Laguna Negra

Esta Laguna es uno de los principales atractivos turísticos del estado ya que llama la atención su color oscuro...

Leyendas de Merida

Mérida es rica en mitos y leyendas, tanto de origen indígena como las creadas a través de los tiempos por los campesinos del páramo....

La Trampa

Lugar sagrado, escondido entre las nubes, refugio de indios, tribus de los Mucuúnes, Jamuenes, Casés, y Quinaroes, habitantes alrededor de la Laguna de Urao...

Gastronomía merideña (historia y evolución)

La comida merideña consta de gran variedad de delicias gastronómicas de singular preparación...

Historia y herencia cultural

En sus valles y mesetas se asentó la civilización Tatuy (significa precisamente, lo más antiguo), la cual alcanzó un alto grado de desarrollo cultural...

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22 dic 2008

La Mesa Navideña

Si algo caracteriza la navidad en nuestra tierra es la particular mesa navideña, producto de la fusión de muchas razas, y de la transculturización y la clara influencia española sobre los indígenas venezolanos,.

Nuestra comida es bien particular, llena de color y sabor, en la mesa de navidad encontramos como plato principal y característico la amada Hallaca venezolana, vestida de hojas de plátano, su piel de harina de maíz esconde un guiso que incluye ingredientes de la cultura española y la indígena venezolana, la hallaca es acompañada de pan de jamón, famoso en nuestra tierra en la época decembrina es un pan relleno de jamón, tocineta, pasas y aceitunas, igualmente la ensalada de gallina, el pernil de cochino son platos característicos que se presentan con la hallaca, se sirve jamón planchado e incontables variaciones de ensaladas dulces, adornos especiales decoran las mesas.

También encontramos en la mesa de navidad dulces presentaciones como el dulce de lechoza típico venezolano, el panettone que traído por inmigrantes europeos y a pesar de no ser nuestro se a adentrado en nuestra mesa hasta hacerse característico en nuestra navidad, la torta negra también va de gala en la mesa, turrones, confitería variada, nueces y avellanas son los elementos más característicos que conforman la mesa navideña, la cual se viste de gala para reunir a familiares y amigos y en compañía de vinos, champañas, whiskys y cócteles se convierte en un festejo que prepara a los participantes a la entrega de regalos y presentes que se hacen solo en esa época del año, identificándonos el tradicional intercambio de regalos.

Todos estos detalles hacen de la cena de navidad todo un festejo que se acompaña con gaitas, villancicos y aguinaldos y que el venezolano disfruta intensamente.


Material recopilado de la Web

8 jul 2008

Recetas de platos típicos

Trucha al Ajillo
No podía faltar una receta con las deliciosas truchas andinas, uno de los iconos de la gastronomía merideña.

Ingredientes: para 4 personas
1 trucha de unos 300 gr.
200 gr. de jamón serrano
4 dientes de ajo
una cucharada sopera de perejil picado
75 cc. de vino blanco
75 cc. de aguardiente de orujo
¼ l. de aceite de oliva
8 ajíes pequeños (si lo desea)
sal fina
harina

Preparación
Se limpia convenientemente la trucha y después se deshuesa, cuidando que quede en una sola pieza, se sazonan y enharinan. Freirlas en aceite bien caliente, seguidamente agregarles el ajo (finamente picado), el perejil, los ajíes enteros y el jamón serrano en pequeñas tiras, hasta que se dore ligeramente.

Una vez bien fritas, y dorados el ajo y el jamón, se retira parte del aceite, y en el recipiente que se está utilizando, se echa el orujo y el vino blanco, flameando todo el contenido antes de servirlo. Dejar apagar. Se sirve con papas al vapor.

Caspiroleta
Dulcito sencillo y delicioso, también le llaman caspiroleta a una bebida a base de chocolate coronada con crema, sin embargo en que momento nombraron igual a los dos es difícil decirlo, la única similitud que tiene es que van coronados con crema, y que se hacen por las tierras andinas. Ambos son riquísimos pero hoy comparto este postre, que se hace a base de bizcochuelo bañado en una deliciosa crema. Es una delicia.

