Laguna Negra

Esta Laguna es uno de los principales atractivos turísticos del estado ya que llama la atención su color oscuro...

Leyendas de Merida

Mérida es rica en mitos y leyendas, tanto de origen indígena como las creadas a través de los tiempos por los campesinos del páramo....

La Trampa

Lugar sagrado, escondido entre las nubes, refugio de indios, tribus de los Mucuúnes, Jamuenes, Casés, y Quinaroes, habitantes alrededor de la Laguna de Urao...

Gastronomía merideña (historia y evolución)

La comida merideña consta de gran variedad de delicias gastronómicas de singular preparación...

Historia y herencia cultural

En sus valles y mesetas se asentó la civilización Tatuy (significa precisamente, lo más antiguo), la cual alcanzó un alto grado de desarrollo cultural...

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5 ago 2013

Notas históricas sobre San Juan de Lagunillas

Por: Rubén Alexis Hernández
Historiador

Valga el presente escrito a propósito de las festividades en honor a San Juan, llevadas a cabo en distintas partes de Venezuela, y con el 24 de Junio como día central. 
 
 El pueblo conocido actualmente como San Juan de Lagunillas, capital de la parroquia del mismo nombre (municipio Sucre, estado Mérida), se ubica a unos 25 kilómetros de la ciudad de Mérida y a unos 1.059 metros sobre el nivel del mar; se caracteriza geográficamente por tener: un clima cálido y seco, relativa escasez de agua dulce, vegetación xerófita, entre otros aspectos. Fue ocupada por diversos grupos humanos desde mucho antes de la llegada de los españoles, tal como otros tantos sitios en los Andes merideños. En este contexto exponemos algunas notas que consideramos pertinentes para comprender el pasado y presente socioespacial de esta población merideña. 

 1.- Durante el periodo prehispánico la zona, cercana a Zamu o Jamun, (actual Lagunillas e importante núcleo social y religioso de la época), estuvo habitada por una relativamente numerosa población indígena, concentrada en el pequeño valle que sirve de asiento al San Juan de hoy, y en otras superficies planas o semiplanas en los alrededores. Su existencia se fundamentaba en un modelo socioproductivo comunitario; las viviendas eran bohíos de forma circular, elaborados con materiales como piedras, madera y paja; su subsistencia dependía básicamente de la agricultura, de la cría de algunas aves y de frutas silvestres como piña, aguacate, guayaba y otras; había una interacción armónica con los distintos componentes medioambientales, fenómeno que se reflejaba en el sistema mágico-religioso. 

2.- En las cercanías de lo que hoy día es San Juan fue asentada por primera vez la Mérida colonial: “(…) y en aquel propio sitio donde estaba alojado, que es casi la última parte de la Lagunilla, yendo hacia la Sierra Nevada, pobló un pueblo con sus ceremonias acostumbradas, al cual llamó la ciudad de Mérida (…)” (Fray Pedro de Aguado, “Recopilación historial de Venezuela”). Posteriormente Mérida fue trasladada en dos oportunidades, hasta su ubicación definitiva en el actual casco central de la ciudad andina. Con la llegada de los colonizadores hispanos al continente americano se implantaron una serie de estructuras, y el área de San Juan no fue la excepción. Pronto los europeos sometieron a los indígenas mediante la Encomienda y la evangelización, y los obligaron a ser fieles al rey de España y a servir al sistema colonial como mano de obra y como tributarios. 

3.- De acuerdo a ciertas ordenanzas de poblamiento, los indígenas sometidos debían ser concentrados demográficamente en forma de pueblo de españoles, para facilitar de esta manera su control y su adoctrinamiento cristiano. Durante muchos años los naturales del lugar aquí reseñado estuvieron agregados administrativa y territorialmente a Lagunillas, hasta que el 27 de Julio de 1674, por limitaciones espaciales, se ordenó su regreso a la microrregión de San Juan (Edda O. Samudio A., “Los Pueblos de Indios de Mérida”). Aparentemente el año en cuestión representó el origen del topónimo San Juan, si bien no era de Lagunillas sino de Mucuhun o Mucujun. 

