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12 dic 2011

Mucurubá: Breve etimología y origen colonial del poblado

Por: Rubén Alexis Hernández A.
Historiador

Mucurubá es un topónimo indígena para denominar a una zona (cono de deyección) de la cuenca alta del río Chama en la que los colonizadores ubicaron progresivamente a numerosos aborígenes encomendados. Desde el punto de vista etimológico, desconocemos el significado preciso del onomástico, condición similar para el resto de nombres contentivos de la radical Mucu. No obstante algunos creen que la terminación ruba simplemente hace referencia a la abundancia en el lugar de un tubérculo conocido con la misma voz, y que por tanto Mucurubá significaría lugar o sitio de la ruba; y no distan de tener alguna razón, considerando que la ruba era uno de los vegetales más apreciados por los habitantes prehispánicos de los altos Andes “merideños”, incluidos los mucurubenses. Aún en nuestros días se consume el tubérculo, que por lo general crece de forma silvestre.

Para la década de 1580 ya figuraba en distintos documentos un Pueblo de Encomienda transcrito como Mucurua, Mucurugua, Mucuruba, entre otras grafías. Estaba a cargo de Pedro Estevan, y tenía una población de 113 indígenas en el año 1586. Mientras que algunos estiman que la “fundación” del poblado corresponde a este año, cuando habría quedado constituida la primera Encomienda del Valle de Mucurua (así llamaban los colonizadores al lugar que ha servido de asiento a Mucurubá), otros aseguran que debe tomarse en cuenta a diciembre de 1619, en el marco de la organización político-territorial-religiosa proyectada por el visitador Alonso Vásquez de Cisneros. Considérese que en esta última fecha se ordenó la agregación de los naturales de diversas Encomiendas al Pueblo Nuevo de Mucurua (referenciado en algunos textos como San Juan de Mucurua), en lo sucesivo el eje socioespacial y administrativo de la micro-región homónima. Por medio de esta medida los colonizadores intentaban concentrar y someter a aquellos indígenas que aún se encontraban dispersos, sin el “beneficio” de la evangelización y la “protección” de los encomenderos. En total fueron agregados seis Pueblos de Encomienda: Mucurua (2), Mucupiche, Mucunoc, Cacute y Escaguey.

El lugar escogido para el asentamiento del Pueblo Nuevo de Mucurubá correspondió en buena parte a la ubicación del actual centro poblado. En aquel tiempo se quería tomar ventaja de características geográficas importantes: Presencia de una superficie relativamente plana y amplia, cercanía de fuentes de agua dulce, existencia de vegetación maderable, comunicación natural con otras áreas del espacio altoandino merideño y del occidente “venezolano”, entre otras.

Gráfica: Plaza Bolivar de Mucurubá (Edwin Mora)

5 dic 2010

El culto a la Inmaculada Concepción en la Mucurubá de ayer y de hoy

Autor: Rubén Alexis Hernández Arena
Historiador


Durante el periodo colonial de los Andes merideños una de las prioridades de las autoridades era el adoctrinamiento católico de los antiguos habitantes andinos, quienes originariamente no creían en Dios, en los santos y en otros símbolos del cristianismo. Se buscaba imponer la cultura de los invasores en todos los ámbitos posibles, y de esta manera destruir progresivamente la cosmovisión aborigen y consolidar el orden colonial. Una de las estrategias llevadas a cabo por los españoles y los criollos para imponer el catolicismo en zonas como Mucurubá, consistió en la obligatoriedad de establecer cofradías o hermandades y de realizar festividades en honor de los santos patronos (fiestas patronales), en las que evidentemente debían ser partícipes los indígenas. En este sentido la Iglesia, por medio de los curas doctrineros, desempeñó un papel de primer orden.
En el caso de Mucurubá una de tales cofradías fue la de la Virgen Inmaculada Concepción, cuya existencia ya era informada en los apuntes de la Visita de 1655 a la localidad, llevada a cabo por el funcionario Juan Modesto de Meler (oidor de la Real Audiencia de Santa Fe):
“(…) se an juntado todos los yndios desta poblacion y entre todos juntan seis patacones [tipo de moneda colonial] y los pagan de la Visita de pila y de cada una de tres cofradías que ay en este pueblo la una de Nra. Sra. de la Concepción (…)”. (Colección Los Andes, tomo no. 10, ULA, fol.120vº).

