Laguna Negra

Esta Laguna es uno de los principales atractivos turísticos del estado ya que llama la atención su color oscuro...

Leyendas de Merida

Mérida es rica en mitos y leyendas, tanto de origen indígena como las creadas a través de los tiempos por los campesinos del páramo....

La Trampa

Lugar sagrado, escondido entre las nubes, refugio de indios, tribus de los Mucuúnes, Jamuenes, Casés, y Quinaroes, habitantes alrededor de la Laguna de Urao...

Gastronomía merideña (historia y evolución)

La comida merideña consta de gran variedad de delicias gastronómicas de singular preparación...

Historia y herencia cultural

En sus valles y mesetas se asentó la civilización Tatuy (significa precisamente, lo más antiguo), la cual alcanzó un alto grado de desarrollo cultural...

13 sept. 2016

Nos vamos a Los Nevados

Los Andes merideños están rodeados de hermosos paisajes y pueblos que embelesan al espectador, ya que poseen atractivos naturales tales como el clima, las montañas, la flora y la fauna, aún conservados y protegidos por pertenecer al Parque Nacional Sierra Nevada. 

Los Nevados es un pequeño pueblo del estado Mérida ubicado a unos 2700 m.s.n.m con unos 600 habitantes aproximadamente. Esta acogedora Aldea colonial que en principio fue habitada por indígenas (hasta la llegada de los españoles), se observan estructuras coloniales españolas fundadas desde 1591, o andenes, terrazas de siembra y caminos empedrados dejados por los indígenas; que junto a la herencia artesanal y costumbre andina religiosa y gastronómica podrás conocer y disfrutar.
Me dejaré cautivar por este hermoso paisaje enclavado entre montañas de los páramos merideños, nos vamos a Los Nevados, un lugar que vale la pena conocer.

Es un pueblo pintoresco y típicamente andino, que cuenta con casas de arquitectura colonial española, con su Plaza Bolívar y su iglesia, lo que los transportará de inmediato a los tiempos de otrora. Cuando se llega a la población sus habitantes muy sencillos y cálidos a pesar del inmenso frío, los recibirán con las puertas de sus hogares abiertas y los invitarán a conocer sus parajes naturales, a los que podrá llegar en mula o realizando una caminata por el sublime pasaje de páramo. 

El acceso hasta esta aldea no es muy fácil, pues las maneras de llegar es solo en vehículo rústico. Desde la ciudad de Mérida hay que transitar unas cuatro horas aproximadamente, al principio es una vía asfaltada, pero luego entrará a una carretera de tierra y de un solo canal, donde los precipicios son los protagonistas. Lo único que da seguridad es que los conductores se conocen perfectamente la vía y son expertos para conducir por este tipo de terrenos. Si no eres muy experto en este tipo de vías, lo recomendable es que vayas en transporte rústico que hace la ruta para la zona.

Naturaleza cautivadora 
Los Nevados es una aldea ideal para encontrarse con uno mismo y disfrutar de las hermosas montañas que lo cobijan. Al amanecer el único despertador que escuchará será el canto de los pájaros que se acercan hasta las ventanas de las habitaciones o quizá sea el bramido de una vaca. Estando en un sitio tan hermoso y tranquilo, el transcurrir del día se hace lento muy diferente al día agitado en la ciudad.


 Los bellos paisajes de los que se disfruta, la calidez y sencillez de sus habitantes, le quitan el aliento a cualquier persona que se acerque a este pueblo escondido entre los frailejones. El frío se hace sentir, pues la temperatura oscila entre los 8 y 18 °C. Es muy importante llevar buenos abrigos.


Podrá caminar por su tranquila calle empedrada y apreciar la hermosa arquitectura con que fue construido este poblado. Las típicas casitas de tapia con sus techos rojos no dejarán de encantarle.

Frente a la iglesia, existe una pequeña plaza donde se acercan los pobladores y turistas para hablar un poco y calentarse con el sol durante el día y durante la noche. La mejor manera de apaciguar un poco el frío es tomarse una rica taza de chocolate caliente o comer una deliciosa pizca con arepita andina.





 Recorrido por sus alrededores


Si es de esas personas que le agrada caminar, puede buscar un baquiano de la zona para que lo lleve a realizar alguna caminata que lo adentre más al Parque Nacional Sierra Nevada, donde podrá admirar la belleza de más de 86 especies de los característicos frailejones y disfrutar de toda la majestuosidad de los páramos andinos.


Pueden hacer un recorrido en mula por unas cuatro horas y llegar hasta el Teleférico de Mérida. Por esta ruta observará los mejores parajes, donde se conectará con la naturaleza que lo rodea. 