4.-Para la segunda mitad del siglo XVIII, San Juan era, desde el punto de vista eclesiástico, un curato, y su economía y subsistencia dependían del cultivo de caña dulce, cacao, algodón, yuca y cambur. La importante producción de caña en San Juan estimuló el surgimiento de numerosos trapiches allí, cuya presencia aún es relevante, siendo sus panelas comercializadas y consumidas en todo el estado Mérida y otras partes de Venezuela. También destacaba la cría de ganado, en especial del caprino, aprovechándose las condiciones geomorfológicas y biogeográficas de la zona. Habitaban unos 100 indígenas y unos 40 vecinos (“blancos”). 

5.-La llegada del periodo republicano no significó grandes cambios para San Juan. Hasta la construcción de la carretera Trasandina y de la carretera Panamericana, fue una localidad ajena en cierta medida a las transformaciones que progresivamente se daban en una Venezuela independiente de España, pero vinculada cada vez más al capitalismo global, y por tanto con la necesidad de modernizarse en un sentido general. Aún en el presente, San Juan conserva algunos rasgos del pasado colonial, e incluso de la etapa prehispánica. Estos rasgos se aprecian, por ejemplo, en la presencia de edificaciones en base a tapia, piedras y madera, y en la trascendencia de algunas creencias religiosas. 

6.- Hoy día San Juan es la segunda parroquia con más población del municipio Sucre; su economía aún depende en buena medida del cultivo de la caña dulce y su procesamiento; se comunica por carretera con Lagunillas y Jají; y destaca la presencia en el lugar de un Jardín Botánico de la Universidad de Los Andes, y del CEPRA (Centro Penitenciario Región Los Andes).

Imagen : http://bitcoraymemoriasblogetmmoires.blogspot.com

17 may 2010

Lagunillas

Lagunillas
Gráfica Edwin Mora

Lagunillas pueblo mágico y fascinante, próximo a la Laguna de Urao, entrar en él, es evocar el espíritu indígena de nuestras leyendas y admirar la misteriosa atmósfera de hermosos parajes donde la caña brava, espiga y el recio cují florecen

En 1558 Juan Rodríguez Suárez encontró la aldea de Jamuen y era tan grande y bien formada que la llamó la Roma de Paja, pero no es sino hasta el 26 de julio de 1619 cuando Don Cristóbal Rivas Dávila ejecuta la fundación definitiva del poblado.

Indígenas, negros y españoles permanecieron en Lagunillas durante largo tiempo, originando cruces étnicos y aportes culturales que hoy día están presentes en este pueblo andino donde puede visitarse hermosas casonas de arquitectura andina tradicional y parques de frondosos samanes que hacen a un lado sus tupidas ramas para extasiarnos ante la espectacular belleza de la Laguna de Urao.

La Laguna de Urao, enclavada en el corazón de nuestras montañas andinas, a 1046 m.s.n.m, tiene la particularidad de que es la primera laguna en Latinoamérica, con su agua salada. Tiene una superficie de 705 hectáreas, de las cuales 45,5 corresponden al monumento natural y 659 al área de drenaje hacia dicha laguna. Siendo la segunda en el mundo por la presencia del sexquicarbonato de calcio, materia prima para la elaboración del tradicional chimó.


6 abr 2010

Vuelo en Parapente

Pasando la población de Las González y el conjunto residencial se toma la vía que conduce a los pueblos del Sur, en esa vía se encuentra el lugar conocido como Tierra Negra. Este sitio está incluido en la lista de los 10 mejores lugares del Mundo para vuelos de la modalidad "Soaring".

Una sensación de absoluta libertad y una increíble visión desde la óptica de un pájaro. Te dejara sin aliento y palabras.

