Laguna Negra

Esta Laguna es uno de los principales atractivos turísticos del estado ya que llama la atención su color oscuro...

Leyendas de Merida

Mérida es rica en mitos y leyendas, tanto de origen indígena como las creadas a través de los tiempos por los campesinos del páramo....

La Trampa

Lugar sagrado, escondido entre las nubes, refugio de indios, tribus de los Mucuúnes, Jamuenes, Casés, y Quinaroes, habitantes alrededor de la Laguna de Urao...

Gastronomía merideña (historia y evolución)

La comida merideña consta de gran variedad de delicias gastronómicas de singular preparación...

Historia y herencia cultural

En sus valles y mesetas se asentó la civilización Tatuy (significa precisamente, lo más antiguo), la cual alcanzó un alto grado de desarrollo cultural...

26 mar 2008

Ejido

Ejido ha sido llamada con justicia por Tulio Febres Cordero "La ciudad de la miel y de las flores". Este título tan dulce, se debe a sus tradicionales panelas con las que se preparan los dulces caseros de higo, leche y guayaba, así como la rica miel y las flores provenientes de sus campos. Desde la época colonial, en Ejido se procesa la caña en los trapiches, para producir las panelas que sirven para endulzar los platos de la cocina típica del Estado Mérida.

Ejido a 1170 metros sobre el nivel del mar y situada sobre una meseta de suave pendiente, de origen aluvial, en la margen derecha del río Chama. Posee una temperatura media de 21º C.

En sus alrededores abundan los cultivos de caña de azúcar, que se prolongan desde las fértiles vegas del Chama, hasta la parte montañosa, hacia el norte, en donde la caña, el plátano, las guayabas, los cafetos y otros cultivos trepan por las laderas, hasta alcanzar las aldeas de El Manzano y El Salado.

La ciudad está dividida en tres parroquias: Parroquia Matriz, hacia el oeste, Parroquia Montalbán hacia el este y la Parroquia Fernández Peña, hacia el sur de la ciudad. Hasta hace pocos años, la carretera Transandina atravesaba el poblado por la Plaza Bolívar. Hoy se tiene una vía alterna por la parte baja, llamada Avenida Centenario, la cual divide a la ciudad en dos sectores. Hacia la parte de arriba de dicha Avenida se ubica el casco central del viejo Ejido, el cual consiste de dos calles paralelas bastante largas, llamadas Fernández Peña y Bolívar, atravesadas por unas catorce transversales cortas.

En los alrededores de la Plaza Bolívar se percibe un ambiente de pueblo andino por la presencia del mercado municipal y las tiendas que ofrecen todo tipo de mercadería, como cestas de fibra vegetal, relucientes machetes, ollas de barro, cobijas de lana, sacos de maíz, ramilletes de flores, etc. Muchos campesinos bajan de las aldeas vecinas a vender sus productos al mercado y a comprar los artículos manufacturados que no se consiguen en el campo.

La medicina tradicional basada en el poder curativo de las plantas, es un legado milenario de los indígenas, que se ha mantenido vivo de generación en generación por los habitantes de estas regiones. Los vehículos que se dirigen hacia las aldeas de Ejido se estacionan alrededor de la plaza y el mercado. Estos viejos jeeps, se reconocen por la gran cantidad de equipajes que llevan sobre el techo, como por ejemplo, bultos de papas, pacas de panela, racimos de cambures y otras cosas; además, sus vidrios están llenos de polvo y sus cauchos cubiertos por el barro de los accidentados caminos que deben transitar.

Enfrente de la plaza, vemos la bella Iglesia Matriz de Ejido, dedicada a San Buenaventura. De aspecto neoclásico, fue terminada de construir en 1907. Posee una fachada rectangular, dividida en dos cuerpos verticales, con pilastras de fuste estriado, que sostienen un friso con triglifos y metopas. En la parte de arriba, se tiene un pequeño frontón, semejante a un altar, con un arco acompañado de dos pequeñas pilastras a cada lado en forma simétrica, rematadas en el tope por una cornisa curvilínea, sobre la que se apoya una estatua de San Buenaventura.

Como la mayoría de iglesias de los pueblos andinos, la de Ejido ha sido erigida sobre un podio, de dos metros de altura en la parte delantera y que casi desaparece hacia el ábside, para compensar el desnivel del terreno. Unas escalinatas a cada lado permiten subir a un pequeño atrio o galería en la parte delantera, bordeado por barandas de balaustre.

Más adelante vemos la Plaza Campo Elías y enfrente de ésta la Iglesia de Montalbán, muy moderna en su estructura, a excepción de su única torre, semejante a la de la Catedral de Mérida.

