Laguna Negra

Esta Laguna es uno de los principales atractivos turísticos del estado ya que llama la atención su color oscuro...

Leyendas de Merida

Mérida es rica en mitos y leyendas, tanto de origen indígena como las creadas a través de los tiempos por los campesinos del páramo....

La Trampa

Lugar sagrado, escondido entre las nubes, refugio de indios, tribus de los Mucuúnes, Jamuenes, Casés, y Quinaroes, habitantes alrededor de la Laguna de Urao...

Gastronomía merideña (historia y evolución)

La comida merideña consta de gran variedad de delicias gastronómicas de singular preparación...

Historia y herencia cultural

En sus valles y mesetas se asentó la civilización Tatuy (significa precisamente, lo más antiguo), la cual alcanzó un alto grado de desarrollo cultural...

29 ago 2020

Los sabores de Mérida

Quienes me siguen desde hace tiempo saben mi conexión con Mérida, este querido Blog fué mi medio de dar a conocer esta hermosa región. Hace 6 años no pude continuar con aquella labor, situaciones personales bastante dolorosas me alejaron esta ruta.

Ahora se hace complicado retomar el trabajo por la situación por todos conocida, he querido darle por medio de mi canal de Youtube vida a este paseo con un nuevo enfoque, seguir Paseando Mérida pero desde su gastronomía, la que se pueda disfrutar desde cualquier lugar del mundo y con ello motivar a venir a conocerla cuando las condiciones lo permitan.

El primer video de esta serie ha sido Cómo hacer pan en horno de leña
El segundo video de esa serie, de Sabores andinos - Sabores de Mérida es el video que les comparto a continuación.

Este ha dado origen a una investigación gastronómica que me ha aportado valiosos contactos, ideas y también trabajos ya realizados sobre el tema.
Se abre un camino hermoso, lleno de algo que me apasiona, el amor por un lugar que hace 25 años me abrió las puertas mostrándome la esencia de lo mas hermoso de Venezuela, Mérida a lo largo y a lo ancho

10 feb 2019

Historias de montañismo



En la mañana del día 12 de diciembre de 1951 salió de la ciudad de Mérida una expedición organizada por el Centro Excursionista de Mérida, hoy Club Andino Venezolano, con el propósito de colocar en la cima del Pico Bolívar un escudo de los III Juegos Bolivarianos; estaba integrada por los señores Carlos Lacruz, Secretario del Centro; Leopoldo Carrillo; Doctor Rafael Núñez Maduro y Alfonso Bravos. Iban bien equipados y con fervientes deseos por realizar el ascenso con felicidad.

Al llegar a La Aguada, encontrándose con dos excursionistas llenos de entusiasmo, quienes, sin ningún equipo alpino, se disponían también escalar la cumbre; eran ellos el profesor Aníbal Moya, Catedrático de Ciencias Físicas y matemáticas del Liceo Libertador de Mérida, y el joven estudiante liceísta Pablo Mendoza.

Todos unidos encabezados por Domingo Peña, prosiguieron la marcha hacia las nieves del flanco posterior del Bolívar, donde llegaron cansados y ateridos de frío en horas de la noche.

En el rústico y semidestruido refugio de piedras allí existente, pernoctaban dos alpinistas de nacionalidad italiana llamados Walter Peruggini y R. Rolfini, quienes llevaban varios días en prácticas de escalamiento y aspiraban también a conquistar el Bolívar.

Aquella noche, al calor de una fogata, todos estuvieron charlando amigablemente, el profesor Moya, vivamente emocionado por los paisajes que había admirado durante el día, ofreció donar las puertas que hacían falta al albergue. Ninguno se imaginaba lo que el destino le tenía preparado.

DÍA FATAL:

El día 13 de diciembre a muy tempranas horas de mañana, prepararon el equipo alpino para escalamiento consistente en cuerdas, crampones, y el utilísimo piolet.

El aspecto del ventisquero era imponente. La ruta Weiss por donde tenían que ascender se hallaba completamente nevada, era un verdadero glaciar colgante.

El día estaba brumoso y el sol apenas calentaba a los ocho andinistas que tiritaban de frío. Domingo Peña no les quiso acompañar en el ascenso por no hallarse en condiciones de hacerlo y prefirió quedarse en el albergue preparándoles el almuerzo para el regreso.

La nieve estaba dura, excelente para el escalamiento, el cual se realizó con mucha dificultad tallando escalones en el hielo. El profesor Moya y su amigo eran ayudados por los otros compañeros en el peligroso ascenso de las chimeneas graníticas cubiertas de nieve.

Cinco horas emplearon en ganar la cumbre, donde arribaron a la una de la tarde. Allí colocaron el escudo de los Juegos Deportivos Bolivarianos frente a la imagen en bronce del Padre de la Patria. El profesor Moya , lleno de alegría, exclamó que había hecho realidad uno de los sueños de su vida y que aquella era su última expedición a la Sierra Nevada, pues su edad ya no le permitía hacer semejantes esfuerzos a tan considerable altura. En verdad. Aquella fue la primera y la última expedición del profesor Moya a la máxima cumbre de la Patria.

El cielo estaba cada vez más nublado y pronto comenzaron a caer pequeños copos de nieve, Los andinistas se prepararon para iniciar el descenso; primero bajó Carrillo, seguido por los italianos Rolfini y Peruggini; luego, el Dr. Núñez Maduro; tras ellos descendía Moya, con su compañero Mendoza, y en la retaguardia cerraba el grupo Alfonso Bravo y el veterano Lacruz, quien se anotaba su octavo ascenso a la cima.

En el “Miradero”, los excursionistas hallaron un paso difícil debido a la acumulación grande de hielo y a la resbaladiza nieve que ahora caía copiosamente.