Varios videos de este fascinante actividad




15 nov 2008

San Juan de Lagunillas

Antiguo pueblo agrícola en una zona relativamente árida de las montañas andinas. Lo más resaltante al entrar al pueblo es la magnífica iglesia dedicada a San Juan. La iglesia recientemente restaurada data de 1815. El interior es extraordinario, vale la pena entrar a verla. Frente a la iglesia está la plaza Bolívar. En las calles céntricas se encuentran muchas casas de teja y grandes ventanales.

Su nombre deriva de San Juan en honor al menor de los 12 apóstoles. Lagunillas, por su cercanía con la población de dicho nombre y la Laguna de Urao.

La zona donde se encuentra el pueblo, a pesar de ser árida, tiene buen clima. La aridez se debe al llamado efecto Foehn, donde las montañas contribuyen a "secar" el aire húmedo. Hay sembradíos de caña de azúcar y trapiches para su procesamiento. También ha fábricas para la producción del popular chimó.

Historia
San Juan fue el sitio donde por primera vez estuvo la ciudad de Mérida, allí la fundó Juan Rodríguez Suárez el 9 de octubre de 1558. El fundador fue Don Juan José Peña, para 1730 existía un poblado con casas de paredes de bahareque y techos de paja. Basilio Vicente de Oviedo escribió en 1761 que San Juan tenía más de 100 indios y 30 ó 40 vecinos. Producía cacao, caña de azúcar algodón, yuca, batata, plátano y contaba con ganado vacuno y caprino.

Para llegar allí
Lo más fácil desde Mérida, es viniendo por la autopista Mérida - El Vigía. La entrada entrada al pueblo está a unos 20 kilómetros de la primera y a unos 50 kilómetros de la segunda. Desde la entrada al pueblo son escasos 2 kilómetros de buena carretera. Hay otra carretera que viene desde Jají en un recorrido de 20 kilómetros, la carretera es algo estrecha, pero está completamente asfaltada y cualquier tipo de automóvil puede transitarla sin dificultad. El punto más alto está a 1932 msnm (08º 33,698' N, 71º 22,012') a 6 kms de Jají. Este camino era una ruta alterna para aquellos que iban a Maracaibo y más allá, saliendo por el puerto de Arenales o Gibraltar. Fue utilizado desde tiempos coloniales hasta hará unos cien años para el transporte de tabaco, cacao, chimó, etc. utilizando mulas y de regreso se traían los productos que demandaba la zona. Según los mapas, hay otra vía desde Lagunillas, (no la conozco).

Entre San Juan y Lagunillas, por la carretera vieja, encontramos paisajes xerófilos degran interés por la variedad de sus especies vegetales, como los enormes cactus de brazos erizados de espinas, los enmarañados cujíes floreados de amarillo, las tunas y lasmimosas.

8 nov 2008

La Trampa

Texto y gráficas: Edwin Mora

Su nombre procede del aparato que usaron los primeros habitantes del lugar para atrapar el tigre que disminuyó el ganado.
Lugar sagrado, escondido entre las nubes, refugio de indios, tribus de los Mucuúnes, Jamuenes, Casés, y Quinaroes, habitantes alrededor de la Laguna de Urao, quienes huyendo de los españoles en estas alturas encontraron refugio.

Ubicada a 2 100 m.s.n.m., es capital de la parroquia que lleva su nombre, en el municipio Sucre, al suroeste de Mérida.

Lugar privilegiado por la naturaleza, su clima promedia 18º C anuales, recibiendo densa neblina procedente del sur del Lago de Maracaibo; su flora y su fauna son propias de la Selva Nublada Andina.

La Trampa es un mirador natural: se observan ciudades y pueblos de los estados Zulia, Táchira y Mérida. En las noches de tormenta se ve el continuo y fulgurante Relámpago del Catatumbo y en las noches serenas, colmadas de paz, se transforma en observatorio de satélites, meteoritos, estrellas y de la Vía Láctea.