Ingredientes
¼ kg de azúcar
1 bizcochuelo de 6 huevos
5 claras de huevo
5 yemas
1 ½ taza de vino dulce
400 grs de azúcar pulverizada
200 grs de almendras tostadas

Preparación
Con el ¼ de kg de azúcar se hace un almíbar grueso, se vierte sobre las yemas bien batidas y se lleva al fuego en baño de María, revolviendo constantemente hasta que espese. Se retira del fuego y en una dulcera se colocan tajadas de bizcochuelo y capas de mezcla, así hasta llenar la dulcera. Se baten las claras a punto de nieve y se les añade el azúcar pulverizada, el jugo de limón y las almendras tostadas y molidas, se coloca sobre el dulce y se espolvorea con un poco de almendras fileteadas y tostadas.

Pastelitos Andinos
Una de las delicias más reconocidas de los andes venezolanos son sin duda los pastelitos
Los pasteles andinos se rellenan con queso ahumado, con carne y arroz, con acelgas, ajoporro, champiñones o con trucha guisada, se cierran en redondeles y se fríen hasta estar crujientes y dorados, su preparación merece atención y esmero para obtener un pastel para dioses, pero bien vale la pena esta atención a su preparación. La receta que yo proporciono garantiza un pastelito de calidad inigualable, crujiente, suave, simplemente deliciosos, así que sígala con cuidado y el resultado será recompensado.

Ingredientes
500 grs. de harina de trigo
2 huevos
dos cucharadas de mantequilla
sal
agua

Preparación
Para la masa
Coloque la harina en una tabla o bol, haciéndole un hueco en el medio, agregue la mantequilla, los huevos y la sal, mezcle bien y vaya agregando agua poco a poco hasta formar una masa elástica, amase suficientemente, hasta obtener una masa muy suave y no se pegue a las manos. Deje reposar 30 minutos.

Relleno
Puede utilizar de relleno carne molida, guisada con cebollas, ajos, pimentón y tomate finamente picado y salteado en aceite, sal pimienta y cocine hasta obtener una carne suelta, combínela con arroz sueltecito (3/4 partes de carne por 1/4 parte de arroz). También puede utilizar de relleno, trozos de queso ahumado, o queso suave con poca sal, ricotta o requesón con ajoporro o acelgas, finamente picadas. También se puede sustituir la carne por la misma cantidad de pollo desmenuzado y prepare de igual forma, igualmente puede saltear champiñones e incorporarles ricotta.

Pastel
Extienda la mitad de la masa hasta que este muy fina, coloque pequeñas cantidades de relleno dejando 5 cm. aproximadamente entre uno y otro, hasta utilizar toda la extensión de la masa. Extienda la otra mitad de masa y cubra la primera con ésta. Corte cada pastelito con un cortador redondo o un vaso de boca ancha, apriete los bordes con los dedos , colóquelos en una bandeja enharinada. Fría los pasteles en abundante aceite caliente y deje dorar por ambos lados.

Autor desconocido

24 jun 2008

Gastronomía merideña actual

Sopa de Piña

Se saca el caldo de la piña. Se pone a hervir una botella de agua con una corteza de limón y azúcar. Se disuelven dos cucharadas de sagú (harina de yuca) en el caldo de la piña, y se revuelve todo dejándolo hervir y removiendo. Se le agrega pasas antes de servirla.

Caspiroleta
Se hace almíbar con 1/2Kg de azúcar y se le da el punto de hoja. Luego se baten 16 yemas, se ponen en el almíbar frío y se mezclan. Se ponen de nuevo al fuego, sin dejar de mover hasta despeguen de la paila. Se retira del fuego, se bate para que blanquee y se vacía en una bandeja. Si se quiere se rellena un bizcochuelo empapado en vino dulce y almíbar

Chunguete

Se tuestan las arvejas hasta que queden doradas, se muelen, se ciernen y se disuelve esta harina en caldo, dándole el grueso de la chicha. Se le agrega guiso molido y se pone a hervir, revolviendo, se le echa más caldo hasta que queda a buen temple.