Unos metros más adelante el profesor Moya cometió la imprudencia de soltarse de la cuerda y, seguro de sí mismo, sentándose en una roca. Luego comenzó a tallar escaloncitos en la nieve con el cuchillo que portaba y, de esta manera, quiso proseguir por sí solo el descenso, pese a las advertencias de sus compañeros.

La nevada arreciaba por momentos acompañada de fuerte viento, la ruta se hacía cada vez más resbaladiza por la nieve recién depositada.

Entonces ocurrió lo inesperado, el profesor Moya comenzó a deslizarse suavemente por la pendiente y poco a poco fue adquiriendo velocidad; tan solo alcanzó a gritar dos palabras: “Me voy”, y rodó de manera impresionante hacia el abismo.

En la caída arrastró consigo a Peruggini y Rolfini, hiriendo al primero y maltratando a este último, quienes no perecieron también en el fondo del desfiladero por hallarse atados a la cuerda.

Eran las seis de la tarde.

Fuente: Extraído de Expediciones a la Sierra Nevada de Mérida. Carlos Chalbaud Zerpa.

Fotografía: Aníbal Moya, alcanzó la cima del Bolívar pero nunca se imaginó que sería la primera y última expedición a la máxima cumbre de la Patria.

12 feb 2018

Páramo los Conejos

La joven Chía vuelve a su aldea en el páramo de Los Conejos y se reencuentra con parientes y amigos. En cada parada conoce relatos sobre los Encantos, energías mágicas que, según creencias indígenas y campesinas, habitan en las lagunas. A través de los testimonios de Pedro Quintero, chaman que ha convivido con los espíritus, el señor Claudio Rojo, y la versión antropológica y literaria del profesor Julio Carrillo, conocemos esta parte de la cosmogonía andina

13 sept 2016

Nos vamos a Los Nevados

Los Andes merideños están rodeados de hermosos paisajes y pueblos que embelesan al espectador, ya que poseen atractivos naturales tales como el clima, las montañas, la flora y la fauna, aún conservados y protegidos por pertenecer al Parque Nacional Sierra Nevada. 

Los Nevados es un pequeño pueblo del estado Mérida ubicado a unos 2700 m.s.n.m con unos 600 habitantes aproximadamente. Esta acogedora Aldea colonial que en principio fue habitada por indígenas (hasta la llegada de los españoles), se observan estructuras coloniales españolas fundadas desde 1591, o andenes, terrazas de siembra y caminos empedrados dejados por los indígenas; que junto a la herencia artesanal y costumbre andina religiosa y gastronómica podrás conocer y disfrutar.
Me dejaré cautivar por este hermoso paisaje enclavado entre montañas de los páramos merideños, nos vamos a Los Nevados, un lugar que vale la pena conocer.

Es un pueblo pintoresco y típicamente andino, que cuenta con casas de arquitectura colonial española, con su Plaza Bolívar y su iglesia, lo que los transportará de inmediato a los tiempos de otrora. Cuando se llega a la población sus habitantes muy sencillos y cálidos a pesar del inmenso frío, los recibirán con las puertas de sus hogares abiertas y los invitarán a conocer sus parajes naturales, a los que podrá llegar en mula o realizando una caminata por el sublime pasaje de páramo. 

El acceso hasta esta aldea no es muy fácil, pues las maneras de llegar es solo en vehículo rústico. Desde la ciudad de Mérida hay que transitar unas cuatro horas aproximadamente, al principio es una vía asfaltada, pero luego entrará a una carretera de tierra y de un solo canal, donde los precipicios son los protagonistas. Lo único que da seguridad es que los conductores se conocen perfectamente la vía y son expertos para conducir por este tipo de terrenos. Si no eres muy experto en este tipo de vías, lo recomendable es que vayas en transporte rústico que hace la ruta para la zona.

Naturaleza cautivadora 
Los Nevados es una aldea ideal para encontrarse con uno mismo y disfrutar de las hermosas montañas que lo cobijan. Al amanecer el único despertador que escuchará será el canto de los pájaros que se acercan hasta las ventanas de las habitaciones o quizá sea el bramido de una vaca. Estando en un sitio tan hermoso y tranquilo, el transcurrir del día se hace lento muy diferente al día agitado en la ciudad.


 Los bellos paisajes de los que se disfruta, la calidez y sencillez de sus habitantes, le quitan el aliento a cualquier persona que se acerque a este pueblo escondido entre los frailejones. El frío se hace sentir, pues la temperatura oscila entre los 8 y 18 °C. Es muy importante llevar buenos abrigos.


Podrá caminar por su tranquila calle empedrada y apreciar la hermosa arquitectura con que fue construido este poblado. Las típicas casitas de tapia con sus techos rojos no dejarán de encantarle.

Frente a la iglesia, existe una pequeña plaza donde se acercan los pobladores y turistas para hablar un poco y calentarse con el sol durante el día y durante la noche. La mejor manera de apaciguar un poco el frío es tomarse una rica taza de chocolate caliente o comer una deliciosa pizca con arepita andina.





 Recorrido por sus alrededores


Si es de esas personas que le agrada caminar, puede buscar un baquiano de la zona para que lo lleve a realizar alguna caminata que lo adentre más al Parque Nacional Sierra Nevada, donde podrá admirar la belleza de más de 86 especies de los característicos frailejones y disfrutar de toda la majestuosidad de los páramos andinos.


Pueden hacer un recorrido en mula por unas cuatro horas y llegar hasta el Teleférico de Mérida. Por esta ruta observará los mejores parajes, donde se conectará con la naturaleza que lo rodea. 