Se accede desde Lagunillas por carretera asfaltada, trayecto que se hace en veinte minutos. Una vez allí, es punto de partida a Chiguará, Mucujepe, La Blanca, El Vigía, La Azulita, Jají y Lagunillas. Su potencial turístico está en crecimiento, cuenta con alojamiento, restaurante, ambulatorio, prefectura, iglesia, escuela, bodegas y carnicerías. Cerca, a escasos quince minutos, encontramos un riachuelo que mana agua caliente de la montaña. Zona propicia donde ubicar fósiles de origen marino; escenario propicio para la observación ornitológica y entomológica: aves e insectos. Su generosa tierra produce apio, papa, maíz, moras, flores, plantas medicinales; leche, queso, cuajada, carne y huevos.

Ascienda 1 500 metros desde Lagunillas a descansar, a dar rienda suelta a su imaginación, a un lugar privilegiado por la madre naturaleza. Déjese llevar por el amor, la calidez y el cariño de su gente buena.


Así es… ¡La Trampa!

Videos imperdibles
Ascenso a La Trampa (apaga el reproductor de música, barra lateral derecha)

Video cortesía de Puntillas Bike
Vuelo en Ala Delta desde La Trampa

Este post ha sido posible gracias al valioso aporte de Edwin Mora, quien ha querido compartir parte de sus amplios conocimientos sobre el lugar, asi como excelentes imágenes suministradas acerca de este fascinante lugar de Mérida, que espero conocer muy pronto.

Gracias Edwin

7 may 2008

Pueblo Nuevo del Sur


Imagen: Edwin Mora

Nombre original Nuestra Señora de la Peña de la Quebrada, de Pueblo Nuevo, razón por la cual se presume que en un principio este conglomerado haya sido fundado en la aldea La Quebrada.

No se tiene precisado el año de su fundación, sin embargo el Gobernador de la Provincia de la Sierra Nevada de Mérida informa al Rey de España en 1598, sobre la existencia de un conglomerado denominado Pueblo Nuevo, cuyos primeros habitantes fueron los indios Isnumbies.

El pueblo se encuentra a 1516 m.s.n.m. y a 40 minutos de la ciudad capital, entrando por Puente Real, con carretera asfaltada de 9,5 km de longitud que llega hasta el casco urbano del Municipio, de fácil acceso a cualquier vehículo.

Imagen: Eduarco

Bello pueblito del sur de Mérida. Conserva casas antiguas y calles empedradas. Su ambiente campestre y su clima frío, lo hacen ideal para descansar de la rutina y los ajetreos de la vida diaria. Enclavado en la montaña y en el tiempo pasado, brinda al vistante recuerdos y añoranzas de "aquellos tiempos...".

Folklore
Fiestas de San Benito de la Joya de 10 al 13 de enero, Semana Santa (La Pasión Viviente), 15 de mayo (Fiestas de San Isidro Labrador) 21 y 22 de mayo (Santa Rita de Casia), éstas dos últimas fiestas están matizadas por las danzas de los Locos de San Isidro, los cuales en esa oportunidad, lucen máscaras y atuendos de vistosos colores.

30 abr 2008

Restos óseos fosilizados en la localidad cercana a la población de Chiguará


PRIMER HALLAZGO DE MEGAFAUNA ESTUDIA EL MUSEO ARQUEOLÓGICO DE LA ULA
Enviado el 30 Ene 2008 - 11:53 por coordinformacion

Prensa Vicerrectorado Académico
Camen Betancourt

Desde el mes de diciembre del año 2007, el Museo Arqueológico de la Universidad de los Andes, estudia un hallazgo de restos óseos fosilizados en la localidad de El Llano del Anís, cercana a la población de Chiguará. Tratándose de restos aflorados de megafauna, cuya antigüedad se remonta a unos 18 mil o 10 mil años.