Ejido es tierra de artesanos. En los caseríos de Los Guáimaros, Aguas Calientes y Pozo Hondo, se producen piezas de cerámica rústica hecha a mano, siguiendo los métodos tradicionales de los indios, sin el uso del torno y quemándola en hornos de leña. Son famosas en todo el país sus vajillas de barro, candelabros, figuras animales y otras piezas de gran valor artístico confeccionadas por estos artesanos populares. También se pueden conseguir en el mercado, esteras, cuatros, maracas y cestas fabricadas en laregión. Otra actividad muy interesante es la creación de las piezas para decorar los pesebres de Navidad, usando yesca o anime.

Cerca de Ejido, en Aguas Calientes, existen unos manantiales de aguas termales, ricas en sulfuro. Lamentablemente, el lugar no ofrece las condiciones mínimas de seguridad para los usuarios.

Ejido no tiene una fecha exacta de fundación como ciudad. De acuerdo a Julio Villamizar, el cronista de la ciudad, el poblado de Ejido se origina en un reparto de terrenos ejidos que hizo el Cabildo de la ciudad de Mérida en el siglo XVI. Estas tierras se asignaron a algunas familias notables de Mérida, leales a la Corona Española. En sus predios sembraron la caña de azúcar y explotaron sus haciendas y trapiches con la mano de obra de algunos esclavos negros y en ocasiones con indios, lo cual estaba prohibido por las leyes de las encomiendas. En 1620, el Licenciado Vásquez de Cisneros, Oidor de la Audiencia de Santa Fe de Bogotá, durante una visita a Mérida, dictó una ordenanza, mediante la cual se mandó a construir Iglesia decente y de buenas tapias en el lugar más cómodo de Ejido, para el adoctrinamiento de su población. A partir de entonces, se conoce al pueblo como San Buenaventura de Ejido.

En la actualidad, Ejido ha crecido mucho, debido a su cercanía con Mérida. Se han formado populosas barriadas en forma bastante rápida y caótica, y con muy poca planificación urbanística, a excepción de un centro comercial nuevo, en la Avenida Centenario, bastante funcional y algunos conjuntos residenciales de edificios de pocos pisos.

Administrativamente, Ejido es la Capital del Municipio Campo Elías en Honor al héroe de la independencia Coronel Vicente Campo Elías.

Agradecimiento a: Rolando (fotografías de los Guaimaros)

13 mar 2008

San José del Sur



Uno de mis pueblos favoritos es sin lugar a dudas San José del Sur, su gente es realmente especial, guardo recuerdos muy gratificantes en mis pasos por este hermosísimo lugar.
Vista General de San José del Sur
Gráfica Ángel Maldonado
Una de las experiencias mas emocionantes que he tenido por estos parajes de ensueño, fue un recorrido entre montañas por trochas aptas solo para aventureros y en rústico, nosotros fuimos en un 4x4 Station Wagon (Samuray). Partimos de San José del Sur con 2 baquianos locales, cruzamos quebradas, montañas, atravesamos el páramo Las Lajas hasta llegar a un precioso lugar llamado Tostós, en donde la vía al fin era de asfalto y de allí a San José de nuevo para dejar a los baquianos. El trayecto fue tan fuerte que cuando llegamos veníamos sin amortiguadores, guardapolvos, platinas y puerta trasera, es decir el 4x4 venía practicamente destruido, pero con unas vivencias impresionantes y de verdad inenarrables en espectacularidad y belleza. Las fotos de este emocionante recorrido se perdieron todas a causa de caerse la cámara cuando decidimos montar a caballo, no me di cuenta hasta que sentí cruak en las pezuñas del animal. Que aventura (me quedaron ganas de volver a realizarlo).

Con cariño y dedicado especialmente a toda esa linda gente de San José, dedico este post.
   
San José es de los Pueblos del Sur, que mejor ha logrado conservar su arquitectura típica, de blancas casas con anchos muros y ariscados aleros. San José, a 2334 metros de altitud, se asienta en una pequeña ladera regada por una quebrada muy cristalina del mismo nombre. El clima es frío y seco con temperatura media de 15° C. En las tardes la neblina que baja desde los paramos cercanos, envuelve al pueblo en su blanco y misterioso manto, dando una sensación inefable de paz, recogimiento y profunda contemplación.

Se puede llegar a San José por una carretera asfaltada que viene de Mucutuy atravesando el Páramo de San José cubierto de neblina: una ruta turística de gran belleza por sus paisajes, con alturas que pasan de los cuatro mil metros. La ruta desde Mucutuy es de aproximadamente 1 hora y media de duración en vehículo rústico. Allí se puede apreciar la vegetación tan especial de estos lugares con gramíneas y frailejones que cubren una de las formaciones geológicas más antiguas de los Andes. En el sitio denominado El Cumpiz, hay un parque muy curioso con figuras de animales talladas en piedras.