Recomendaciones

Cuando se realiza este tipo de viaje en el que se someterá el cuerpo a altas temperaturas, es recomendable que al momento de caminar lo haga muy despacio para que la falta de oxígeno no afecte al organismo, y así evitar el mal de páramo. Lleve ropa y zapatos cómodos, sweaters, guantes, bufandas y chocolates. No olvide ropa de cambio por los días que se vaya a quedar en el pueblo.

27 jun 2016

Juan Félix Sánchez, el gigante del Tisure

El Tisure: paraíso de Juan Félix Sánchez

Se conmemora otro aniversario del nacimiento del artista de los páramos Juan Félix Sánchez, uno de los hombres más sabios que ha parido la tierra andina venezolana,quien aprendió diversos oficios y forjó una filosofía de vida no precisamente en el ámbito académico. Fue uno de pocos personajes que, tras un brevísimo paso por la escuela, tuvo una notable formación autodidacta, de la que surgió un ser útil, inteligente y creativo en diversos aspectos; tuvo como gran maestra a la madre naturaleza, llegando a tener una fuerte vinculación con la flora, con la fauna, y hasta con las piedras, a las que hablaba, como aseguró el mismo Sánchez en más de una oportunidad.

 Ahora bien, la sabiduría y creatividad de Juan Félix Sánchez no puede ser comprendida sin la influencia ejercida por El Tisure, lugar del páramo merideño ubicado en la parroquia San Rafael, municipio Rangel, a más de 3000 metros sobre el nivel del mar. Sitio que, escrito como Tisurí, significaría frijol pequeño, al menos de acuerdo a lo que señala Tulio Febres Cordero, y allí se llega solamente por caminos de recuas, desplazándose a pie o en bestia unas seis horas desde la carretera Trasandina, entre los poblados de La Mucuchache y El Pedregal. Ahí vivió muchos años el artista, específicamente en El Potrero, en una pequeña finca cuya vivienda, de estilo colonial, sigue en pie, si bien está deteriorada. Luego de que abandonara El Tisure debido a la edad avanzada y a su estado delicado de salud, dicha vivienda pasó a ser refugio para miles de excursionistas que, procedentes de diversas partes de Venezuela y del mundo, han sido atraídos por la fama que adquirió el lugar gracias a la obra del artista, y evidentemente por la belleza escénica.

Justamente esa belleza escénica resultó el factor clave para que Juan Félix Sánchez se enamorara de El Tisure, y se desarrollara como tallista, arquitecto y tejedor: “Esto siempre ha sido muy bonito (…). Esta fue una de las razones por las que me fui quedando aquí. La belleza, hay que apreciar la naturaleza. Uno está complacido con mirar este pico, estos árboles” (http://vereda.ula.ve/jfs/juan-felix- sanchez/). Conoció de tal forma la zona (como buen baquiano), que llegó a relacionarse armónicamente con los distintos componentes medioambientales, y a sacarles provecho no sólo desde un punto de vista utilitario, sino en un nivel filosófico, reflejando por medio de numerosas obras su pensamiento y acción.

A partir de todo tipo de madera, de piedras de formas variadas, del barro y de otros materiales y elementos presentes en El Tisure, Sánchez elaboró desde sillas y cobijas hasta la famosa capilla en honor a la Virgen de Coromoto (esta última con importante ayuda en mano de obra), construida mucho antes que la ubicada en San Rafael de Mucuchíes. Trabajos que en lo estético, se diferenciaban de los realizados por otros artistas venezolanos; si para algunos eran considerados extraños y/o feos, para Juan Félix tenían un significado especial, más allá de sus formas y de sus funciones. Desde su punto de vista, feo y bello no eran más que conceptos subjetivos, y lo feo “me viene en gracia, aunque a los demás no les guste (…), pa’ mi lo feo es lo natural” (http://vereda.ula.ve/jfs/juan-felix- sanchez/). 

Se aprecia con claridad que Sánchez fue un hombre sencillo, humilde, sin otra aspiración que la de servir a los demás y disfrutar con todos los sentidos de “su” Tisure y de cada una de las tallas, tejidos y otras obras que pudo elaborar gracias a los regalos proporcionados por tan hermoso sitio. Y era feliz cuando alguien admiraba y entendía la “fealdad” de sus trabajos. 

Sin duda alguna El Tisure es un lugar que por su belleza y estar lejano a centros poblados y vías importantes, resultó bien atractivo, casi mágico y paradisíaco para el artista de los páramos. Factor clave para el desarrollo de su obra y de su filosofía de vida austera, servicial y sencilla. Bien puede decirse que el nombre de Juan Félix Sánchez está indisolublemente vinculado con El Tisure; por esta razón hay quienes le han llamado El Gigante del Tisure

Rubén Alexis Hernández



24 nov 2014

Descripción colonial de algunas poblaciones merideñas. Parte IV

Mucuchíes: 

“Este pueblo de Mucuchíes es de temperamento frío porque tiene a poco más de dos leguas el páramo de quien toma el nombre, pero se coge mucho trigo y papas. Tiene ganados mayores y menores y su población aún es más considerable que la de Mucurugua (por decir Mucurubá) y los indios educados en muy buena policía. Tienen casas decentes en la plaza para los pasajeros, hay abundante provisión de aves y pan, un pollo vale medio real de plata y el duplo en cacao o papelones (...)” (Viaje muy puntual y curioso que hace por tierra don Miguel de Santiesteban desde Lima hasta Caracas en 1740 y 1741). 

“Mucuchíes es pueblo de muchos indios, que puede tener cerca de doscientos; pues es el mayor de toda la jurisdicción con buena iglesia de teja competentemente ornamentada. Su temperamento frígido, produce mucho trigo, maíz, papas y demas frutos de tierra fría con abundancia” (De Oviedo, Basilio Vicente, Pensamientos y noticias escogidas para utilidad de Curas del Nuevo Reino de Granada, 1761). 

