5 dic. 2010

El culto a la Inmaculada Concepción en la Mucurubá de ayer y de hoy

Autor: Rubén Alexis Hernández Arena
Historiador


Durante el periodo colonial de los Andes merideños una de las prioridades de las autoridades era el adoctrinamiento católico de los antiguos habitantes andinos, quienes originariamente no creían en Dios, en los santos y en otros símbolos del cristianismo. Se buscaba imponer la cultura de los invasores en todos los ámbitos posibles, y de esta manera destruir progresivamente la cosmovisión aborigen y consolidar el orden colonial. Una de las estrategias llevadas a cabo por los españoles y los criollos para imponer el catolicismo en zonas como Mucurubá, consistió en la obligatoriedad de establecer cofradías o hermandades y de realizar festividades en honor de los santos patronos (fiestas patronales), en las que evidentemente debían ser partícipes los indígenas. En este sentido la Iglesia, por medio de los curas doctrineros, desempeñó un papel de primer orden.
En el caso de Mucurubá una de tales cofradías fue la de la Virgen Inmaculada Concepción, cuya existencia ya era informada en los apuntes de la Visita de 1655 a la localidad, llevada a cabo por el funcionario Juan Modesto de Meler (oidor de la Real Audiencia de Santa Fe):
“(…) se an juntado todos los yndios desta poblacion y entre todos juntan seis patacones [tipo de moneda colonial] y los pagan de la Visita de pila y de cada una de tres cofradías que ay en este pueblo la una de Nra. Sra. de la Concepción (…)”. (Colección Los Andes, tomo no. 10, ULA, fol.120vº).

La evolución de esta hermandad fue tal, que para finales del siglo XVII ya se reunían los cofrades todos los meses de diciembre para discutir sobre distintos aspectos concernientes a las fiestas en honor a la Virgen y sobre elementos administrativos varios. A partir de lo acordado en dichas reuniones se levantaron las respectivas actas, en las que se evidencia claramente la consolidación temprana del culto mariano en Mucurubá, y en cuya interpretación se aprecia el interés de las autoridades religiosas y de los cofrades no sólo por perpetuar la adoración a la Virgen y la doctrina cristiana en general, sino por acentuar el desarraigo espiritual de los indígenas:
“En catorce días del mes de diciembre de mil seiscientos y noventa y ocho años, aviendo congregado y llamado al Theniente, Caciques y demás hermanos desta cofradía de la Purísima Concepción de la Virgen Santíssima, Nuestra Señora, cita en este Pueblo de Mucurubá para elegir Alféres, Maiordomos y demás Oficiales para la fiesta del año venidero y servicio de dicha cofradía (…). Y aviendo ajustado quentas con el Thesorero dio de gasto seis reales en labrar la sera de la Cofradía y dos reales en una aldaba para la sachristía, tres pesos y tres reales en hazer este libro, dos reales en aliñar los boceles, tres pesos y cuatro reales en una caja de madera con serradura y llave para la cofradía, de suerte que todo importa siete patacones y un real; que todo lo referido se le rebaja del dinero que tiene en su poder, según los cavildos del año de noventa y seis y noventa y siete (…), y por lo bien servido que a estado esta dicha cofradía, se les da a todos los hermanos las gracias y se serró este Cavildo dando juntamente estas quentas por buenas, salvo yerro de pluma o suma. Y lo firmé en dicho día, mes y año”. (Ana Hilda Duque, y Yuleida Artigas, “Manuscrito de la Cofradía de la Inmaculada Concepción de Mucurubá”, pp. 83-84).
En cuanto a las fiestas en honor a la Inmaculada Concepción, es evidente que éstas comenzaron a celebrarse luego de fundada la cofradía en Mucurubá, aunque no sabemos el año exacto de su inicio. Para finales del siglo XVII ya era costumbre que tales fiestas se realizaran cada mes de diciembre, y que se llevaran a cabo procesiones, misas y otros actos. El culto mariano tuvo tanto arraigo en el imaginario colectivo, que pronto se constituyó en elemento de integración y de cohesión sociodemográfica de la micro-región de Mucurubá, trascendente en el tiempo por medio de la veneración y de las festividades (con algunas interrupciones).
Respecto a la celebración reciente de estas fiestas sagradas en Mucurubá, cabe acotar la presencia de algunas modificaciones. Quizá la que más destacó fue el acto de encender velas en la noche del 8 de diciembre, día central de las festividades. Tal manifestación, conocida popularmente como “Las Velas de Mucurubá”, fue incorporada en 1974 por unos estudiantes locales que habían quedado maravillados por la realización de tal acto en la ciudad colombiana de Manizales: “Aquella primera experiencia del año 74 gozó de la aceptación no solo de la junta Directiva de las Ferias y Fiestas de aquel año sino también de los pobladores de Mucurubá (…)”. (Daisy Reyes, y Luis González. Las Velas de Mucurubá…, p. 37).

La importancia del culto mariano en Mucurubá ha sido tal, que incluso dejó sus huellas en la nomenclatura geográfica local: quebrada La Virgen, Loma de La Virgen, piedra de La Virgen, entre otros nombres vigentes.

Gráficas.
Iglesia de Mucurubá. Nana1974
Iglesia y Plaza Bolivar Mucurubá: Rodríguez Flores
Velada en Mucurubá: Mucurubá pueblo típico

0 Dejaron huellas de su paseo por Mérida: