Laguna Negra

Esta Laguna es uno de los principales atractivos turísticos del estado ya que llama la atención su color oscuro...

Leyendas de Merida

Mérida es rica en mitos y leyendas, tanto de origen indígena como las creadas a través de los tiempos por los campesinos del páramo....

La Trampa

Lugar sagrado, escondido entre las nubes, refugio de indios, tribus de los Mucuúnes, Jamuenes, Casés, y Quinaroes, habitantes alrededor de la Laguna de Urao...

Gastronomía merideña (historia y evolución)

La comida merideña consta de gran variedad de delicias gastronómicas de singular preparación...

Historia y herencia cultural

En sus valles y mesetas se asentó la civilización Tatuy (significa precisamente, lo más antiguo), la cual alcanzó un alto grado de desarrollo cultural...

24 nov. 2014

Descripción colonial de algunas poblaciones merideñas. Parte IV

Mucuchíes: 

“Este pueblo de Mucuchíes es de temperamento frío porque tiene a poco más de dos leguas el páramo de quien toma el nombre, pero se coge mucho trigo y papas. Tiene ganados mayores y menores y su población aún es más considerable que la de Mucurugua (por decir Mucurubá) y los indios educados en muy buena policía. Tienen casas decentes en la plaza para los pasajeros, hay abundante provisión de aves y pan, un pollo vale medio real de plata y el duplo en cacao o papelones (...)” (Viaje muy puntual y curioso que hace por tierra don Miguel de Santiesteban desde Lima hasta Caracas en 1740 y 1741). 

“Mucuchíes es pueblo de muchos indios, que puede tener cerca de doscientos; pues es el mayor de toda la jurisdicción con buena iglesia de teja competentemente ornamentada. Su temperamento frígido, produce mucho trigo, maíz, papas y demas frutos de tierra fría con abundancia” (De Oviedo, Basilio Vicente, Pensamientos y noticias escogidas para utilidad de Curas del Nuevo Reino de Granada, 1761). 

San Juan de Lagunillas: 

“El Curato del pueblo de San Juan cercano a Lagunillas con iglesia cubierta de paja, y su ordinario ornato, su temperamento cálido, que produce cacao, y caña dulce, y en el hay haciendas de cacao. Tambien produce algodón, y otros frutos de tierra caliente, yucas, batatas, plátanos, etc., y tiene ganados vacunos, y cabríos. Tendrá más de cien indios, y treinta ó cuarenta vecinos” (De Oviedo, Basilio Vicente, ob. cit). 

Santo Domingo: 

“Tendrá el pueblo de Santo Domingo cien indios, y cincuenta poco menos vecinos blancos, produce muchas turmas, y maíz, y los indios fabrican muchas petacas, y petaquitas labradas, que es su trato. Tienen unos y otros indios, y vecinos muchos ganados vacunos y yeguerizos (...)” (De Oviedo, Basilio Vicente, ob. cit). 

Tabay:

“El viernes 5 de agosto (...) llegamos al pequeño pueblo de indios de Tabay (...). El pueblo logra en un pequeño llano fértil y alegre situación regada de muchas fuentes y es tan corta su población que me aseguró el cacique en cuya casa nos hospedamos, que sólo constaba de 25 tributarios, su temperie es tan benigna que se coge trigo, maíz, plátanos y de cuanto se siembre, su doctrina está al cuidado del clero.” (Viaje muy puntual y curioso...). 

“El Curato del pueblo de Tabay cercano de Mérida, en la vía para Barinas, tierra cálida templadamente, y país ameno, sano, y fértil con iglesia competentemente ornamentada. Tendrá ochenta indios, y más de cincuenta vecinos blancos. Produce trigo, y mucho arroz, maíz y demás frutos. Tiene haciendas de trapiches, y molinos, y muchos ganados vacunos, y algunos vecinos honrados” (De Oviedo, Basilio Vicente,  ob. cit). 

Timotes:

“El pueblo de Timotes, Curato de la cleresia en la raya, que deslinda las jurisdicciones de Mérida y Trujillo por el río llamado Timotes, tendrá ciento y cincuenta indios, y cincuenta o más vecinos blancos, su temperamento templado que produce de todos frutos de tierra templada, buen trigo, ajos, cebollas, papas, maíz, etc., tiene de todos ganados vacunos, yeguerizo, ovejuno, etc., su iglesia cubierta de paja con ordinario ornato (...)” (De Oviedo, Basilio Vicente, ob. cit). 


