25 may. 2008

Cacute

Se ha dicho de Mérida que es tierra para quedarse y no seguir errando, caminos que trepan las montañas para continuar el curso de los ríos. El Municipio Autónomo Rangel en el Páramo está conformado por pueblos de agricultores que invitan a quedarse en lugares entrañables donde las cumbres enfilan al cielo reflejando en las apacibles lagunas, donde las águilas aún no han levantado vuelo.

Su clima es de bajas temperaturas, con una atmósfera limpia que ilumina el antiguo Camino Real de los Españoles que integra los legendarios pueblos de indios sobre los cuales levantaron las más hermosas iglesias y capillas de los Andes venezolanos.

Comenzamos a conocer el Municipio Rangel, uno de los 23 que conforman el Estado Mérida.

Cacute en la vía Cacute con mas de 1.500 habitantes está a 1.900 msnm de altitud su clima es templado, poblado por los indígenas Cacutes en tiempos prehispánicos. Fue fundada por don Manuel Antonio Pacheco Valero sobre la Hacienda de los Padres Jesuitas, conocida como pueblo en 1819, dejó en sus calles la devoción de la tradicional imagen del Santo Niño de Cacute.

Cacute es un pequeño poblado del páramo merideño, goza de un agradable clima y una altura de 2.027 metros sobre el nivel del mar. Esta ubicado a un costado de la carretera trasandina entre la población de Escaguey y el parque temático de Los Aleros, a unos 25 kilómetros de la ciudad de Mérida.

Aunque es de espacio reducido, Cacute ofrece al turista una vista pintoresca con sus casas típicas de tejados de aleros anchos, columnas de madera y pisos de ladrillo y una tranquilidad que rodea al pueblo entre sus montañas. Posee una sola calle en donde se encuentra su pequeña Plaza Bolívar y la antigua iglesia del pueblo convertida en el 2007 en un museo religioso dedicado a su patrono El Santo Niño de Cacute. Al frente de la Plaza está la nueva iglesia.

Durante la temporada alta los lugareños realizan una interesante Feria Artesanal y Gastronómica donde el visitante puede adquirir artesanía típica merideña entre las que destacan las tallas en madera y tejidos en fibra vegetal, así como dulces abrillantados, arepitas andinas, mermeladas, vinos, chicha andina, etc; además los músicos del pueblo crean un ambiente mágico al sonar hermosas melodías tradicionales con sus violines y demás instrumentos de cuerda.

El Santo Niño de Cacute. Según la leyenda, el 14 de enero del año 1800 el fundador del pueblo, Don Manuel Antonio Pacheco Valero, observo en la choza de unos indios en la zona Cacute Alto, la imagen ennegrecida y sucia del Niño a causa del hollín, lo cual lo motivó a preguntarle a aquellos indios de que se trataba, indicándole ellos que solo era un muñeco. Don Manuel al examinarlo inmediatamente se dio cuenta de que se se trataba de una imagen del Niño Jesús, por lo cual se la llevo a su casa para limpiarla cuidadosamente, retocarla y venerarla; los indígenas de Cacute también comenzaron a venerar la imagen de Niño y a celebrarlo todos los 14 de enero, con el paso de los años fue declarado por la iglesia patrono del pueblo. Desde entonces se ha venerado el Santo Niño de Cacute a quien se le atribuyen varios milagros.

En el año 1937 se le construyo la primera capilla, pero el numero de devotos aumento al punto de que fue necesario construirle una capilla más grande en el año 1973. Esta antigua capilla, que fue bendecida el 14 de enero de 1978, actualmente funciona como museo en su honor, pues una vez más fue necesario construir otra más amplia recientemente (2007) al frente de la misma
Uno de los milagro atribuidos al Santo Niño de Cacute data del año 1924 cuando una de las quebradas cercanas estaba a punto de inundar el pueblo, ante esta crisis los habitantes elevaron sus plegarias y se abocaron a la capilla de su Santo Patrono sin poder acceder en vista de que la misma estaba cerrada con llave. Mientras esto ocurría el dique que represaba la quebrada cedió y paso el peligro de inundación.

Imágenes: Enrique La Marca, Angel Maldonado, Daniel Juarez, Siry

3 Dejaron huellas de su paseo por Mérida:

Bellas fotografías, eso de que Mérida es un lugar para quedarse a vivir es muy cierto, yo estuve una semana por el valle del mocotíes y uno no quiere nunca irse, además de que la gente es muy especial y hay lugares tan llenos de paz y tranquilidad que enamoran... Saludos.

Asi es Kevin, Mérida es para quedarse. Yo ya soy gochaqueña jeje.

Hay lugares que enamoran, gente que te da amor puro y del bueno.

En mi pueblito favorito me enamoré (que conste que era favorito mucho antes de conocer a... un tachirense)

Saludos

Las imágenes, excelentes, felicitaciones, estará en la lista, jejejeje...bueno , me queda bastante, por conocer, gracias por compartir esas imágenes