Pasteles Andinos
Una de las delicias más reconocidas de los andes venezolanos son sin duda los pastelitos, preparados con harina de trigo, estos crujientes y, maravillosamente rellenos. Redondeles fritos acaparan la atención de cuanto viajero pasa por las zonas andinas, son perfectos para desayunar acompañados de chocolate caliente y espeso, deliciosos en una mañana fría, excelentes en una merienda acogedora, inigualable cuando sirve de pasapalo...Los pasteles andinos se rellenan con queso ahumado, con carne y arroz, con acelgas, ajoporro, champiñones o con trucha guisada, se cierran en redondeles y se fríen hasta estar crujientes y dorados, su preparación merece atención y esmero para obtener un pastel para dioses, pero bien vale la pena esta atención a su preparación.

Lomo al Ron

Se corta el lomo de cerdo en rodajas. Se pone en una fuente con perejil, rodajas de limón, sal, pimienta negra y ron. Se puyan las tajadas para que penetre todo bien, volteándolo con frecuencia. A la hora se saca, se polvorea con bizcocho y se fríe.


Perico
Típico para desayunos, tomate, cebolla, cebollina, calabacín todos finamente picados, se frien en sarten con una pequeña cantidad de aceite. Cuando ya están casi listos, se agregan los huevos y se remueve constantemente hasta que quedan todos los ingredientes integrados y la preparación no se pega a la sarten. Se sirve acompañada de arepa de trigo, café o jugo de frutas.


Crema de Guanábana
Después de hervida y endulzada una botella de leche, se le ponen cuatro yemas de huevo batidos y se deja al fuego hasta que hierva. Se deja enfriar. Cuando esté bien fría, se le ponen cuatro vasos de guanábana colada y brandy al gusto.

Material de recopilacion. Autor desconocido

17 jun 2008

Platos típicos

La comida merideña consta de gran variedad de delicias gastronómicas de singular preparación, contempla también platos como pasteles de trucha, los quesos ahumados (llamado también queso de páramo, es un tipo de queso secado sobre fogones), en especial el de cabra, aunque también existe en la actualidad una exquisita variedad de quesos, digna de los paladares más exigente, producidos por la propia Universidad de los Andes, "Lácteos Santa Rosa" (las vaqueras de la Universidad); además son muy tradicionales las preparaciones a base de frutas propias de la zona, como la fresa y la mora, entre las que se destacan los jugos y las mermeladas.

La Acema Andina: Es un pan redondo a base de harina de maíz, germen de trigo y anís estrellado. Típicamente usada en desayunos y meriendas con queso ahumado y chocolate criollo.

Pisca andina: Se trata de un caldo con base de cilantro, cebollina, que se sirve con algunas variaciones como el de agregarle huevos, leche y papas según el gusto. Es orgullo y emblema de los estado andinos. Se ofrece acompañada de arepas de harina de trigo en restaurantes. Es una sopa que por lo general se sirve en desayunos, especialmente después de una noche de tragos, para aliviar el ratón. Se le atribuyen virtudes para entonar el estómago.

Arepas de harina de trigo: Se elaboran con harina, huevo, leche, azúcar, sal, mantequilla y bicarbonato. Es tradicional en desayunos y cenas en el estado Mérida.

Pastelitos: Consiste en un relleno cubierto con dos capas de masa finamente extendida. Se elaboran con masa de harina de trigo suave, crujiente y firme, rellenos con guiso a base de pollo, carne, queso, trucha, champiñones, incluso queso con bocadillo de guayaba. Se comen en desayuno, en meriendas o como pasapalos en fiestas.

Truchas: Tiene innumerables formas de preparación, al ajillo, a la menier, deshuesada, rellena, etc.

Hallaca Andina: Tiene su origen en la tradición navideña. Elaborada a base de harina de maíz, carne de res, cochino, pollo, gallina, tocino o tocineta, cebolla, alcaparras, garbanzos, pimentón, aji dulce, aceitunas, cebollina, ajo, aceite y hoja de plátano. Se prepara un guiso con la carne cruda, por eso ese color rojizo al servirla, la masa se elabora con harina de maíz amarillo y sal. Sobre una hoja de plátano se extiende la masa y sobre ésta se coloca el guiso, dándole su característica forma rectangular, luego se envuelve y se ata con hilo de pabilo.

Hallacas de Chivo: Es característica de las zonas áridas del estado, como Lagunillas, Río Negro y San Juan, el guiso es preparado con carne de chivo, cebolla, alcaparras, garbanzos, pimentón, ají dulce, aceitunas, cebollina, ajo y aceite. El procedimiento es igual que para la hallaca andina.

