Laguna Negra

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Leyendas de Merida

Mérida es rica en mitos y leyendas, tanto de origen indígena como las creadas a través de los tiempos por los campesinos del páramo....

La Trampa

Lugar sagrado, escondido entre las nubes, refugio de indios, tribus de los Mucuúnes, Jamuenes, Casés, y Quinaroes, habitantes alrededor de la Laguna de Urao...

Gastronomía merideña (historia y evolución)

La comida merideña consta de gran variedad de delicias gastronómicas de singular preparación...

Historia y herencia cultural

En sus valles y mesetas se asentó la civilización Tatuy (significa precisamente, lo más antiguo), la cual alcanzó un alto grado de desarrollo cultural...

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26 dic 2008

San Benito

En la zona occidental venezolana se rinde culto al santo negro: San Benito, desde Zulia hasta Trujillo y pasando por Mérida se celebra de diciembre a enero las fiestas de San Benito, en donde Giros, Chimbangles y Negros salen a ofrendar al Santo con nubes de pólvora, bailes y misas. Por celebrarse en el mes de diciembre San Benito es incluido en gaitas y festejos que se asocian con la navidad.

En Mérida, específicamente en Mucuchíes se celebra una de las fiestas de San Benito más coloridas y hermosas, una tradición que se ha conservado intacta a través de los años.

Los habitantes de la zona cuentan que en la época de la colonización los pobladores de los páramos se encontraban en guerra pues no querían ser dominados por lo españoles, entre luchas los hombres se enfrentaban pero un día siendo poco el ejercito de hombres y estando cansados no se dejaron abatir al invocar a San Benito, que bajó en una nube estruendosa de pólvora a infundirle valor a los hombres y espantar a los adversarios. Desde entonces se le rinde culto y de los poblados más lejanos del páramo merideño, bajan desde la madrugada del 29 de diciembre
hombres, viejos y niños, descalzos, con las caras pintadas de una unción negra, vestidos de negros y con una capa roja, sombrero de cogollo coloridamente decorado, lentes y un trabuco con el que hacen explotar pólvora, formando un ejercito que reúne a más de 3 mil negros, estos salen en procesión quemando pólvora y acompañando al Santo en procesión hasta la iglesia de la plaza, donde el mismísimo arzobispo oficia una misa, lo acompañan también los Giros, que son grupos de baile ataviados de uniformes coloridos y unos sombreros floreados que van acompañados de música de violines, al culminar la misa todos los negros emiten una descarga a unísono de la pólvora que hace retumbar al pueblo y el Santo venerado se queda en la iglesia. San Benito es muy querido en esta zona, ese día en las puertas de las casas se saca al santo y se coloca en pequeños altares iluminados y llenos de flores, así al pasar los negros le descargan pólvora a cada imagen de Santo que encuentran a su paso. Los habitantes de la zona creen profundamente en San Benito y durante todo el año se preparan para pagar sus promesas en esta fecha cuando la celebración engrandece al pueblo que es visitado por incontables cantidades de personas.

Imagen: Miguel Angel Salamanca y Manuel Rivero

17 jul 2008

Bolívar, Tinjacá y el Perro Nevado

Una de las historias más famosas de Mucuchíes tiene que ver con Bolívar, quien en en su Campaña Admirable, después de la Batalla de Niquitao en 1813, a unos 6 kilómetros de Mucuchíes pasó por la casa del señor Vicente Pino, éste le regaló un perro de la raza mucuchíes al cual llamaban "Nevado" ya que era completamente negro pero con el lomo y la cola blancos, tal como una montaña nevada. El señor Pino, le ofreció como acompañante y ayudante a un indio llamado Tinjacá, que luego sería el encargado del perro.
Unos kilómetros más abajo de Mucuchíes (vía Mérida), antes de llegar a Mucurubá hay un hermoso monumento al Perro Nevado y al indio Tinjacá. En la base de la escultura que representa la entrega del perro a Bolivar hay un escrito que dice: "MONUMENTO AL PERRO NEVADO." Conmemora la entrega del perro nevado por el niño Juan José Pino a pedido de su padre, Don Vicente Pino y el nombramiento del indio Tinjacá como edecán del perro, hecho ocurrido en junio de 1813, según la leyenda histórica de Don Tulio Febres Cordero. Este relato nos cuenta de un fiel perro de la raza mucuchíes y su edecán quienes compartieron con El Libertador, hasta el 24 de junio de 1821 en la Batalla de Carabobo, cuando el perro Nevado muere de un lanzazo, al atacar la caballería realista como una fiera indómita que al calor de la batalla se lanza contra los enemigos de su amo. El Libertador los despide con "una lágrima de pesar profundo... el hermoso perro Nevado era digno de esa lágrima..."

En uno de los lados de la base de la escultura hay otro escrito: Boves recibe a los cautivos y dijo a Tinjacá: "has cambiado de amo pero no de oficio" y ordena encadenar al feroz animal, en el sitio de Valencia donde no pueden escapar. Años después ocurre el encuentro con Bolívar en Timotes, la fama de Nevado no tenía límites. Al morir el perro, la tristeza embargó a presentes y ausentes.
Perros mucuchiceros

5 jun 2008

Mucuchies

De este a oeste cruzado por el río Chama, Mucuchies forma parte de las altas tierras de Mérida, tierra donde las lagunas protegen hermosos páramos con sabor a tradición. Durante la conquista, Mucuchíes tuvo una importancia estratégica, puesta de manifiesto en la histórica y gloriosa resistencia que los indígenas opusieron a los españoles; de allí los dos fracasos de fundación del pueblo de españoles, iniciado en 1586 por don Bartolomé Gil Naranjo, seguido por los esfuerzos de don Pedro de Menas Albas y Toledo hasta finalizar con la fundación definitiva del pueblo de Santa Lucia de Mucuchíes por don Fray Bartolomé Díaz Menacho. Actualmente presenta una gran variedad de aspectos culturales que le dan una fisonomía propia a las aldeas caracterizado por la presencia de hermosas fincas trigueras con sus grandiosos molinos rodeados de eras, andenes y acequias que atestiguan la rica actividad agrícola que se desarrolla.

En el lenguaje indígena de la región significa "Lugar del frío" y en verdad, reinan en estos lugares ventiscas heladas que barren aquellos páramos.

Está ubicado a 2.983 msmn., y cuanta con una temperatura media de 11ºC, las condiciones para la agricultura son sumamente precarias.

También se le une la inclinación de los terrenos y la mínima capa vegetal y sin embargo, aquellos hijos de la tierra se aferran a ella para sacarle una miseria pitanza, cada día más escasas. En las laderas de menor inclinación se siembra trigo, papas, cebada y otros frutos de las tierras frías. El ganado allí se cría de una carne exquisita y una leche excelente con la que fabrican los mejores quesos del estado.

En la plaza principal de la población un monumento recuerda el fiel Tinjacá con el perro Nevado, tan querido del Libertador.

Imágenes: Oswaldo Ramos, Leo Lucena, Carlos Pérez, Miguel Angel Salamanca, Enrique La Marca, Virgilio González
Siry