Recomendaciones

Cuando se realiza este tipo de viaje en el que se someterá el cuerpo a altas temperaturas, es recomendable que al momento de caminar lo haga muy despacio para que la falta de oxígeno no afecte al organismo, y así evitar el mal de páramo. Lleve ropa y zapatos cómodos, sweaters, guantes, bufandas y chocolates. No olvide ropa de cambio por los días que se vaya a quedar en el pueblo.

27 jun. 2016

Juan Félix Sánchez, el gigante del Tisure

El Tisure: paraíso de Juan Félix Sánchez

Se conmemora otro aniversario del nacimiento del artista de los páramos Juan Félix Sánchez, uno de los hombres más sabios que ha parido la tierra andina venezolana,quien aprendió diversos oficios y forjó una filosofía de vida no precisamente en el ámbito académico. Fue uno de pocos personajes que, tras un brevísimo paso por la escuela, tuvo una notable formación autodidacta, de la que surgió un ser útil, inteligente y creativo en diversos aspectos; tuvo como gran maestra a la madre naturaleza, llegando a tener una fuerte vinculación con la flora, con la fauna, y hasta con las piedras, a las que hablaba, como aseguró el mismo Sánchez en más de una oportunidad.

 Ahora bien, la sabiduría y creatividad de Juan Félix Sánchez no puede ser comprendida sin la influencia ejercida por El Tisure, lugar del páramo merideño ubicado en la parroquia San Rafael, municipio Rangel, a más de 3000 metros sobre el nivel del mar. Sitio que, escrito como Tisurí, significaría frijol pequeño, al menos de acuerdo a lo que señala Tulio Febres Cordero, y allí se llega solamente por caminos de recuas, desplazándose a pie o en bestia unas seis horas desde la carretera Trasandina, entre los poblados de La Mucuchache y El Pedregal. Ahí vivió muchos años el artista, específicamente en El Potrero, en una pequeña finca cuya vivienda, de estilo colonial, sigue en pie, si bien está deteriorada. Luego de que abandonara El Tisure debido a la edad avanzada y a su estado delicado de salud, dicha vivienda pasó a ser refugio para miles de excursionistas que, procedentes de diversas partes de Venezuela y del mundo, han sido atraídos por la fama que adquirió el lugar gracias a la obra del artista, y evidentemente por la belleza escénica.

Justamente esa belleza escénica resultó el factor clave para que Juan Félix Sánchez se enamorara de El Tisure, y se desarrollara como tallista, arquitecto y tejedor: “Esto siempre ha sido muy bonito (…). Esta fue una de las razones por las que me fui quedando aquí. La belleza, hay que apreciar la naturaleza. Uno está complacido con mirar este pico, estos árboles” (http://vereda.ula.ve/jfs/juan-felix- sanchez/). Conoció de tal forma la zona (como buen baquiano), que llegó a relacionarse armónicamente con los distintos componentes medioambientales, y a sacarles provecho no sólo desde un punto de vista utilitario, sino en un nivel filosófico, reflejando por medio de numerosas obras su pensamiento y acción.

A partir de todo tipo de madera, de piedras de formas variadas, del barro y de otros materiales y elementos presentes en El Tisure, Sánchez elaboró desde sillas y cobijas hasta la famosa capilla en honor a la Virgen de Coromoto (esta última con importante ayuda en mano de obra), construida mucho antes que la ubicada en San Rafael de Mucuchíes. Trabajos que en lo estético, se diferenciaban de los realizados por otros artistas venezolanos; si para algunos eran considerados extraños y/o feos, para Juan Félix tenían un significado especial, más allá de sus formas y de sus funciones. Desde su punto de vista, feo y bello no eran más que conceptos subjetivos, y lo feo “me viene en gracia, aunque a los demás no les guste (…), pa’ mi lo feo es lo natural” (http://vereda.ula.ve/jfs/juan-felix- sanchez/). 

Se aprecia con claridad que Sánchez fue un hombre sencillo, humilde, sin otra aspiración que la de servir a los demás y disfrutar con todos los sentidos de “su” Tisure y de cada una de las tallas, tejidos y otras obras que pudo elaborar gracias a los regalos proporcionados por tan hermoso sitio. Y era feliz cuando alguien admiraba y entendía la “fealdad” de sus trabajos. 

Sin duda alguna El Tisure es un lugar que por su belleza y estar lejano a centros poblados y vías importantes, resultó bien atractivo, casi mágico y paradisíaco para el artista de los páramos. Factor clave para el desarrollo de su obra y de su filosofía de vida austera, servicial y sencilla. Bien puede decirse que el nombre de Juan Félix Sánchez está indisolublemente vinculado con El Tisure; por esta razón hay quienes le han llamado El Gigante del Tisure

Rubén Alexis Hernández