Entre las bebidas se distinguen: el batido de curuba, el jugo de parchita (maracuyá), la "Vitamina", y la chicha andina; y entre los postres: los pasteles de guayaba, las obleas, los higos y variados, como los son: Los helados de carne, los de cerveza, los de rellenos, los dulces de leche y abrillantados; la cuajada, las almojábanas (panecillos a base de harina o almidón de yuca) y el quesillo casero; sin pasar por alto los helados de fresa con crema, los pocicles, y los más famosos helados de Venezuela producidos por la "Heladería Coromoto" (ésta figura en el libro "Guinness" de los records como la de mayor numero de sabores de helados) donde es posible encontrar helados de sabores de los más éxoticoscaraotas, atún, camarones al vino, cangrejo, champiñones y muchos más, su dueño elabora nuevas recetas continuamente que son el deleite de todos.

También se producen bebidas alcohólicas típicas como lo son el miche, vino de mora, vino de cambur (vino "pasitas") y el "calentaito" (bebida típica que se toma en el páramo como energético para soportar las alturas), sin olvidar la bebida típica que se reparte el día del parto entre familiares y amigos, "la mistela", sólo producida en la zona andina de Venezuela, la cual es una bebida elaborada a base de frutas fermentadas, especias y licor (existen variantes en la preparación dependiendo de las zonas) la cual comienza a prepararse cuando una mujer de la familia queda embarazada, entre más tiempo tenga de maceración más rico es su sabor.

Material de recopilación, autor desconocido

1 jun 2008

Gastronomia Merideña (historia y evolución)

"Las transformaciones operadas en el paisaje merideño, así como su compromiso poblacional, se reflejan en la pitanza que ha salido humeante de la historia en dirección a la mesa. Este trabajo recoge la peripecia trazada desde la relación indígena, vegetariana en casi su totalidad, hasta el cosmopolitismo gastronómico que registra hoy la turística Ciudad de los Caballeros".
Fuente: Revista Bogott Nro. 42 Abril-Mayo-Junio 1997

Los Primeros Alimentos.

Las tierras elevadas de la Cordillera de Mérida fueron el escenario de la gran nación Timote, que poblaba lo que es hoy el territorio de Trujillo y Mérida; y estaba muy vinculada con tierras tachirenses, a través de los Capachos, y del norte de Colombia, a través de los Chitareros y Laches. Timotes y Kuikas, de Trujillo constituían un basto poblamiento indígena con ciertos rasgos comunes: su sedentarismo; su filiación étnica emparentada con los Muiskas de Cundinamarka; sus sistemas de producción agrícola, con cultivos en terrazas y andenes, con sistemas de riego por acequias, depósitos o quimpués y silos subterráneos o mintoyes, etc. Su regimen alimentario era compartido por todas las comunidades de la región. El clima permitía el cultivo de una amplia gama de plantas, algunas ahora muy conocidas, como la papa, al maíz, el frijol, la yuca dulce, la arracacha o apio, el camote o batata, la auyama, el ají, el cacao, el maní, la piña, el aguacate, la guanábana, la lechosa, la chirimoya. Y de otras ahora casi desconocidas como la quinoa, la ruba, el michiruy, la quiba, el istú, el cuyre, la navilla, la chuba, etc. Compartiendo también una serie de recipientes de cocina, como múcuras, chorotes, jicaras, chirguas, moyas, hechas de barro cocido y utensilios hechos de totuma o tapara. Aunque su fauna no era muy rica, particularmente la mayor, los indigenas andinos habían logrado ciertos avances en la domesticación de animales, particularmente de aves, como paujíes, pavas y tórtolas. La alimentación de los indígenas estaba concentrada en algunos productos de base, mayormente tubérculos y raíces, una pocas gramíneas y leguminosas, una esterculiácea como el cacao y muchas frutas que lograban satisfacer los requerimientos de carbohidratos y grasas, así como de algunos microelementos. Algunas plantas, aves y pescados de agua dulce, llenaban deficientemente las necesidades de proteínas, carencia que fue una constante en la dieta rural andina durante mucho tiempo.

Los Nuevos Alimentos.