La evolución de esta hermandad fue tal, que para finales del siglo XVII ya se reunían los cofrades todos los meses de diciembre para discutir sobre distintos aspectos concernientes a las fiestas en honor a la Virgen y sobre elementos administrativos varios. A partir de lo acordado en dichas reuniones se levantaron las respectivas actas, en las que se evidencia claramente la consolidación temprana del culto mariano en Mucurubá, y en cuya interpretación se aprecia el interés de las autoridades religiosas y de los cofrades no sólo por perpetuar la adoración a la Virgen y la doctrina cristiana en general, sino por acentuar el desarraigo espiritual de los indígenas:
“En catorce días del mes de diciembre de mil seiscientos y noventa y ocho años, aviendo congregado y llamado al Theniente, Caciques y demás hermanos desta cofradía de la Purísima Concepción de la Virgen Santíssima, Nuestra Señora, cita en este Pueblo de Mucurubá para elegir Alféres, Maiordomos y demás Oficiales para la fiesta del año venidero y servicio de dicha cofradía (…). Y aviendo ajustado quentas con el Thesorero dio de gasto seis reales en labrar la sera de la Cofradía y dos reales en una aldaba para la sachristía, tres pesos y tres reales en hazer este libro, dos reales en aliñar los boceles, tres pesos y cuatro reales en una caja de madera con serradura y llave para la cofradía, de suerte que todo importa siete patacones y un real; que todo lo referido se le rebaja del dinero que tiene en su poder, según los cavildos del año de noventa y seis y noventa y siete (…), y por lo bien servido que a estado esta dicha cofradía, se les da a todos los hermanos las gracias y se serró este Cavildo dando juntamente estas quentas por buenas, salvo yerro de pluma o suma. Y lo firmé en dicho día, mes y año”. (Ana Hilda Duque, y Yuleida Artigas, “Manuscrito de la Cofradía de la Inmaculada Concepción de Mucurubá”, pp. 83-84).
En cuanto a las fiestas en honor a la Inmaculada Concepción, es evidente que éstas comenzaron a celebrarse luego de fundada la cofradía en Mucurubá, aunque no sabemos el año exacto de su inicio. Para finales del siglo XVII ya era costumbre que tales fiestas se realizaran cada mes de diciembre, y que se llevaran a cabo procesiones, misas y otros actos. El culto mariano tuvo tanto arraigo en el imaginario colectivo, que pronto se constituyó en elemento de integración y de cohesión sociodemográfica de la micro-región de Mucurubá, trascendente en el tiempo por medio de la veneración y de las festividades (con algunas interrupciones).
Respecto a la celebración reciente de estas fiestas sagradas en Mucurubá, cabe acotar la presencia de algunas modificaciones. Quizá la que más destacó fue el acto de encender velas en la noche del 8 de diciembre, día central de las festividades. Tal manifestación, conocida popularmente como “Las Velas de Mucurubá”, fue incorporada en 1974 por unos estudiantes locales que habían quedado maravillados por la realización de tal acto en la ciudad colombiana de Manizales: “Aquella primera experiencia del año 74 gozó de la aceptación no solo de la junta Directiva de las Ferias y Fiestas de aquel año sino también de los pobladores de Mucurubá (…)”. (Daisy Reyes, y Luis González. Las Velas de Mucurubá…, p. 37).

La importancia del culto mariano en Mucurubá ha sido tal, que incluso dejó sus huellas en la nomenclatura geográfica local: quebrada La Virgen, Loma de La Virgen, piedra de La Virgen, entre otros nombres vigentes.

Gráficas.
Iglesia de Mucurubá. Nana1974
Iglesia y Plaza Bolivar Mucurubá: Rodríguez Flores
Velada en Mucurubá: Mucurubá pueblo típico

