai una escuela federal con V 30 de sueldo (...) Comercio.- Lo hace con Mérida y el Estado Trujillo (...) tiene nueve pulperías, de las cuales cuatro hai en los campos."
6) Breve reseña del municipio Tabay, por Fernando Benet (década de 1920): “Pertenecen a este municipio la aldea de San Juan Bautista y los caseríos de Vega y Hacienda, San Isidro, El Salado, Mucunután, Llanitos, Agua Caliente, La Mesa, Quebrada y Pedregal (...). Su principal riqueza es la agricultura, cultivándose principalmente el maíz, los frijoles y otras legumbres (...) Tiene la población un buen templo, Casa Municipal, una hermosa plaza y calles limpias y bien cuidadas (...)”. 

Por: Rubén Alexis Hernández
Historiador

20 de feb. de 2014

El camino de “La Columna” y su importancia histórica para Mérida.

A propósito de nuestras caminatas regulares en diversos paisajes de los Andes merideños, decidimos recorrer en días pasados la cuesta o camino de “La Columna”, denominado así por estar ubicado en su parte superior el monumento homónimo a Bolívar, erigido en 1842. Dicho camino, con trazado desde el sector Belén, al oriente de la ciudad de Mérida, hasta un lugar cercano a la confluencia de los ríos Chama y Mucujún (parte inferior de la cuesta de Belén), fue uno de los principales puntos de entrada y salida de la
ciudad de Mérida durante el periodo colonial y parte del periodo epublicano. Por allí pasaron cientos de recuas con diversos alimentos y mercancías comercializados entre las provincias de Mérida y de Venezuela, y también pasaron los próceres independentistas, entre ellos Simón Bolívar. De manera que la vía de “La Columna” forma parte ineludible de la Historia merideña, siendo factor importante para que la ciudad de Mérida se consolidara en la etapa colonial como un centro poblado de primer orden en lo geoestratégico, lo económico y lo administrativo-territorial, al menos en el occidente del territorio que hoy día es Venezuela.

A continuación citamos cinco referencias de los siglos XVIIÌ, XIX y XX que describen la importancia que en el pasado tuvo el camino de “La Columna”:

-“El viernes 5 de agosto partimos después de medio día de la ciudad de Mérida y llegamos al pequeño pueblo de indios de Tabay, anduvimos poco más de dos leguas, a corta distancia de la ciudad se empieza a bajar una cuesta hasta la quebrada por donde corre el río Mucujun que todavía cargaba alguna agua de las crecientes de los días anteriores (…)”. (“Viaje muy puntual y curioso que hace por tierra don Miguel de Santiesteban desde Lima hasta Caracas en 1740 y 1741”, p.151).

-“De Mucurubá a Tabay cuatro horas de bajada suave y de buen piso sin cosa notable y a la ciudad de Mérida tres horas con una grande cuesta para llegar a la mesa donde está situada la ciudad (…)”. (Itinerario de Barinas a Cácota de Suratá por Mérida y Cúcuta. “Estudio elaborado por el ex-gobernador interino de Barinas, 1818”).

-“A Lúces sucedió Don Manuel Amador, quien gobernó la provincia hasta fines de 1857 (…); entre otras mejoras materiales se le debe el empedrado y mejora de la cuesta de “La columna”. (Jesús Manuel Jáuregui, “Apuntes estadísticos del Estado Mérida”, 1887, p.33).

-“Desde la columna Bolívar en la parte oriental más elevada de la meseta, se toma un ancho camino que lleva por una fuerte pendiente, cuesta abajo hacia el valle, primeramente a la orilla del río Mucujún, sigue por un largo trecho el curso de este río, para penetrar luego de lleno en el valle del Chama en dirección de este a norte”. (Anton Goering, “Venezuela, el más bello país tropical”, 1892, pp. 135-136).

-“En la parte oriental de la ciudad, que era la entrada por el camino antiguo de recuas, para los que llegaban de Trujillo o de Barinas, se levanta La Columna (…)”. (Fernando Benet, “Guía General de Venezuela”, primer tomo, 1929, pag.181).