Autor: Rubén Alexis Hernández
Historiador

17 nov. 2014

Descripción colonial de algunas poblaciones merideñas. Parte III

Jají: 

“El Curato del pueblo de Jaji de la cleresia, su temperamento templado, que produce dichos frutos (¿), su iglesia de paja con poco ornato tendrá cuarenta indios, y veinte vecinos blancos, su temperamento sano, y favorable. Rentará a su párroco doscientos y cincuenta pesos (...)” (De Oviedo, Basilio Vicente, Pensamientos y noticias escogidas para utilidad de Curas del Nuevo Reino de Granada, 1761). 

Lagunillas: 

“El jueves 27 partimos del sitio nombrado el Anis, y llegamos al pueblo de indios de la Lagunilla (...), está una pequeña laguna que da el nombre al pueblo, esta laguna que bordea como una milla tiene tanta profundidad desde sus bordes que para entrar en ella se sirven de barquillos de mimbres; del barro o lama del fondo de su centro extraen los indios del pueblo y no otros, una especie de salitre que en este Reino llaman jurado, de que venden a real la libra (...) esta sal tiene grande uso en estas partes porque sirve para cuajar o mantener el vigor de una sustancia que por cocimiento, extraen de las hojas del tabaco de que resulta una masa, que (...) llaman (...) ambir, o chimó (...). A media legua de esta laguna está el pueblo en un amenísimo sitio de mucha arboleda, huertas y frutales de las del país. Su doctrina está a cargo del clero. Los indios educados en muy buena policía, todos hablan muy bien la lengua castellana, y la originaria que es la primera vez que la oí proferir en el Reino. Aquí compramos un carnero por 8 reales y abunda mucho más el ganado cabrío” (Viaje muy puntual y curioso que hace por tierra don Miguel de Santiesteban desde Lima hasta Caracas en 1740 y 1741). 

“El pueblo de Lagunillas de la cleresia con iglesia de paja (...), su temperamento calido, pero sano, y ameno, produce de todos frutos de tierra caliente, caña, maíz, platanos, yucas y muchas frutas. Se dan en su distrito muchas parras, de modo, que allI no tiene el Cura que comprar vino para celebrar (...). Tiene también algunas haciendas de cacao, y también produce algodón, y hay algunos trapiches, en que fabrican bastantes dulces. Tendrá cien indios, y cincuenta vecinos blancos” (De Oviedo, Basilio Vicente, ob. cit). 

La Mesa de Ejido: 

“El Curato del pueblo de la Mesa media jornada distante de la ciudad de Mérida, aunque es pequeño, que tendrá cincuenta indios, y treinta y cuarenta vecinos, tierra caliente templadamente, y es país sano, y ameno, que produce maíz, platanos, muchas auyamas, y otros frutos de tierra caliente tiene algunos trapiches de caña dulce (...)” (De Oviedo, Basilio Vicente, ob. cit). 

Las Piedras: 

“El Valle de las Piedras tendrá cincuenta vecinos, y crían muchos ganados vacunos, y yeguas, y ovejas, y produce los dichos frutos (por decir los mismos de Pueblo Llano y Santo Domingo). Este Curato puede rentar mil y doscientos pesos (...)” (De Oviedo, Basilio Vicente, ob. cit). 

Mucurubá: 

“El sábado seis partimos de Tabay (...). A las tres leguas está el pueblo de Mucurugua, que es uno de los mayores de la gobernación de Maracaibo y aún del Reino de Santafé cuya doctrina está al cuidado de los Padres de San Agustín, y es anexo del de Mucuchíes” (Viaje muy puntual y curioso...). 

“El pueblo de Mucurubá tendrá cincuenta indios, su temperamento templado, y produce mucho maíz, y otros frutos de tierra templada, su iglesia de paja con algún ornato.” (De Oviedo, Basilio Vicente, ob. cit). 