San Juan de Lagunillas: 

“El Curato del pueblo de San Juan cercano a Lagunillas con iglesia cubierta de paja, y su ordinario ornato, su temperamento cálido, que produce cacao, y caña dulce, y en el hay haciendas de cacao. Tambien produce algodón, y otros frutos de tierra caliente, yucas, batatas, plátanos, etc., y tiene ganados vacunos, y cabríos. Tendrá más de cien indios, y treinta ó cuarenta vecinos” (De Oviedo, Basilio Vicente, ob. cit). 

Santo Domingo: 

“Tendrá el pueblo de Santo Domingo cien indios, y cincuenta poco menos vecinos blancos, produce muchas turmas, y maíz, y los indios fabrican muchas petacas, y petaquitas labradas, que es su trato. Tienen unos y otros indios, y vecinos muchos ganados vacunos y yeguerizos (...)” (De Oviedo, Basilio Vicente, ob. cit). 

Tabay:

“El viernes 5 de agosto (...) llegamos al pequeño pueblo de indios de Tabay (...). El pueblo logra en un pequeño llano fértil y alegre situación regada de muchas fuentes y es tan corta su población que me aseguró el cacique en cuya casa nos hospedamos, que sólo constaba de 25 tributarios, su temperie es tan benigna que se coge trigo, maíz, plátanos y de cuanto se siembre, su doctrina está al cuidado del clero.” (Viaje muy puntual y curioso...). 

“El Curato del pueblo de Tabay cercano de Mérida, en la vía para Barinas, tierra cálida templadamente, y país ameno, sano, y fértil con iglesia competentemente ornamentada. Tendrá ochenta indios, y más de cincuenta vecinos blancos. Produce trigo, y mucho arroz, maíz y demás frutos. Tiene haciendas de trapiches, y molinos, y muchos ganados vacunos, y algunos vecinos honrados” (De Oviedo, Basilio Vicente,  ob. cit). 

Timotes:

“El pueblo de Timotes, Curato de la cleresia en la raya, que deslinda las jurisdicciones de Mérida y Trujillo por el río llamado Timotes, tendrá ciento y cincuenta indios, y cincuenta o más vecinos blancos, su temperamento templado que produce de todos frutos de tierra templada, buen trigo, ajos, cebollas, papas, maíz, etc., tiene de todos ganados vacunos, yeguerizo, ovejuno, etc., su iglesia cubierta de paja con ordinario ornato (...)” (De Oviedo, Basilio Vicente, ob. cit). 


Autor: Rubén Alexis Hernández
Historiador

17 nov 2014

Descripción colonial de algunas poblaciones merideñas. Parte III

Jají: 

“El Curato del pueblo de Jaji de la cleresia, su temperamento templado, que produce dichos frutos (¿), su iglesia de paja con poco ornato tendrá cuarenta indios, y veinte vecinos blancos, su temperamento sano, y favorable. Rentará a su párroco doscientos y cincuenta pesos (...)” (De Oviedo, Basilio Vicente, Pensamientos y noticias escogidas para utilidad de Curas del Nuevo Reino de Granada, 1761). 

Lagunillas: 

“El jueves 27 partimos del sitio nombrado el Anis, y llegamos al pueblo de indios de la Lagunilla (...), está una pequeña laguna que da el nombre al pueblo, esta laguna que bordea como una milla tiene tanta profundidad desde sus bordes que para entrar en ella se sirven de barquillos de mimbres; del barro o lama del fondo de su centro extraen los indios del pueblo y no otros, una especie de salitre que en este Reino llaman jurado, de que venden a real la libra (...) esta sal tiene grande uso en estas partes porque sirve para cuajar o mantener el vigor de una sustancia que por cocimiento, extraen de las hojas del tabaco de que resulta una masa, que (...) llaman (...) ambir, o chimó (...). A media legua de esta laguna está el pueblo en un amenísimo sitio de mucha arboleda, huertas y frutales de las del país. Su doctrina está a cargo del clero. Los indios educados en muy buena policía, todos hablan muy bien la lengua castellana, y la originaria que es la primera vez que la oí proferir en el Reino. Aquí compramos un carnero por 8 reales y abunda mucho más el ganado cabrío” (Viaje muy puntual y curioso que hace por tierra don Miguel de Santiesteban desde Lima hasta Caracas en 1740 y 1741). 

“El pueblo de Lagunillas de la cleresia con iglesia de paja (...), su temperamento calido, pero sano, y ameno, produce de todos frutos de tierra caliente, caña, maíz, platanos, yucas y muchas frutas. Se dan en su distrito muchas parras, de modo, que allI no tiene el Cura que comprar vino para celebrar (...). Tiene también algunas haciendas de cacao, y también produce algodón, y hay algunos trapiches, en que fabrican bastantes dulces. Tendrá cien indios, y cincuenta vecinos blancos” (De Oviedo, Basilio Vicente, ob. cit). 

La Mesa de Ejido: 

“El Curato del pueblo de la Mesa media jornada distante de la ciudad de Mérida, aunque es pequeño, que tendrá cincuenta indios, y treinta y cuarenta vecinos, tierra caliente templadamente, y es país sano, y ameno, que produce maíz, platanos, muchas auyamas, y otros frutos de tierra caliente tiene algunos trapiches de caña dulce (...)” (De Oviedo, Basilio Vicente, ob. cit). 

Las Piedras: 

“El Valle de las Piedras tendrá cincuenta vecinos, y crían muchos ganados vacunos, y yeguas, y ovejas, y produce los dichos frutos (por decir los mismos de Pueblo Llano y Santo Domingo). Este Curato puede rentar mil y doscientos pesos (...)” (De Oviedo, Basilio Vicente, ob. cit). 