Es evidente, pues, la relevancia del camino de “La Columna” para la formación histórica merideña durante el periodo colonial y parte de la etapa republicana; su significación, entre otras cosas, para el comercio de la ciudad de Mérida con otros lugares de la provincia homónima y de la Gobernación de Venezuela, y para el desplazamiento de las tropas realistas y patriotas en plena guerra independentista. Hoy día el camino mencionado sirve para comunicar a algunas familias que viven en la cuesta, pero se encuentra en mal estado, principalmente en su trayecto inferior. Considerando la importancia histórico-comunicacional de esta ruta, creemos que es viable la posibilidad de declararla oficialmente patrimonio histórico de Mérida, y así pueda recibir mantenimiento periódico, e incluso ser promocionada con el fin de atraer turistas y deportistas.

Por Rubén Alexis Hernández
              Historiador

13 de feb. de 2014

Notas teórico-metodológicas sobre la fundación hispánica de algunas poblaciones merideñas (A propósito de otro “aniversario” de Mérida).

1.- El término fundación a secas, desde el punto de vista poblacional, hace referencia a la creación de un asentamiento en un espacio previamente desocupado; tal fundación conlleva las pautas para ocupar y poblar dicho espacio. En numerosos centros poblados que forman parte de lo que hoy día es el estado Mérida, residían indígenas de forma permanente, gracias a las características geográficas y a su condición de agricultores. De manera que no hubo fundación como tal por parte de los españoles, sino la ocupación colonial, o en todo caso una fundación hispánica, mediante la cual se procedió a la implantación estructural inicial en áreas ya habitadas. A manera de ejemplo, poblaciones actuales como Mérida, Tabay, Mucuchíes, Los Nevados, El Morro, Lagunillas, Pueblo Llano, Mucurubá, Acequias y Chiguará sirvieron de hábitat a diversos grupos indígenas, y por tanto fueron objeto de una ocupación hispánica y no de una creación de la nada por parte de los colonizadores.

San Antonio del Mucuñó (ruinas)
2.- En Mérida se “fundaron” Pueblos de españoles y Pueblos de Encomienda o de indios. En los primeros residían los colonizadores, quienes fungían como encomenderos y funcionarios públicos en su gran mayoría; en los segundos se concentró territorialmente a los indígenas para su adoctrinamiento católico y control como mano de obra y tributarios. Ambos fueron organizados urbanísticamente de acuerdo a las ordenanzas de poblamiento emanadas por la Corona española; el trazado de ambos en forma de cuadrícula, y las calles y viviendas dispuestas en torno a la Iglesia y a una Plaza principal. Pueblos de españoles fueron Mérida y Ejido, mientras que Acequias, Los Nevados, Tabay, Mucurubá, Cacute, Mucuchíes, Pueblo Llano, El Morro, La Sabana y Torondoy, fueron algunos de los Pueblos de Encomienda surgidos en los Andes merideños. Adviértase que Ejido, población en que la casi totalidad de los que la habitaban luego de su creación colonial eran españoles y criollos, también fue previamente ocupada por indígenas, aún cuando algunos historiadores consideren que el lugar de asentamiento estaba prácticamente vacío al arribo de los conquistadores.

3.- El vocablo fundación era muy poco utilizado por los colonizadores; en su lugar se empleaba con regularidad el término poblar para denominar a la orden emanada por las autoridades para llevar a cabo la ocupación y concentración territorial de cara a la organización y consolidación de la sociedad colonial. Resulta curioso cómo numerosos merideños, incluidos cronistas, han empleado la palabra fundación para referirse al origen colonial de numerosas poblaciones, cuando ni siquiera era mencionada, por ejemplo, en los Autos que ordenaban que los indígenas fueran asentados en forma de pueblo, al menos en los documentos que hemos podido consultar.