2 dic 2010

Diciembre de 1619 en la historia de Mucurubá

Autor: Rubén Alexis Hernández Arena
Historiador

Entre las últimas décadas del siglo XVI y primeros años del siglo XVII la micro-región de Mucurubá, conformada por lo que actualmente son las parroquias Mucurubá y Cacute, sufría un proceso continuo de reorganización espacial de acuerdo a los intereses de los encomenderos, de los curas doctrineros, del corregidor de naturales y de otros personajes y representantes del orden colonial en la localidad y en los Andes merideños. Específicamente el mes de diciembre del año 1619 significó una fecha de gran importancia para el poblamiento de Mucurubá en el contexto de dichos intereses. En ese mes y año el visitador Alonso Vázquez de Cisneros consideró un proyecto urbanizador que tenía como objetivo concentrar a la población encomendada en el Pueblo Nuevo o de Doctrina de Mucurubá (este proyecto se enmarcó en las conocidas Ordenanzas de Mérida). Hasta ese momento muchos indígenas de la zona habían estado dispersos montaña adentro, sin ser adoctrinados convenientemente en la religión católica y sin ser controlados de manera eficiente por los colonizadores.
Para alcanzar el objetivo demográfico-espacial planteado, Vázquez de Cisneros comisionó al juez poblador Gonzalo García de La Parra, y le ordenó por medio de un auto de población del 6 de diciembre, fecha que ha sido propuesta por algunos como el día de la “fundación” definitiva de Mucurubá, que se agregaran las Encomiendas de Mucurubá, de Mucupiche, de Cacute, de Moconoque y de Escagüey al Pueblo Nuevo de San Juan de Mucurubá, que se poblaran los indígenas en forma de barrios, que se edificaran los bohíos alrededor de la Iglesia, que el Pueblo Nuevo cumpliera con las características urbanísticas de todo centro poblado hispánico (aproximadamente en forma de damero), entre otras disposiciones administrativas:
“En la ciudad de Merida a seis días del mes de diciembre de mil y seiscientos y diez y nueve años el señor licenciado Alonso Vazquez de Cisneros (…) proveido que se les notifico y que todos conforman y señalan por el mejor y mas acomodado sitio para la poblacion y agregación de todos los dichos yndios del valle de Mucurua que es donde esta la dicha yglesia de tapias cubierta de paja (…) junto al camino real que va a la governacion de Benezuela y otras partes (…) todos los dichos yndios son los siguientes: El repartimiento de Mucurua de Leonardo de Reynoso (…) todas son ochenta y cinco personas (…). El repartimiento de Mucurua de Juan Sanchez Osorio (…) todas son treinta personas (…). El repartimiento de Mucupiche del dicho Francisco de Gaviria (…) todas son ciento y quarenta y tres personas (…). El repartimiento de Cacute de Hernando de Alarcon (…) todas juntas son setenta y nueve personas (…). El repartimiento de Mucunoc de Antonio de Gaviria (…) todas son ciento y veinte y dos personas (…). El repartimiento de Escaguey de don Alonso Davila (…) todas son ciento y setenta y nueve personas. Por manera que suman todos estos yndios (…) seiscientas y treinta y ocho personas grandes y pequeñas. Todos los quales conviene se agreguen en un sitio comodo (…) se agreguen pueblen y junten por barrios en el dicho sitio y asiento del dicho valle de Mucurua junto a la yglesia (…) y en la dicha yglesia se doctrinen de aquí adelante todos los dichos yndios (…) con distinción de cada repartimiento y parcialidad de por si se les señalen sus solares quadrados por su orden y quadras y las calles se hagan derechas limpias y de seis baras en ancho (…)”. (Colección Ciudades de Venezuela, rollo no.15, Biblioteca Febres Cordero, fols. 103-105).

Unos días más tarde, el 10 de diciembre, Vázquez de Cisneros dictó las instrucciones a Gonzalo García de la Parra, especificándole las medidas a ejecutar para consolidar en el corto tiempo el Pueblo Nuevo de Mucurubá, y por tanto el orden colonial en la zona. En este sentido Vázquez de Cisneros consideró de especial importancia los siguientes aspectos: Trazado del pueblo, construcción de las viviendas indígenas y destrucción de los antiguos bohíos, delimitación del área del Resguardo, reparación y modificación de la Iglesia, construcción de un puente de madera, entre otros.
Entre las consecuencias más importantes del proyecto urbanizador de Alonso Vázquez de Cisneros en la micro-región de Mucurubá, están las siguientes: 1) Consolidación de Mucurubá como población principal asentada en el cono de deyección que ocupa actualmente y ubicada a orillas del Camino Real (la que se conoce hoy día como carretera Trasandina). A partir de dicho proceso estuvieron sujetas administrativa y religiosamente a Mucurubá las poblaciones de Moconoque, Cacute, Escagüey y Mucupiche (Escagüey y Mucupiche aún forman parte de Mucurubá); 2) Ubicación aproximada de los pueblos anteriormente mencionados en los sitios que ocupan en nuestros días; 3) Fortalecimiento del catolicismo al facilitarse espacialmente el adoctrinamiento de los indígenas; 4) Mayor control sobre los indígenas gracias a su concentración territorial, y por tanto un mejor aprovechamiento de éstos como mano de obra (forzada) al servicio de encomenderos, de curas doctrineros y de otros personajes y funcionarios coloniales; 5) Integración progresiva de Mucurubá a la provincia de Mérida y al Nuevo Reino de Granada.