Cuando hablamos de megafauna nos referimos a grandes animales terrestres extinguidos que existieron a partir del cretácico (63 millones de años) hasta el pleistoceno superior (10 mil años), época en la que convivieron con grupos humanos.
Este hallazgo sería el primer reporte de megafauna que se encontrase en la Cordillera Andina de Mérida, lo que podría originar cambios en la historia del poblamiento de nuestra cordillera.

Jackelin Clarac de Briceño, coordina el grupo de investigadores que laborarán en la excavación de dicho yacimiento paleontológico y en tal sentido señaló la importancia del hallazgo, pues el mismo constituye la primera referencia de restos de megafauna para la Cordillera Andina.

Asimismo, indicó que desde el punto de vista paleobiogeográfico amplía la información disponible, hasta el presente, sobre la distribución y posibles rutas migratorias de estos grandes animales terrestres.

Por su parte, Lino Meneses, coordinador del Museo Arqueológico de la Universidad de Los Andes, recalcó que nunca antes se había encontrado un contexto arqueológico-paleontológico que permitiera hacer estudios culturales de un periodo histórico tan antiguo.

“Además el hallazgo nos permite desde el punto de vista paleo-biogeográfico, ampliar la información disponible en la actualidad sobre la distribución y posibles rutas migratorias de estos mastodontes en la zona occidental del país, pues los únicos hallazgos de este tipo se habían dado en los estados Zulia, Falcón y Lara”, explicó Meneses.

La investigación se realizará por un grupo pluridisciplinario de investigadores merideños y foráneos, ya que es necesaria la intervención de expertos en el área de la geomorfología, arqueología, paleontólogos y cartógrafos.

En la actualidad quienes coordinan este importante proyecto son la Doctora Jackelin Clarac de Briceño, el Antropólogo Lino Meneses, la Antropóloga Gladys Gordones, el historiador Antonio Niño, el Doctor Carlos García, quien es Antropólogo Dental y Omar González Ñañez, además de un grupo de colaboradores, quienes en distinta forma están interesados en participar en toda esta aventura paleontológica en que se ha sumido el Museo Arqueológico de la Universidad de Los Andes.

El Vicerrector Académico de la Universidad, Humberto Ruiz Calderón felicitó a los investigadores del Museo Arqueológico, al tiempo que reconoció su interés en que se defina esta investigación con resultados concretos, a fin de que reciban el aval de la comunidad científica nacional e internacional.
http://viceacademico.ula.ve/modules.php?op=modload&name=News&file=article&sid=931&mode=thread&order=0&thold=0

Esta información me llenó de alegría. Desde aquí mis saludos a Humberto Ruíz, excelente profesional y aún mejor persona.


Mas información: FUNDACITE MÉRIDA IMPULSA MESA DE TRABAJO PARA CREAR MUSEO PALEONTOLÓGICO

Imagen: Contenida en link anterior

26 abr 2008

Chiguará

A 50 Kilómetros hacia el sur-oeste de Mérida, el valle del río Chama se amplía considerablemente. En aquel lugar se encuentran la Sierra de La Culata y la Cordillera de Tovar, formando un valle cerrado en forma de V, por donde baja el Chama hasta las llanuras del Lago de Maracaibo.

Ocupando una pequeña planicie sobre las estribaciones de la Cordillera de La Culata, y retirada un poco de la carretera Transandina, se encuentra la población de Chiguará. Tierra noble y generosa, de valientes guerreros chiguaraes, un pueblo de la gran familia Chama. Sus pobladores al ser sometidos bajo el régimen de las encomiendas fueron forzados a vivir en otros pueblos, como Tucaní y La Sabana, donde se les explotaba en las plantaciones.

Hoy es un pueblo pacífico, de vocación agrícola, asentado en un balcón a 927 metros de altitud en el valle del río Chama, de clima cálido y seco, con 850 mm de precipitaciones y con una temperatura media de 21.5ºC.