4.-No hay claridad sobre las fechas de fundación hispánica de varias poblaciones merideñas, y esto se debe a factores como los siguientes: Falta de documentos; ausencia de rigor y criterio metodológico en la búsqueda y análisis de la información; cambio parcial o total del nombre de algunas poblaciones; y traslado geográfico de ciertos asentamientos. Por lo general se ha estimado un año de fundación posterior al verdadero origen colonial del poblado; en este sentido considérese que se ha dado por sentado el año de 1586 como fecha de creación de varios Pueblos de Encomienda, pero resulta que su nacimiento habría que rastrearlo incluso en la época en que arribaron Juan Rodríguez Suarez (1558) y Juan de Maldonado (1559) a tierras merideñas, o algunos años después con los apuntamientos de población realizados por el funcionario Andrés Venero de Leyva (1564). Por otro lado cabe señalar que en muchos casos no hubo una sino varias fundaciones hispánicas; es así como Mérida fue trasladada en dos ocasiones, y los Pueblos de indios fueron reorganizados con el fin de controlar mejor a los naturales y facilitar su evangelización. En este último apartado podemos incluir a la población de Mucurubá, refundada al menos dos veces entre la década de 1600 y la de 1650.

Autor: Rubén Alexis Hernández
             Historiador

6 de feb. de 2014

Itinerario de una expedición colonial en la sierra La Culata (1619)

En los primeros años del siglo XVII la colonización española de los Andes merideños aún era incipiente, incapaz de controlar efectivamente a los pobladores originarios y aprovecharlos al máximo como mano de obra y tributarios. Para solventar esta situación las autoridades del Nuevo Reino de Granada dispusieron, entre otras medidas, la reagrupación territorial de los indígenas encomendados, concentrando varios repartimientos o Pueblos de Encomienda en torno a un Pueblo nuevo o principal.

En dicho contexto el proyecto espacial-demográfico-religioso planificado por el oidor Alonso Vásquez de Cisneros, y ejecutado a partir de 1619, significó el surgimiento de más de diez Pueblos nuevos en lo que hoy día es el estado Mérida, representando una medida trascendental para la consolidación del orden colonial en tierras merideñas. Para lograr el éxito en este sentido, se realizaron expediciones en diversas zonas de Mérida, necesarias para conocer un poco más las realidades y particularidades socioespaciales de territorios ocupados y por ocupar.

Una de tales expediciones fue liderada por el funcionario Sebastián Bermejo Baylen, comisionado por Vásquez de Cisneros para obtener y transcribir información importante para evaluar la concentración de indígenas en el sur del Lago de Maracaibo o en el piedemonte andino-lacustre. Se trata de un recorrido llevado a cabo en Agosto de 1619, cuyo punto de partida posiblemente fue la ciudad de Mérida o sus alrededores, y su punto de llegada fue la costa sur-lacustre. Entre otros lugares, Bermejo Baylen transitó el páramo La Culata y otras áreas no habitadas o con escasos pobladores, desplazándose por caminos que durante el resto del periodo colonial serán frecuentados por arrieros y en la actualidad por practicantes del ecoturismo. A continuación la transcripción del itinerario del viaje mencionado:

“Partida. Salgo oy diez de agosto de mill y seiscientos y diez y nuebe años yo Sebastian Bermejo Baylen (…) deste hato de Sebastian Rangel como a las siete oras de la mañana (…)
Llegada al hato de Pedro de Liscano. Llegue yo Sebastian Bermejo Baylen al hato de Pedro de Liscano que esta en lo alto de la culata que llaman de Carrasco oy diez de agosto de mill y seiscientos y diez y nuebe años como a las quatro de la tarde en el qual me apee por no pasar mas adelante respecto de no aver ranchería adonde parar y ser paramo y serranías muy fragosas lo que pareze y se a de andar y en distancia de cinco leguas no aber poblado según que estoy ynformado (…).
Salgo yo Sebastian Bermejo Baylen (…) deste hato de Pedro de Liscano camino de Mucuten encomienda del capitán Joan Perez Cerrada oy onze de agosto de mill y seiscientos y diez y nuebe años (…).