Desde 1534 los españoles buscan asentarse en la región hasta que en 1558 el capitán Juan Rodríguez Suárez funda la ciudad de Mérida, en recuerdo de su Mérida natal en España, y en 1559 el capitán Juan Maldonado, un poco más arriba en la meseta, establece la ciudad de Santiago de Los Caballeros. Desde allí, se extiende el poblamiento posterior y se crean reparamientos y encomiendas. Más tarde, hacia 1628, llega a la región la Compañía de Jesús. Conquistadores y jesuitas impulsan la agricultura y la ganadería. Cuando finaliza el siglo XVIII ya se había creado la mayoría de los centros urbanos merideños que se consolidaron luego al ritmo expansivo de la economía del café y de la caña. Tras la espada de los conquistadores y la cruz de los jesuita llegaron a la región muchos nuevos productos, especialmente el trigo, el ganado vacuno y porcino, las aves de corral y algunas hortalizas, modificando el escenario económico y alimentario. Después vendría la caña de azúcar, a las tierras bajas, y el café, a las tierras de laderas. El aislamiento regional comenzó a romperse de manera notable a partir de 1870, con el desarrollo de la economía cafetalera, que intensificó los cambios e impulsó la base poblacional de los núcleos urbanos existentes, constituyéndose una red de comunicaciones más dinámica.

El trigo se cultivaba en Venezuela desde el siglo XVI. Hacia 1883 en Mérida, entonces Sección Guzmán, había unos 68 molinos de trigo, ubicados en las tierras altas del páramo de Mucuchíes y en los pueblos del Sur. Con el ganado vacuno pasó otro tanto. Venia, por caminos fragosos y accidentados, de los llanos occidentales, hasta que la ganadería se desarrolló en las tierras bajas de Mérida. La población merideña había tenido hasta entonces, un régimen alimentario predominantemente vegetariano, siendo común el consumo de papa, camote, arracacha, auyama, maíz, yuca dulce y ají, mayormente raíces y tubérculos, lo que es habitual en una sociedad agrícola tradicional. Con el proceso de la colonización se introdujeron en los Andes algunas hortalizas, pero su producción se limitaba a los solares de las casas y su consumo se restringía a los pobladores de origen español.

La Síntesis.

El estado Mérida, especialmente en sus zonas altas, donde se concentró gran parte del poblamiento, estaba prácticamente aislado, al no contar con un solo camino carretero hasta la segunda década del siglo XX. Al ponerse en servicio la carretera Trasandina, en 1925, los productores agrícolas merideños fueron estimulados por el acceso a mercados más amplios, como el de Maracaibo. Así se desarrollan nuevos centros de producción hortícola como el de Timotes, en 1924, gracias a la iniciativa de dos alemanes que introdujeron en la zona nuevas técnicas de cultivo y maquinarias. Más tarde en las décadas de 1930 y 1940, los agricultores de Mucuchíes imitaron las técnicas agrícolas practicadas en Timotes. Al final de la década de 1940 la horticultura se había extendido hasta Bailadores. Y por todas partes en las zonas altas del estado el paisaje mostraba, además de papa y el trigo, los cultivos de lechuga, zanahoria, repollo, remolacha, coliflor, acelga y, en menos proporción, de espárrago y alcachofa. El paisaje alimentario era ya otro. Además, Mérida destacaba como productor de papa, trigo, arvejas, cacao yuca, cambur, caña de azúcar, carne de res y leche. Esa circunstancia influyó decisivamente sobre su régimen alimentario dominante.

La inmigración puso también su granito de arena, como productor y consumidor. Todos estos aportes ha venido conformando el régimen alimentario actual del merideño, con la intervención de elementos vinculados con la geografía, la historia, la economía, la cultura y la política, y que son la síntesis de un abigarrado conjunto de intereses, creencias, preferencias e influencias. Se mezclan así los alimentos y usos culinarios indígenas con los traídos por los españoles y otros europeos, y las modas alimentarías del fast-food, que representa avances de la postmodernidad alimentaría en un mundo de aperturas y globalizaciones, que penetra en todos los ámbitos de la vida social, y especialmente en el de la alimentación.