Mucurubá: 

“El sábado seis partimos de Tabay (...). A las tres leguas está el pueblo de Mucurugua, que es uno de los mayores de la gobernación de Maracaibo y aún del Reino de Santafé cuya doctrina está al cuidado de los Padres de San Agustín, y es anexo del de Mucuchíes” (Viaje muy puntual y curioso...). 

“El pueblo de Mucurubá tendrá cincuenta indios, su temperamento templado, y produce mucho maíz, y otros frutos de tierra templada, su iglesia de paja con algún ornato.” (De Oviedo, Basilio Vicente, ob. cit). 

Autor:  Rubén Alexis Hernández
Historiador

10 nov 2014

Descripción colonial de algunas poblaciones merideñas. Parte II

Acequias: 

“El Curato del pueblo de Acequias cerca de Mérida tierra
templada con su iglesia, y su ordinario ornamento produce mucho trigo, maíz, turmas, havas, arvejas, repollos, y demás frutos de la tierra fría. Tendrá cien indios, y cincuenta vecinos blancos pobres, temperamento sano (...) para los meridianos es apreciable, y tienen bastante ganado” (De Oviedo, Basilio Vicente, Pensamientos y noticias escogidas para utilidad de Curas del Nuevo Reino de Granada, 1761).

Bailadores: 

“El domingo 23 salimos de Porquera, y llegamos al pequeño pueblo de indios de Bailadores (...) en la cumbre que llaman el Portachuelo corre el aire algo frío, y desde allí se baja por un monte de selva clara hasta que se sale a unas bellas fértiles lomas que estaban sembradas de trigo, maíz y cebada (...). Y cerca del pueblo encontramos, un muchacho que llevaba una de aquellas raíces que en la América Española llaman yuca (...), esta población que aseguran fue numerosa consiste en 10 o 12 vecinos indios de gente educada en buena policía, porque solo hablan la lengua castellana, que es común en todo este Reino” (Viaje muy puntual y curioso que hace por tierra don Miguel de Santiesteban desde Lima hasta Caracas en 1740 y 1741). 

“En la jurisdicción de la Grita estaba un pueblo de indios llamado Bailadores, que era de la religión de San Francisco (...) Es tierra templada, y sana, y tiene buenas aguas, y produce de todos frutos de tierra caliente, cacao, caña dulce, tabaco, maíz, yucas y otros frutos, y frutas, pero con la pensión de dichos indios gentiles, tiene una iglesia ornamentada y pobre. Está cercano a la Grita como una jornada tendrá cien vecinos, y rentará a su párroco cuatrocientos pesos (...)” (De Oviedo, Basilio Vicente, ob.cit)

Ejido:

“El viernes 28 (...) llegamos al lugar que llaman la Parroquia del Ejido, porque está al principio de una pradería, en que tiene su situación la ciudad de Mérida (...) encontramos muchas familias de Mérida, que habían venido a las fiestas de San Buena Ventura que es el patrón (...), nos detuvimos a instancia de don Andrés de Abreu (...), que nos encontró y con generosa urbanidad nos convidó a comer” (Viaje muy puntual y curioso...). 

“A tres leguas de la ciudad de Mérida, a la banda de Santa Fe, o Pamplona, que es a la del Norte está el Curato de la parroquia del Ejido con buena iglesia, y bien ornamentada. Puede tener quinientos vecinos. Es su temperamento cálido, pero ameno y sano con todos frutos de tierra cálida, cacao muchos trapiches de caña, y su principal trato, muchos dulces, azúcares, conservas, y panelas, que llaman melotes, que conducen a Maracaibo. Produce algodón, yucas, plátanos y demás frutos de tierra caliente” (De Oviedo, Basilio Vicente, ob. cit). 

El Morro: 

“El Curato del pueblo del Morro en el valle de Acequias con su iglesia proporcionadamente decente, produce mucho trigo en sus laderas, y maíz, y demás frutos de tierra fría, y tiene bastante ganado vacuno, y cabrío, y ovejuno. Tendrá ochenta indios, y cuarenta vecinos. Rentará a su párroco quinientos pesos, como sus vecinos Acequias y Mucuño. Es tierra fría, y sana (...)” (De Oviedo, Basilio Vicente, ob.cit)

Estanques: 

“El martes 25 (...) llegamos a las 5 de la tarde al sitio de la Sabaneta de Estanques (...): en este sitio que es una pradería (...) que está a la boca de esta selva pusimos nuestras tiendas para pasar la noche (...), y pudiéramos haberlas excusado porque teníamos a distancia de media legua bastante caserías, pero quisieron los arrieros aprovecharse del pasto para sus mulas (...), a tres cuartos de legua está la hacienda de Estanques en que se cogen cada año 150 cargas de cacao (...)” (Viaje muy puntual y curioso...). 

“La hacienda de los Estanques, que es muy cuantiosa (...), produce muchísimo cacao, y de todos frutos de tierra caliente, y tiene buenos trapiches, tiene muy linda capilla con órgano, y muy bien ornamentada. Valía treinta mil pesos, y tenía más de ciento y cincuenta esclavos”. (De Oviedo, Basilio Vicente, ob. cit). 