Llegue(…) al sitio llamado Mucuten del repartimiento del capitán Joan Perez Cerrada oy onze de agosto de mill y seiscientos y diez y nuebe años como a las cinco de la tarde conforme a lo que pareció por el sol (…) me he apeado en este rancho de bajareque y cubierto de paxa(…).
 Salida de Tomon. Salgo yo(…) oy doze de agosto de mill y seiscientos y diez y nuebe años, deste sitio llamado Tomon(…).
 Llegada a la sabaneta y sitio llamado Mucuquique. En doze días del mes de agosto de mill y seiscientos y diez y nuebe años llegue yo(…) a una çabaneta que esta en una media ladera tierra hierma y despoblada sitio que llaman Mucuquique como a las cinco oras de la tarde poco mas o menos y me apee en ella para hazer allí noche por no se poder pasar mas adelante ni aber adonde trasnochar por ser todo arcabucos y montañas(…).
Salida para Tucani. En treze días del mes de agosto de mill y seiscientos y diez y nuebe años sali de la çabaneta(…).
Llegada a Tucani. En treze días del mes de agosto de mill y seiscientos y diez y nuebe años(…) llegue al sitio llamado Tucani adonde el capitán Joan Perez Cerrada tiene sus aposentos(…) me aloxe en una casa mediana de bahareque cubierta de palmiche que dixeron ser la casa del padre de la doctrina(…)”.

Por  Rubén Alexis Hernández A.
                Historiador

30 de ene. de 2014

6 razones para conocer y disfrutar a Mérida

Por Rubén Alexis Hernández A.
Historiador



 
1.- Diversidad paisajística:
El estado Mérida se caracteriza por presentar alturas sobre el nivel del mar que van desde los casi 0 metros en la costa sur del Lago de Maracaibo hasta cerca de los 5000 metros en el pico Bolívar. Como consecuencia fundamental podemos encontrar una variedad de paisajes en apenas unos cuantos miles de kilómetros cuadrados: páramos, bosques nublados, zona xerófita, selva tropical, entre otros. De manera que el merideño o visitante puede pasar en dos o 3 horas del frío páramo al caluroso semidesierto de la población de Lagunillas y sus alrededores, por ejemplo. Esta diferencia paisajística posibilita una importante biodiversidad conformada por numerosas especies de plantas arbóreas, arbustivas y herbáceas, y de mamíferos, reptiles, insectos y otros representantes de la fauna. En lo relativo al mundo animal, Mérida es considerada por algunos como un paraíso para los observadores de aves, y en este sentido atrae cierto turismo.


Laguna Verde
2.- Belleza escénica:

Los Andes merideños fueron premiados con unas particulares características geomorfológicas y climáticas, que dieron origen a una serie de componentes medioambientales y fenómenos que tanto gustan. Aquí se destacan las abundantes lagunas de la Sierra Nevada y de la Sierra La Culata, ideales para la pesca de la trucha y para acampar en sus alrededores; las nevadas ocasionales en las cumbres más elevadas, que “enloquecen” a merideños y foráneos; y la neblina que por las tardes cubre diversas zonas del estado Mérida.



3.- Ventajas notables para la práctica del ecoturismo:

En Mérida predominan los paisajes rurales sobre los paisajes urbanos; de manera que es común encontrarse en casi cualquier lugar del estado andino con un bosque o un páramo poco intervenido por el humano, con montañas prácticamente despobladas, con ríos y lagunas de aguas limpias y con antiguos caminos de tierra o empedrados. Condiciones como estas han impulsado el turismo ecológico en Mérida, en modalidades como el senderismo, la escalada, el ciclismo de montaña, el ‘camping’ (acampar), y el ‘rafting’ (descenso de ríos).