Autor:  Rubén Alexis Hernández
Historiador

10 nov. 2014

Descripción colonial de algunas poblaciones merideñas. Parte II

Acequias: 

“El Curato del pueblo de Acequias cerca de Mérida tierra
templada con su iglesia, y su ordinario ornamento produce mucho trigo, maíz, turmas, havas, arvejas, repollos, y demás frutos de la tierra fría. Tendrá cien indios, y cincuenta vecinos blancos pobres, temperamento sano (...) para los meridianos es apreciable, y tienen bastante ganado” (De Oviedo, Basilio Vicente, Pensamientos y noticias escogidas para utilidad de Curas del Nuevo Reino de Granada, 1761).

Bailadores: 

“El domingo 23 salimos de Porquera, y llegamos al pequeño pueblo de indios de Bailadores (...) en la cumbre que llaman el Portachuelo corre el aire algo frío, y desde allí se baja por un monte de selva clara hasta que se sale a unas bellas fértiles lomas que estaban sembradas de trigo, maíz y cebada (...). Y cerca del pueblo encontramos, un muchacho que llevaba una de aquellas raíces que en la América Española llaman yuca (...), esta población que aseguran fue numerosa consiste en 10 o 12 vecinos indios de gente educada en buena policía, porque solo hablan la lengua castellana, que es común en todo este Reino” (Viaje muy puntual y curioso que hace por tierra don Miguel de Santiesteban desde Lima hasta Caracas en 1740 y 1741). 

“En la jurisdicción de la Grita estaba un pueblo de indios llamado Bailadores, que era de la religión de San Francisco (...) Es tierra templada, y sana, y tiene buenas aguas, y produce de todos frutos de tierra caliente, cacao, caña dulce, tabaco, maíz, yucas y otros frutos, y frutas, pero con la pensión de dichos indios gentiles, tiene una iglesia ornamentada y pobre. Está cercano a la Grita como una jornada tendrá cien vecinos, y rentará a su párroco cuatrocientos pesos (...)” (De Oviedo, Basilio Vicente, ob.cit)

Ejido:

“El viernes 28 (...) llegamos al lugar que llaman la Parroquia del Ejido, porque está al principio de una pradería, en que tiene su situación la ciudad de Mérida (...) encontramos muchas familias de Mérida, que habían venido a las fiestas de San Buena Ventura que es el patrón (...), nos detuvimos a instancia de don Andrés de Abreu (...), que nos encontró y con generosa urbanidad nos convidó a comer” (Viaje muy puntual y curioso...). 

“A tres leguas de la ciudad de Mérida, a la banda de Santa Fe, o Pamplona, que es a la del Norte está el Curato de la parroquia del Ejido con buena iglesia, y bien ornamentada. Puede tener quinientos vecinos. Es su temperamento cálido, pero ameno y sano con todos frutos de tierra cálida, cacao muchos trapiches de caña, y su principal trato, muchos dulces, azúcares, conservas, y panelas, que llaman melotes, que conducen a Maracaibo. Produce algodón, yucas, plátanos y demás frutos de tierra caliente” (De Oviedo, Basilio Vicente, ob. cit). 

El Morro: 

“El Curato del pueblo del Morro en el valle de Acequias con su iglesia proporcionadamente decente, produce mucho trigo en sus laderas, y maíz, y demás frutos de tierra fría, y tiene bastante ganado vacuno, y cabrío, y ovejuno. Tendrá ochenta indios, y cuarenta vecinos. Rentará a su párroco quinientos pesos, como sus vecinos Acequias y Mucuño. Es tierra fría, y sana (...)” (De Oviedo, Basilio Vicente, ob.cit)

Estanques: 

“El martes 25 (...) llegamos a las 5 de la tarde al sitio de la Sabaneta de Estanques (...): en este sitio que es una pradería (...) que está a la boca de esta selva pusimos nuestras tiendas para pasar la noche (...), y pudiéramos haberlas excusado porque teníamos a distancia de media legua bastante caserías, pero quisieron los arrieros aprovecharse del pasto para sus mulas (...), a tres cuartos de legua está la hacienda de Estanques en que se cogen cada año 150 cargas de cacao (...)” (Viaje muy puntual y curioso...). 

“La hacienda de los Estanques, que es muy cuantiosa (...), produce muchísimo cacao, y de todos frutos de tierra caliente, y tiene buenos trapiches, tiene muy linda capilla con órgano, y muy bien ornamentada. Valía treinta mil pesos, y tenía más de ciento y cincuenta esclavos”. (De Oviedo, Basilio Vicente, ob. cit). 

Autor: Rubén Alexis Hernández
Historiador