La tierra, algo seca y tostada, permite tan solo el crecimiento de una vegetación xerófila muy particular, en donde destacan los cactus, las tunas, las pitas y los cujíes. Según se va ascendiendo por la carretera la vegetación comienza a transformarse en verdes matorrales, atrás dejamos las erizadas tunas y cactus y en su lugar surgen árboles de recias maderas y copas frondosas como los robles, cedros y caobas que matizan de verde al paisaje.

Una iglesia blanca se asoma por encima de las casas, entre los árboles frondosos que sombrean plaza, con su fachada orientada hacia el sur como un blanco centinela guardando de alguna intromisión el amplio valle del Chama. Es una construcción reciente, muy sólida y robusta. Su fachada sigue un esquema muy poco usado en las iglesias de Los Andes: tres torres cuadradas pegadas entre sí. El cuerpo principal presenta en su parte inferior una decoración de pilastras con capiteles jónicos que sostienen un friso horizontal. Dos torres cuadradas, que se elevan por encima de la fachada, unidas a una torre central, un poco más alta, con arcos de medio punto, que dejan ver el campanario, rematadas en cúpulas semi -esféricas. La falta de separación entre las tres torres, así como las cúpulas sin tambor, le quita toda la gracia a esta iglesia, que luce bastante pesada, lisa y exenta de movimiento.

Chiguará es una muestra del esfuerzo de los hombres por habitar espacios en valles y montañas, sin destruir la naturaleza, creando una arquitectura propia, que se extiende en un tramado complicado de calles retorcidas que trepan por la montaña. Algunas casas han sido objeto de cierto cuidado especial por parte de sus dueños, pero otras no pueden ocultar las heridas del tiempo en sus techos de madera carcomidos, muros agrietados y aleros que amenazan con caerse.
Los habitantes se quejan del poco el flujo de visitantes en este pueblo. La población venezolana apenas está comenzando a valorar, en su real dimensión humana y cultural, a nuestros pueblos andinos.

El Parque Xerófilo, que se encuentra a la entrada del pueblo, es realmente interesante por sus jardines. Se halla en la ladera de un cerro que se extiende hasta el cauce del río Chama. Entre los cactus enormes podemos pasear por senderos de rocas y admirar las especies xerófilas de la zona, que recortan sus figuras caprichosas erizadas de espinas, contra el cielo azul cobalto. Llaman la atención unas piedras enormes de forma circular, de origen desconocido para los lugareños.

Chiguará es una parroquia del Municipio Sucre, con 7498 habitantes, quienes, se dedican en su mayoría a la agricultura. En sus alrededores se encuentran cerca de 22 aldeas, entre las cuales tenemos, Bella Vista, San Pedro, Buruquel, La Roncona, El Verde, El Rincón y San Jacinto, en donde habitan más de 6 mil personas.

El lugar que ocupa la población estaba habitado, mucho antes de la llegada de los españoles, por la tribu de los chiguaraes. Durante la colonia fue un lugar de encomienda dependiente del pueblo de doctrina de La Sabana, y se conocía con el nombre de Chiguará de los Estanquez. La Sabana es hoy día un puñado de casas y se encuentra cerca de La Trampa, en la vertiente de la cordillera que mira hacia el Lago de Maracaibo. El número de indios se redujo considerablemente y en 1635 apenas contaba con 185 indios que cultivaban tabaco, maíz, caña y batatas y criaban algún ganado vacuno. En diciembre de 1656, el visitador Diego de Baños y Sotomayor, en una visita que hizo a la región, ordenó que los indios se desagregaran del pueblo de La Sabana y se trasladaran al sitio que hoy ocupa Chiguará. Desde aquel momento se ordenó que los indígenas asistieran a la doctrina de Lagunillas, para su formación espiritual.

Gráficas: La ultima es un mamut realizado en fique, mide unos 2 metros de altura y se encuentra en las afueras del pueblo.