Gráficas:
Panorámica Mucuruba fuente: http://mucuruba.es.tl/GEOGRAFIA.htm
Plaza Bolívar de Mucurubá. Edwin Mora
Iglesia de Mucurubá. Filippo Bilotti

30 may 2008

Mucuruba

Mucurubá es uno de los mas antiguos pueblos merideños. Hacia el año 1744 fue poblado por 120 indígenas, los cuales consolidaron un hermoso y atractivo poblado cerca del Camino del Rey o Camino Real. Su magnífica iglesia guarda en su interior imágenes de santos cuya devoción es reconocida en los Andes, cabe destacar la cofradía en honor a la Santísima Virgen María, es por ello que Mucurubá es un pueblo espiritual, su controbución a la economía agrícola tiene como exponente los antiguos molinos trigueros de Escagüey y Mucupiche, San Román y Los Albarranes.

El paisaje de Mucurubá es de extraordinaria variedad. En la sierra se define por su belleza forestal, valles y páramos pintorescos donde ubundan las truchas en las lagunas: La Verda, Los Patos y La Colorada. En las riberas del Chama predominan las huertas, los campos ofrecen horizontes de amplias hondulaciones y finalmente las cumbres cordilleranas que se muestran en todo su esplendor.

Dista unos 30 kilómetros de la ciudad de Mérida en plecarretera Transandina y a unos 2400na metros sobre el nivel del mar, mantiene una agradable temperatura media de 16 ºC . No es muy grande, su iglesia que domina al pueblo, dedicada a La Inmaculada Concepción, patrona de Mucurubá. Es un pueblo estructurado sobre dos calles paralelas y sobre cortas calles transversales, en la mitad de las cuales se halla la iglesia y la plaza. La calle principal, por donde se desplaza los vehículos y por donde hay mayor afluencia se muestra construcciones tradicionales andinas. En la Plaza se observa construcciones coloniales muy bien conservadas las cuales sirven como sede a la Prefectura del Municipio y a los servicios médicos asistenciales.




Historia

Mucurubá fue un asentamiento indígena, los mucurubáes, escagueyes y mucumpiches eran las tribus que habitaban esta región. Como ocurrió con cierta frecuencia en la época de la conquista y colonia, Mucurubá hubo de ser fundada varias veces, la primera vez fue realizada por el capitán Bartolomé Gil Naranjo el 25 de marzo de 1586, cuando también fundó a Mucuchíes. Esa vez fue como un pueblo de doctrina quedando bajo el control de los padres agustinos. Y nuevamente, tal como pasó también en Mucuchíes, el licenciado y oidor Vásquez de Cisneros, durante su visita a Mérida la refundó en 1619. Para ese entonces ya Mucurubá tenía su iglesia, cuyo párroco era el padre Juan López de Villalba quien era el doctrinero del asentamiento desde 1607. Finalmente, para 1774 se fundó por tercera vez con el nombre de Nuestra Señora de la Concepción de Mucurubá. Un censo hecho por los padres agustinos en 1786 determinó que para ese año Mucurubá tenía 670 habitantes, de los cuales 520 eran indios y 150 españoles.

En la época colonial, la región fue productora de trigo y de harina que se exportaba a través del puerto de Gibraltar hacia Caracas, Las Antillas y Cartagena. El trigo se procesaba para hacer harina en molinos de piedra movidos por el agua de las quebradas. Esta producción se mantuvo hasta mediados del siglo XX, la competencia con el trigo importado hizo desaparecer esta industria.

Toponimia

Nombre de la tribu que habitaba el lugar, los mucurubáes. "Mucu" es lugar y "rubá" es un tipo de tubérculo de la familia de la papa. Se han encontrado documentos coloniales donde aparece como "Mucuruguá".

La Noche de Las Velas de Mucurubá
Es una espectacular tradición que atrae a miles de visitantes cada año. Puede apreciarse los 8 de diciembre, en conmemoración de la patrona del pueblo La Virgen de la Inmaculada Concepción. Cuando se encienden más de 17.000 velas en su honor. Las velas son colocadas por los habitantes del pueblo en las aceras de las calles, al frente de cada casa y en La Plaza, en hileras bien ordenadas. Pasadas las 7 de la noche se encienden las velas por espacio de una hora y se apagan las luces eléctricas quedando iluminado todo el pueblo por las velas y la luz de las estrellas, mientras se celebra la procesión de La Virgen por las calles, siendo esta llevada a hombro por los feligreses, acompañada de serenatas de músicos, para finalizar con un espectáculo de fuegos artificiales y música andina.