Autor: Rubén Alexis Hernández
Historiador

31 ago 2014

Descripción colonial de algunas poblaciones merideñas. Parte I

En pleno periodo vacacional consideramos pertinente el siguiente escrito, referido a la descripción que en algunas fuentes de los siglos XVII y XVIII, se hacía de centros poblados merideños que hoy día son visitados por numerosos turistas foráneos. Se trata de información extraída de los textos de Fray Pedro Simón, del comerciante y funcionario público Miguel de Santiesteban, y del sacerdote Basilio Vicente de Oviedo. En esta primera parte transcribimos parcialmente algunos aspectos geográficos y humanos de la ciudad de Mérida: 

-“El sitio donde hoy permanece la ciudad de Mérida con este nombre, por habérsele perdido, como dijimos, el otro, es un valle que corre algo pendiente Norte Sur, a sesenta y dos grados y dos minutos de longitud del meridiano de Toledo, y seis de latitud al Norte, entre dos quebradas, la una llamada Albarregas y la otra Chenca (por decir Chama), que mejor se le dirá caudaloso rio que se origina desde los páramos de Cerrada y va recogiendo las más de sus aguas de las Sierras Nevadas a cuyo pie está este valle de la ciudad. Con que aunque es algo hondo, la frialdad de la nieve no le deja ser demasiado caliente, antes le da un temple tan templado que se crian en el las frutas que en otros países no se dan sino en tierras muy frias o muy calientes (...). La gente que nace en este pueblo tiene excelencia, sobre las demas de estas provincias, en ser todos, en común, hombres y mujeres de crecidos cuerpos. Crianse con mucha salud los niños por la templanza del país, salen de buenos ingenios. Hay en la ciudad dos conventos, de Santo Domingo y San Agustin. La mayor parte de la tierra de los términos es mas fría que caliente y toda ella muy doblada, con que no es tan acomodada como otras a grandes crias de ganados mayores. Es muy pobre de minas y así, sus grangerias (...) que mas les luce son las de trigo, que se da mucho y muy bueno en las tierras templadas” (SIMÓN, Pedro. Noticias historiales de Venezuela, 1626). 

-“Esta ciudad está situada a poco más de 6 grados y medio de altitud boreal en fértil llano, y amena pradería, que en su mayor extensión tiene como 4 leguas que llaman el ejido (...); 4 ríos que nacen en las sierras nevadas que tiene por el nordeste, y el sureste, bañan y fecundan sus campos y terreno(...). Esta ciudad por lo material de sus casas y edificios, por lo bien delineado de sus calles y extensión de ella, manifiesta la nobleza y comodidad de sus primeros fundadores (...); monedas de oro y plata se ven muy pocas, o se guardan por medallas y la que corre por precio de las cosas es la azúcar prieta, reducida a panecillos de dos libras y media que llaman papelones de que una carga de 10 arrobas se regulan por 10 pesos y cada arroba por uno (...). Goza esta ciudad y sus contornos de tan dulce y benigna temperie por la situación natural y geográfica de su terreno, que se dice que en el periodo de un día logra templadas las 4 estaciones del año; produce con abundancia todo género de mies y frutos en su ejido; pacen muchos ganados mayores, a quienes tienen los naturales más afición que a los menores de que no faltan algunas tropas. Hay muchos pequeños ingenios de azúcar, casas de campo y casas de recreo (...). Tiene una parroquia, un colegio de la Compañía de Jesús en que residen seis o siete sujetos, un convento de Santa Clara que tiene 16 monjas (...) y conventos de San Francisco, Santo Domingo y San Agustín (...)” (Viaje muy puntual y curioso que hace por tierra don Miguel de Santiesteban desde Lima hasta Caracas en 1740 y 1741). 

-“Está la ciudad de Mérida en una amena meseta circunvalada de tres ríos (...). Tiene otra particularidad Mérida, que no se en cual otra parte se experimente, que cada día goza de las mismas cuatro estaciones, que se experimentan en todo el año en Europa, que cada día goza trece horas de frío a proporción, pues su temperamento es frío templado, cinco horas de primavera templada, seis horas de caluroso otoño (...) Su terreno es muy fértil, que produce todos frutos, y de tierra fría, templada y calida, manzanas, duraznos, membrillos, granados, plátanos, aguacates con abundancia buen trigo, maíz, papas, arracachas, yucas, repollos (...), sus gentes (...) son de genios agudos, amables, y festivos, y aun picados de briosos, y que hay muchas familias nobles descendientes de los conquistadores, donde han permanecido, o continuádose más a proporción del número por lo saludable, ameno y deleitoso, y ser tierra de comercio, que se comunica mucho con el Reino, y con la provincia de Caracas” (DE OVIEDO, Basilio Vicente, Pensamientos y noticias escogidas para utilidad de Curas del Nuevo Reino de Granada, 1761). 

 Rubén Alexis Hernández

24 ago 2014

Notas históricas de Tabay

En el marco de las fiestas en honor a San Antonio de Padua, consideramos pertinente la publicación del presente texto sobre la población merideña de Tabay, donde dicha festividad ha tenido un colorido particular desde hace muchos años. Específicamente transcribiremos información documental y bibliográfica que reseña diversos aspectos del pueblo en cuestión, entre la segunda mitad del siglo XVI y la primera mitad del siglo XX. Antes es importante señalar que Tabay, así como una buena parte de los centros poblados merideños, estuvo habitado por indígenas agricultores con anterioridad al arribo de los españoles, y estos últimos, para lograr someter a los aborígenes, los evangelizaron y redujeron por medio de La Encomienda, proceso lento hasta su consolidación. He aquí la transcripción parcial de algunos escritos en los que se hace referencia al pasado remoto de Tabay: 