Los Nevados
4.- Presencia de pueblos atractivos:

Debido a la mezcla arquitectónica y urbanística de elementos indígenas, españoles y republicanos, contamos en Mérida con algunas poblaciones visualmente atractivas, en las que la mayoría de edificaciones son armónicas respecto al medio geográfico que las sustenta. En este contexto asentamientos como Los Nevados y Acequias se muestran al visitante como una especie de mosaico compuesto por el rojo de los tejados, el blanco de sus paredes y el gris de sus calles empedradas.



5.-Amabilidad, sencillez y entrega de los pobladores:

Si algo describe bien al merideño es su calidez, su trato amable y su generosidad con el visitante. En parte se trata de una forma de ser derivada de aquellos tiempos en que prevalecían el convite y la mano vuelta, estrategias en las que los andinos se ayudaban mutuamente en la agricultura y otros menesteres. A grandes rasgos el habitante de las tierras merideñas, en particular el campesino, es bien amistoso, servicial y capaz de halagar con comida y alojamiento a cambio de nada, o quizá de una simple sonrisa, un agradecimiento o un Dios le pague.


6.-La alimentación y el hospedaje son relativamente baratos:
A excepción de algunos hoteles, posadas y restaurantes realmente costosos, el alojamiento y la comida son servicios al alcance de muchos bolsillos. Destáquese en este sentido la alimentación ofrecida en numerosos pueblos merideños, basada en rubros y productos locales, bien preparada y a precios módicos. Platos como la pizca andina, la sopa de arvejas y el cochino frito, forman parte de esa oferta gastronómica que gira alrededor de la producción agropecuaria del estado, y son nutritivos, deliciosos y baratos.

A lo anterior podemos agregar que pronto estarán plenamente operativos el aeropuerto Alberto Carnevalli y el Sistema Teleférico, sin duda alguna dos potentes imanes turísticos desde mediados del siglo XX.

19 de ago. de 2013

La Sierra Nevada y su mención en los documentos coloniales

Autor: Rubén Alexis Hernández A.
Historiador

En días pasados fuimos testigos de unas impresionantes nevadas en las cumbres más altas de nuestros Andes, siendo privilegiados al contemplar un fenómeno climático cada vez más raro en los paisajes merideños. Picos como el Bolívar, el Humboldt, el Pan de Azúcar, El Toro y el aún llamado por algunos como El Águila, fueron cubiertos una vez más con el hermoso manto nival que deleitó los sentidos de propios y extraños; las nevadas cayeron con más intensidad en el Collado del Cóndor y en la Sierra Nevada, especialmente en las cimas que, bautizadas por Tulio Febres Cordero como las Cinco Águilas Blancas, aún hacen honor a esta denominación.
 

Ya que hicimos mención de la Sierra Nevada, valga el presente artículo para exponer en parte algunas de las primeras referencias escritas sobre este conjunto orográfico, fechadas entre los siglos XVI y XVII. Si bien es probable que el término nevada fuera empleado por primera vez antes del ingreso de los conquistadores españoles en los Andes merideños, sólo disponemos de referencias posteriores a la “fundación” de la ciudad de Mérida: Relatos de cronistas, descripciones de visitadores, autos de Población, entre otras. 

Aquí transcribimos un extracto de dichas referencias: 

1. “Y por estos justos respectos quiso enviar antes de poblar a Juan Esteban el valle arriba que llegase hasta el paraje de la propia Sierra Nevada y viese y considerase las poblaciones que en comarca de ella había, y si la tierra desde allí adelante daba demostración de ir poblada, porque a esta sazón Juan Rodríguez y los demás españoles estaban apartados del paraje de la Sierra Nevada, casi hacia el poniente, poco más de cuatro leguas” ( El cronista Pedro de Aguado sobre una expedición de los hombres de Juan Rodríguez Suárez, con punto de partida en el sitio de la primera “fundación” de Mérida, y punto de llegada en una zona que consideraran más apta para reasentar a esta población). 