La comida andina de hoy en día

Los elementos fundamentales de la dieta cotidiana andina en general, y de la merideña en particular, son la papa, el trigo, el maíz, la caña de azúcar, la yuca, el arroz, la auyama, la chayota, el café, el cacao, las carnes y las vísceras, el queso, el garbanzo, la arveja, la piña, la guayaba, el cambur, el plátano y la mora. Presentes siempre en la gastronomía regional, desde aquella primera síntesis alimentaría fraguada durante la epoca de la conquista y la colonización, estos productos han dejado huella impresa en la cocina popular merideña.

Entre las sopas destacan las de papa (de papa picada, papa molida, papa cocida, de pan con papas), las de garbanzos y arvejas (de garbanzos con hojaldes o con marrano; de garbanzos con asadura; de arvejas tostadas y molidas, conocida como chunguete, cochute o baile; el guisado de arvejas), las de cereales (de maíz, de trigo o la sopa de currungo); las de plátano, especialmente las de plátano verde; el mondongo o mute; la pisca andina, la sopa cosó, etc.

Entre los platos principales, extrañamente escasos, figuran, al igual que en otras regiones del país, las albóndigas, especialmente las de carne de cochino; la macarronada con pollo; la carne de res, pollo o cochino guisado con papas; la pepitoria, con menudencias de res o cerdo; las preparaciones con truchas frescas y ahumadas (de la variedad arco iris, sembrada en los ríos de montaña en la década de 1930) y las chayotas y otras hortalizas rellenas. Mención aparte merecen algunas especialidades de la región, como las empanadas y los pasteles; los chorizos y morcillas; el jamón y otros embutidos del páramo; las hallacas andinas; las hallaquitas y carabinas, las mazamorras y atoles, especialmente la arepa de harina de trigo del páramo y las panelas de la zona baja.

Entre los panes, mayormente dulces, que constituyen una verdadera especialidad andina, por su variedad y exquisitez, destacan el pan aliñado, el pan tovareño, el pan de Tunja, el pan de avena, el pan de maíz, el pan de queso, chicharrones o guayaba, la acema, la acemita, la acema de chicharrón, el pan mojicón, el bizcochuelo, la manteca, la almojábana y otras preparaciones de panadería como los bizcochos dulces y salados, las catalinas, etc.

Entre los postres y dulces encontramos el alfondoque, la melcocha, las conservas, los dulces abrillantados, los confites, la polvorosa, los bocadillos de guayaba, el higo relleno de arequipe, el dulce de lechosa con hojas de higuera, el curruchete, la caspiroleta, y muchos otros más.

Entre las bebidas sobresalen la chica andina de maíz, fresca o fermentada; el chorote; el aguamiel; el guarapo de piña, fresco o fermentado, las vitaminas y muchos jugos de frutas naturales, entre ellos de mora, curuba, fresa, pachita y piña. Algunos vinos de elaboración casera, como el de mora. Licores como el miche o aguardiente claro; las bebidas preparadas con aguardiente y papelón, como el calentado ó calentadito, o con hiervas, como el díctamo real reputado como afrodisíaco.

El estado Mérida ha conocido una gran desarrollo de su ganadería, tanto en en las tierras altas como en las bajas. Ello ha permitido el florecimiento de muchas queserías artesanales, donde es frecuente encontrar cuajada, suero, y quesos de pasta blanda, como el queso blanco suave, o quesos de pasta semidura, como el ahumado, o dura como los quesos tipo provolone (o provoandino).

Los dulces merideños.

La tradición de la elaboración de dulces en Mérida se remonta a la Colonia, asociada a la existencia de algunos conventos de religiosas, cuyas monjas, como la de la orden de las clarisas, se dedicaban al atractivo arte de la repostería. En el siglo XVI, en la ciudad se producían bizcochos y galletas que se exportaban, junto con la harina de trigo, a Cartagena de Indias y a las islas antillas. En esa tradición, se inscriben, desde época muy temprana, los bocadillos de cajita, los dulces abrillantados, los confites, cuya fama trascendía los limites estadales. Al ser cerrados los conventos y seminarios, en los tiempos de Guzmán Blanco, y ser expulsadas las monjitas, el arte del dulce pasó a las demás merideñas que continuaron tales quehaceres, aunque hoy, sin casi ayuda oficial, muchas de esas pequeñas industrias, tan asociadas al turismo, apenas sobreviven.