1) Mención de los indígenas de Tabay a ser encomendados por el capitán Pedro Bravo de Molina, en los apuntamientos de población del Doctor Venero de Leyva (1564): “Primeramente encomienda en el capitán pedro brabo de molina todos los yndios que ay en el valle de tabay por la muna vanda la quebrada que dizen de doña leonor y por la parte de arriba donde murió el cavallo de Bernardino fernandez(...)”. 
2) Agregación de varios repartimientos indígenas al Pueblo Nuevo de Tabay (1619): “ (...) el mejor y mas acomodado sitio para la poblacion y agregación de todos, el que esta junto a las tapias viejas que solia ser yglesia donde su merced estuvo con los dichos españoles e yndios y que todas las dichas tierras de Tabay son muchas buenas y muy fértiles (...) y que tienen agua y leña y buen temple sano y algo fresco y que tiene todas las comodidades que son menester y se rrequieren para una buena poblacion y que esta distante de la ciudad de Merida como dos leguas (...) Y para que la dicha poblacion tenga efecto todos los dichos yndios de Tabay Aricagua Tatey Mucaria y valle de los Alisares (...) sean sacados de sus asientos y poblaciones biejas (...) y todos sean reducidos y agregados a la dicha nueva poblacion de Tabay y se les quemen quiten y demuelan sus bohíos y rranchos antiguos (...)”. 
3) Descripción de Tabay por el viajero Miguel de Santiesteban (1741): “El pueblo logra en un pequeño llano fértil y alegre situación regada de muchas fuentes y es tan corta su población que me aseguró el cacique en cuya casa nos hospedamos, que solo constaba de 25 tributarios, su temperie es tan benigna que se coge trigo, maíz, platanos y de cuanto se siembre, su doctrina está al cuidado del clero.” 
4) Descripción de Tabay por el ejército realista (1818): “Tabay está situado en una cañada camino recto, y oriental de Mérida para Mucurubá. Su población que consta de pocas casas de paja (...). Su demarcación es de tres, terminando con una a los llanitos que llaman de Tabay vía para Mérida (...). Su clima es temperante. Los frutos que produce son cañas, maíz, arvejas, frijoles, repollos, etc, pero no en abundancia. Sus habitantes son indios tributarios y la mayor parte vecinos (...)”. 
5) Apunte estadístico de la parroquia Tabay a cargo de Monseñor Jesús Manuel Jáuregui, en la década de 1880: “Agricultura,- Las mejores maderas de construcción se encuentran en sus selvas, y también de tinte y plantas medicinales. El trigo, maíz, arvejas, papas, frijoles y café se cosechan en número de 1.600 cargas de ocho arrobas (...) Caminos.- Solo se encuentra en regular estado el Nacional que conduce á Trujillo y el Táchira y que atraviesa la parroquia (...) Instrucción primaria.- Hai una escuela federal con V 30 de sueldo (...) Comercio.- Lo hace con Mérida y el Estado Trujillo (...) tiene nueve pulperías, de las cuales cuatro hai en los campos."
6) Breve reseña del municipio Tabay, por Fernando Benet (década de 1920): “Pertenecen a este municipio la aldea de San Juan Bautista y los caseríos de Vega y Hacienda, San Isidro, El Salado, Mucunután, Llanitos, Agua Caliente, La Mesa, Quebrada y Pedregal (...). Su principal riqueza es la agricultura, cultivándose principalmente el maíz, los frijoles y otras legumbres (...) Tiene la población un buen templo, Casa Municipal, una hermosa plaza y calles limpias y bien cuidadas (...)”. 

Por: Rubén Alexis Hernández
Historiador

20 feb 2014

El camino de “La Columna” y su importancia histórica para Mérida.

A propósito de nuestras caminatas regulares en diversos paisajes de los Andes merideños, decidimos recorrer en días pasados la cuesta o camino de “La Columna”, denominado así por estar ubicado en su parte superior el monumento homónimo a Bolívar, erigido en 1842. Dicho camino, con trazado desde el sector Belén, al oriente de la ciudad de Mérida, hasta un lugar cercano a la confluencia de los ríos Chama y Mucujún (parte inferior de la cuesta de Belén), fue uno de los principales puntos de entrada y salida de la
ciudad de Mérida durante el periodo colonial y parte del periodo epublicano. Por allí pasaron cientos de recuas con diversos alimentos y mercancías comercializados entre las provincias de Mérida y de Venezuela, y también pasaron los próceres independentistas, entre ellos Simón Bolívar. De manera que la vía de “La Columna” forma parte ineludible de la Historia merideña, siendo factor importante para que la ciudad de Mérida se consolidara en la etapa colonial como un centro poblado de primer orden en lo geoestratégico, lo económico y lo administrativo-territorial, al menos en el occidente del territorio que hoy día es Venezuela.

A continuación citamos cinco referencias de los siglos XVIIÌ, XIX y XX que describen la importancia que en el pasado tuvo el camino de “La Columna”:

-“El viernes 5 de agosto partimos después de medio día de la ciudad de Mérida y llegamos al pequeño pueblo de indios de Tabay, anduvimos poco más de dos leguas, a corta distancia de la ciudad se empieza a bajar una cuesta hasta la quebrada por donde corre el río Mucujun que todavía cargaba alguna agua de las crecientes de los días anteriores (…)”. (“Viaje muy puntual y curioso que hace por tierra don Miguel de Santiesteban desde Lima hasta Caracas en 1740 y 1741”, p.151).

-“De Mucurubá a Tabay cuatro horas de bajada suave y de buen piso sin cosa notable y a la ciudad de Mérida tres horas con una grande cuesta para llegar a la mesa donde está situada la ciudad (…)”. (Itinerario de Barinas a Cácota de Suratá por Mérida y Cúcuta. “Estudio elaborado por el ex-gobernador interino de Barinas, 1818”).

-“A Lúces sucedió Don Manuel Amador, quien gobernó la provincia hasta fines de 1857 (…); entre otras mejoras materiales se le debe el empedrado y mejora de la cuesta de “La columna”. (Jesús Manuel Jáuregui, “Apuntes estadísticos del Estado Mérida”, 1887, p.33).