2. “El sitio donde hoy permanece la ciudad de Mérida con este nombre, por habérsele perdido, como dijimos, el otro, es un valle que corre algo pendiente Norte Sur, a sesenta y dos grados y dos minutos de longitud del meridiano de Toledo, y seis de latitud al Norte, entre dos quebradas, la una llamada Albarregas y la otra Chenca (por decir Chama), que mejor se le dirá caudaloso rio que se origina desde los páramos de Cerrada y va recogiendo las más de sus aguas de las Sierras Nevadas a cuyo pie está este valle de la ciudad” (El cronista Pedro Simón describiendo a Mérida, primeros años del siglo XVII). 

3. “Resguardo. Y para que todos los dichos yndios y las yndias pobres y huérfanos ylos demas de los dichos repartimientos de Tabay Aricaguas Tatey Mucaria y Valle de los Alisares que asi se mandan poblar y reducir a la dicha nueva poblacion y sitio de Tabay tengan tierras utiles y de labor suficientes y fertiles para sus labranças particulares de año y vez y de comunidad y para sus plazas egidos propios pastos y valdios y criança de sus ganados y arboles frutales rraizes y legumbres les da y desde luego les señala y adjudica por resguardo todas las que ay desde la punta del arcabuco que baxa del paramo de las sierras Nevadas sobre la quebrada que llaman Mucutubague (…)” (Señalamiento y adjudicación de tierras de resguardo a los indígenas del Pueblo Nuevo de Tabay, en Agosto de 1619). 

4. “(…) por la qual en nombre del Rey nuestro señor y por virtud de sus poderes que para ello tengo encomiendo en bos el dicho Bartolome Yçarra los dichos dos repartimientos de yndios del apellido de los nebados en el valle de las acequias y de la quebrada de los vizcainos de mucusnumpu que el dia de oy unos y otros seran treynta yndios con sus familias y sus anejos y pertenecientes que asi vacaron por muerte del dicho Juan de Bergara y despues por pribacion del dicho Andres de bergara ya difunto (…)” (Mención, en la década de 1630, de la población conocida hoy día como Los Nevados; el topónimo se aplicó en honor a la Sierra Nevada).

5 de ago. de 2013

Notas históricas sobre San Juan de Lagunillas

Por: Rubén Alexis Hernández
Historiador

Valga el presente escrito a propósito de las festividades en honor a San Juan, llevadas a cabo en distintas partes de Venezuela, y con el 24 de Junio como día central. 
 
 El pueblo conocido actualmente como San Juan de Lagunillas, capital de la parroquia del mismo nombre (municipio Sucre, estado Mérida), se ubica a unos 25 kilómetros de la ciudad de Mérida y a unos 1.059 metros sobre el nivel del mar; se caracteriza geográficamente por tener: un clima cálido y seco, relativa escasez de agua dulce, vegetación xerófita, entre otros aspectos. Fue ocupada por diversos grupos humanos desde mucho antes de la llegada de los españoles, tal como otros tantos sitios en los Andes merideños. En este contexto exponemos algunas notas que consideramos pertinentes para comprender el pasado y presente socioespacial de esta población merideña. 

 1.- Durante el periodo prehispánico la zona, cercana a Zamu o Jamun, (actual Lagunillas e importante núcleo social y religioso de la época), estuvo habitada por una relativamente numerosa población indígena, concentrada en el pequeño valle que sirve de asiento al San Juan de hoy, y en otras superficies planas o semiplanas en los alrededores. Su existencia se fundamentaba en un modelo socioproductivo comunitario; las viviendas eran bohíos de forma circular, elaborados con materiales como piedras, madera y paja; su subsistencia dependía básicamente de la agricultura, de la cría de algunas aves y de frutas silvestres como piña, aguacate, guayaba y otras; había una interacción armónica con los distintos componentes medioambientales, fenómeno que se reflejaba en el sistema mágico-religioso. 

