17 jul. 2008

Bolívar, Tinjacá y el Perro Nevado

Una de las historias más famosas de Mucuchíes tiene que ver con Bolívar, quien en en su Campaña Admirable, después de la Batalla de Niquitao en 1813, a unos 6 kilómetros de Mucuchíes pasó por la casa del señor Vicente Pino, éste le regaló un perro de la raza mucuchíes al cual llamaban "Nevado" ya que era completamente negro pero con el lomo y la cola blancos, tal como una montaña nevada. El señor Pino, le ofreció como acompañante y ayudante a un indio llamado Tinjacá, que luego sería el encargado del perro.
Unos kilómetros más abajo de Mucuchíes (vía Mérida), antes de llegar a Mucurubá hay un hermoso monumento al Perro Nevado y al indio Tinjacá. En la base de la escultura que representa la entrega del perro a Bolivar hay un escrito que dice: "MONUMENTO AL PERRO NEVADO." Conmemora la entrega del perro nevado por el niño Juan José Pino a pedido de su padre, Don Vicente Pino y el nombramiento del indio Tinjacá como edecán del perro, hecho ocurrido en junio de 1813, según la leyenda histórica de Don Tulio Febres Cordero. Este relato nos cuenta de un fiel perro de la raza mucuchíes y su edecán quienes compartieron con El Libertador, hasta el 24 de junio de 1821 en la Batalla de Carabobo, cuando el perro Nevado muere de un lanzazo, al atacar la caballería realista como una fiera indómita que al calor de la batalla se lanza contra los enemigos de su amo. El Libertador los despide con "una lágrima de pesar profundo... el hermoso perro Nevado era digno de esa lágrima..."

En uno de los lados de la base de la escultura hay otro escrito: Boves recibe a los cautivos y dijo a Tinjacá: "has cambiado de amo pero no de oficio" y ordena encadenar al feroz animal, en el sitio de Valencia donde no pueden escapar. Años después ocurre el encuentro con Bolívar en Timotes, la fama de Nevado no tenía límites. Al morir el perro, la tristeza embargó a presentes y ausentes.
Perros mucuchiceros

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