-“Desde la columna Bolívar en la parte oriental más elevada de la meseta, se toma un ancho camino que lleva por una fuerte pendiente, cuesta abajo hacia el valle, primeramente a la orilla del río Mucujún, sigue por un largo trecho el curso de este río, para penetrar luego de lleno en el valle del Chama en dirección de este a norte”. (Anton Goering, “Venezuela, el más bello país tropical”, 1892, pp. 135-136).

-“En la parte oriental de la ciudad, que era la entrada por el camino antiguo de recuas, para los que llegaban de Trujillo o de Barinas, se levanta La Columna (…)”. (Fernando Benet, “Guía General de Venezuela”, primer tomo, 1929, pag.181).


Es evidente, pues, la relevancia del camino de “La Columna” para la formación histórica merideña durante el periodo colonial y parte de la etapa republicana; su significación, entre otras cosas, para el comercio de la ciudad de Mérida con otros lugares de la provincia homónima y de la Gobernación de Venezuela, y para el desplazamiento de las tropas realistas y patriotas en plena guerra independentista. Hoy día el camino mencionado sirve para comunicar a algunas familias que viven en la cuesta, pero se encuentra en mal estado, principalmente en su trayecto inferior. Considerando la importancia histórico-comunicacional de esta ruta, creemos que es viable la posibilidad de declararla oficialmente patrimonio histórico de Mérida, y así pueda recibir mantenimiento periódico, e incluso ser promocionada con el fin de atraer turistas y deportistas.

Por Rubén Alexis Hernández
              Historiador

13 feb 2014

Notas teórico-metodológicas sobre la fundación hispánica de algunas poblaciones merideñas (A propósito de otro “aniversario” de Mérida).

1.- El término fundación a secas, desde el punto de vista poblacional, hace referencia a la creación de un asentamiento en un espacio previamente desocupado; tal fundación conlleva las pautas para ocupar y poblar dicho espacio. En numerosos centros poblados que forman parte de lo que hoy día es el estado Mérida, residían indígenas de forma permanente, gracias a las características geográficas y a su condición de agricultores. De manera que no hubo fundación como tal por parte de los españoles, sino la ocupación colonial, o en todo caso una fundación hispánica, mediante la cual se procedió a la implantación estructural inicial en áreas ya habitadas. A manera de ejemplo, poblaciones actuales como Mérida, Tabay, Mucuchíes, Los Nevados, El Morro, Lagunillas, Pueblo Llano, Mucurubá, Acequias y Chiguará sirvieron de hábitat a diversos grupos indígenas, y por tanto fueron objeto de una ocupación hispánica y no de una creación de la nada por parte de los colonizadores.

San Antonio del Mucuñó (ruinas)
2.- En Mérida se “fundaron” Pueblos de españoles y Pueblos de Encomienda o de indios. En los primeros residían los colonizadores, quienes fungían como encomenderos y funcionarios públicos en su gran mayoría; en los segundos se concentró territorialmente a los indígenas para su adoctrinamiento católico y control como mano de obra y tributarios. Ambos fueron organizados urbanísticamente de acuerdo a las ordenanzas de poblamiento emanadas por la Corona española; el trazado de ambos en forma de cuadrícula, y las calles y viviendas dispuestas en torno a la Iglesia y a una Plaza principal. Pueblos de españoles fueron Mérida y Ejido, mientras que Acequias, Los Nevados, Tabay, Mucurubá, Cacute, Mucuchíes, Pueblo Llano, El Morro, La Sabana y Torondoy, fueron algunos de los Pueblos de Encomienda surgidos en los Andes merideños. Adviértase que Ejido, población en que la casi totalidad de los que la habitaban luego de su creación colonial eran españoles y criollos, también fue previamente ocupada por indígenas, aún cuando algunos historiadores consideren que el lugar de asentamiento estaba prácticamente vacío al arribo de los conquistadores.

3.- El vocablo fundación era muy poco utilizado por los colonizadores; en su lugar se empleaba con regularidad el término poblar para denominar a la orden emanada por las autoridades para llevar a cabo la ocupación y concentración territorial de cara a la organización y consolidación de la sociedad colonial. Resulta curioso cómo numerosos merideños, incluidos cronistas, han empleado la palabra fundación para referirse al origen colonial de numerosas poblaciones, cuando ni siquiera era mencionada, por ejemplo, en los Autos que ordenaban que los indígenas fueran asentados en forma de pueblo, al menos en los documentos que hemos podido consultar.

4.-No hay claridad sobre las fechas de fundación hispánica de varias poblaciones merideñas, y esto se debe a factores como los siguientes: Falta de documentos; ausencia de rigor y criterio metodológico en la búsqueda y análisis de la información; cambio parcial o total del nombre de algunas poblaciones; y traslado geográfico de ciertos asentamientos. Por lo general se ha estimado un año de fundación posterior al verdadero origen colonial del poblado; en este sentido considérese que se ha dado por sentado el año de 1586 como fecha de creación de varios Pueblos de Encomienda, pero resulta que su nacimiento habría que rastrearlo incluso en la época en que arribaron Juan Rodríguez Suarez (1558) y Juan de Maldonado (1559) a tierras merideñas, o algunos años después con los apuntamientos de población realizados por el funcionario Andrés Venero de Leyva (1564). Por otro lado cabe señalar que en muchos casos no hubo una sino varias fundaciones hispánicas; es así como Mérida fue trasladada en dos ocasiones, y los Pueblos de indios fueron reorganizados con el fin de controlar mejor a los naturales y facilitar su evangelización. En este último apartado podemos incluir a la población de Mucurubá, refundada al menos dos veces entre la década de 1600 y la de 1650.

Autor: Rubén Alexis Hernández
             Historiador