2.- En las cercanías de lo que hoy día es San Juan fue asentada por primera vez la Mérida colonial: “(…) y en aquel propio sitio donde estaba alojado, que es casi la última parte de la Lagunilla, yendo hacia la Sierra Nevada, pobló un pueblo con sus ceremonias acostumbradas, al cual llamó la ciudad de Mérida (…)” (Fray Pedro de Aguado, “Recopilación historial de Venezuela”). Posteriormente Mérida fue trasladada en dos oportunidades, hasta su ubicación definitiva en el actual casco central de la ciudad andina. Con la llegada de los colonizadores hispanos al continente americano se implantaron una serie de estructuras, y el área de San Juan no fue la excepción. Pronto los europeos sometieron a los indígenas mediante la Encomienda y la evangelización, y los obligaron a ser fieles al rey de España y a servir al sistema colonial como mano de obra y como tributarios. 

3.- De acuerdo a ciertas ordenanzas de poblamiento, los indígenas sometidos debían ser concentrados demográficamente en forma de pueblo de españoles, para facilitar de esta manera su control y su adoctrinamiento cristiano. Durante muchos años los naturales del lugar aquí reseñado estuvieron agregados administrativa y territorialmente a Lagunillas, hasta que el 27 de Julio de 1674, por limitaciones espaciales, se ordenó su regreso a la microrregión de San Juan (Edda O. Samudio A., “Los Pueblos de Indios de Mérida”). Aparentemente el año en cuestión representó el origen del topónimo San Juan, si bien no era de Lagunillas sino de Mucuhun o Mucujun. 

4.-Para la segunda mitad del siglo XVIII, San Juan era, desde el punto de vista eclesiástico, un curato, y su economía y subsistencia dependían del cultivo de caña dulce, cacao, algodón, yuca y cambur. La importante producción de caña en San Juan estimuló el surgimiento de numerosos trapiches allí, cuya presencia aún es relevante, siendo sus panelas comercializadas y consumidas en todo el estado Mérida y otras partes de Venezuela. También destacaba la cría de ganado, en especial del caprino, aprovechándose las condiciones geomorfológicas y biogeográficas de la zona. Habitaban unos 100 indígenas y unos 40 vecinos (“blancos”). 

5.-La llegada del periodo republicano no significó grandes cambios para San Juan. Hasta la construcción de la carretera Trasandina y de la carretera Panamericana, fue una localidad ajena en cierta medida a las transformaciones que progresivamente se daban en una Venezuela independiente de España, pero vinculada cada vez más al capitalismo global, y por tanto con la necesidad de modernizarse en un sentido general. Aún en el presente, San Juan conserva algunos rasgos del pasado colonial, e incluso de la etapa prehispánica. Estos rasgos se aprecian, por ejemplo, en la presencia de edificaciones en base a tapia, piedras y madera, y en la trascendencia de algunas creencias religiosas. 

6.- Hoy día San Juan es la segunda parroquia con más población del municipio Sucre; su economía aún depende en buena medida del cultivo de la caña dulce y su procesamiento; se comunica por carretera con Lagunillas y Jají; y destaca la presencia en el lugar de un Jardín Botánico de la Universidad de Los Andes, y del CEPRA (Centro Penitenciario Región Los Andes).

Imagen : http://bitcoraymemoriasblogetmmoires.blogspot.com

22 de jul. de 2013

Tulio Febres Cordero y la radical Mucu

(A 75 años de la muerte del escritor merideño).
Por  Rubén Alexis Hernández A.


En los Andes venezolanos, y específicamente en el estado Mérida, hacer referencia a Tulio Febres Cordero es hacer referencia de andinidad. Y es que este personaje, uno de los principales escritores de finales del siglo XIX y primera mitad del siglo XX en Mérida, ha sido bien conocido por identificarse como merideño tradicionalista de pura cepa y por ser de los pocos en estudiar a Mérida en un contexto polifacético. Entre otras cosas, Febres Cordero se interesó por la lingüística indígena, dentro de la que destaca su abordaje de la nomenclatura geográfica como herramienta efectiva para el estudio de las antiguas lenguas merideñas. 

En el presente escrito queremos destacar el interés del merideño por la radical (raíz lingüística) Mucu, presente en numerosos topónimos de Mérida: Mucurubá, Mucuchíes, Mucutuy, Mucujepe, Mucuchachí (centros poblados), Mucubají (laguna), Mucujún (río), Mucupiche (páramo), entre otros. Considérese, en primer lugar, que Febres Cordero al notar la abundancia de onomásticos contentivos de Mucu, elaboró una lista con más de 100 nombres de “pueblos, ríos, territorios, quebradas, alturas, lomas, cañadas y sitios determinados” (“Procedencia y lengua de los Aborígenes de los Andes venezolanos”, p.38), e hizo referencia a un área etnolingüística caracterizada por el predominio de dicha raíz. A partir de aquí el escritor andino abordó diversos aspectos de la radical en cuestión, particularmente su morfología y su significado. 
 
 En primer lugar Febres Cordero advertía que Mucu sólo era una forma aproximada de plasmar, por medio de la escritura, una voz indígena bien común desde el periodo prehispánico. En este sentido tanto la radical Mucu como otras tantas voces indígenas transcritas por los colonizadores, sufrieron, de acuerdo a Febres Cordero, un proceso continuo de “corrupción” lingüística, como consecuencia, en gran medida, de la variopinta percepción fonética por parte de los escribanos. Tengamos en cuenta que nuestros indígenas no manejaron la escritura tal como la conocemos, siendo fundamental el lenguaje oral para la transmisión del pensamiento: “Uno de los escollos de la recolección de voces entre los indios (...), está en la corrupción de su lenguaje por la mezcla con el español, ora sea porque adulteren el indígena, introduciendo en él elementos fonéticos de Castilla, ora porque alteren los vocablos castellanos hasta el grado de hacerlos aparecer como indígenas (...)” (“Procedencia y lengua…, p. 23). 

En el caso de la raíz Mucu, Febres Cordero apuntaba que también pudo haber sido transcrita como Moco, Muca, Moque, Moca, entre otras grafías con un sentido fonético similar o muy parecido, al menos para el escritor. De manera que en este apartado el merideño incluía a nombres geográficos de Mérida como Mocomboco, Mocoguay, Mocochopo, Moconoque, Mocotíes, Mocotoné, Mocao, Mocaquetá, Moquey y Moqueo, algunos de ellos ya referenciados durante el periodo colonial, y vigentes en el presente socioterritorial andino. 

En cuanto al significado de Mucu el escritor merideño, apoyándose en los planteamientos de antecesores como el zuliano José Ignacio Lares, y en un poco de imaginación propia de novelistas y cuentistas, llegó a una conclusión un poco contradictoria y por tanto lejos de ser concreta, cuando señaló que desconocía el significado exacto del término a la vez que aseguró describía un sitio o lugar cualquiera, tal como puede verse a continuación: “ (...) dicho también moco, voz muy común al principio de las voces territoriales en torno de las Sierras Nevadas de Mérida principalmente (...) A la verdad, no podemos aseverar qué significa aisladamente mucu (...) Es indudable que tal raíz expresa la idea de sitio o lugar (...)” (“Procedencia y lengua de los Aborígenes…”, pp. 31-32). 

Curioso resulta que en nuestros días numerosos merideños creen efectivamente que Mucu significa lugar o sitio, a pesar de las dudas que al respecto expresó el mismo Tulio Febres. En este orden de ideas pensamos que también es importante tener en consideración los planteamientos que sobre la raíz Mucu han sido expuestos por otros estudiosos del pasado indígena en Mérida, valiosos de una u otra manera. Y aún así, al día de hoy sigue sin saberse a ciencia cierta al menos la grafía “correcta” de esta radical, y por tanto es evidente que se hace necesario continuar con la evaluación de un aspecto relevante no sólo desde el punto de vista lingüístico, sino esencial para el conocimiento íntegro de los antiguos pobladores de lo que hoy día es el estado Mérida.