Después de pasar este páramo que divide dos municipios, se comienza a descender por el otro lado de la sierra hacia la vertiente de la quebrada Tostós en donde se puede palpar la majestuosidad de la sierra Nevada y el valle profundo del río Nuestra Señora. En las verdes laderas se ven algunas casas dispersas, de campesinos que trabajan la tierra con tesón. Continuamos descendiendo por una calzada muy estrecha que se retuerce, siguiendo los pliegues de la montaña. Al final se divisa a San José con su semblante cálido y acogedor a esta hora de la mañana, recogido en la intimidad silenciosa de su pequeño valle.

Las casas blancas muy bien acicaladas y hermosos tejados rojos le dan al poblado un aire encantador. Los cerros que lo rodean están bastante desgastados por el cultivo intenso del trigo en las laderas y vertientes de mucha inclinación desde épocas ancestrales. Gracias a la incorporación de algunos sistemas de riego, podemos ver algunos cultivos muy verdes en terrazas escalonadas, al lado del ocre terroso de las tierras abandonadas.

Nos detenemos en una de sus muchas bodegas a charlar con el dueño y a oír los cuentos de rigor sobre las calamidades de la carretera o la abundancia de la cosecha de papa. El pueblo posee dos posadas. La que se halla situada a la entrada tiene un ambiente muy acogedor con corredores y altillo de madera. San José posee una población de 148 habitantes. Por sus dos calles longitudinales tranquilas que conducen a la pequeña plaza, el viento susurra constantemente entre los bien podados pinos. Algunas paraulatas con sus negras colas y ojos de color amarillo, se nos cruzan en el camino, volando entre los matorrales. Su iglesia sencilla de sólida planta rectangular, con una sola nave y ancha torre, contrasta por su blancura con el verdor de los campos vecinos. En sus alrededores se cultiva el trigo, papas, leguminosas y hortalizas usando los métodos tradicionales del arado de bueyes. Son cantidades modestas, pero suficientes para abastecer a los habitantes de la localidad. Existe también una pequeña truchicultura en el pueblo.

San José es una parroquia del Municipio Campo Elías con una población de 1.872 habitantes. Dentro de los límites parroquiales encontramos las aldeas de Mucumpiz, Mucusum, Tostós, El Trompillo y La Loma de Chichuí.

La vía que viene desde Mérida es también pródiga en vistas de montañas espectaculares. Por ella pueden circular vehículos de cualquier tipo y es la más usada por los turistas. Esta carretera inicia su ascenso un poco más arriba del pueblo de las González, sobre la carretera Transandina. Después de pasar por La Chichuy, se inicia el ascenso con muchas regresivas, un poco peligrosas, por los daños ocasionados por las lluvias en los taludes. Algunas rocas sobre el pavimento impiden el paso y hay que bajarse del vehículo para abrir paso. Al final del ascenso se llega a la meseta de Tierra Negra, lugar de reunión de los aficionados al parapente. Desde allí se lanzan en vuelo hacia el vacío los deportistas con sus alas multicolores, que desafían las alturas sobre el valle del Chama.

Los orígenes del pueblo se remontan a la etapa precolombina cuando era un pueblo de indios. Su fundación data de 1883 y nace como una aldea de Acequias. En San José se veneran varios Santos como San José (El Patrono), San Benito, La Virgen del Perpetuo Socorrro y la Virgen de Coromoto. Las fiestas patronales se celebran el 19 de Marzo, día de San José.

Gracias a cicloides por la bellas fotos de vuelo en parapente. Gráfica 1: Panorámica de San José del Sur (Angel Maldonado) 
Gráfica 2: Viviendas de la localidad (Angel Maldonado) 
Gráfica 3: Posada Mochabá (Edwin Mora) 
Gráfica 4: Agricultura en laderas (Edwin Mora)

4 mar 2008

La Mesa de Los Indios


Desde el impresionante paso de la Chorrera de Las González, la vía atraviesa hermosos bosques de ceibos y yagrumos hasta llegar a La Mesa de Los Indios, pueblo ubicado a 1.427 m.s.n.m, con una temperatura de 19ºC y una población de 1574 habitantes.

La fundación de La Mesa, se remonta al 16 de agosto de 1693, sobre la cual se dilucidan dos versiones: Una a nombre del Capitán Alonso Ruíz Valera y Gavidia, y otra por mandato del Teniente General Iván Pérez Escribano, con el nombre de Santiago de La Mesa de Los Munundes. Para el año de 1770, Doña Isabel de Nava y Salas, ocupante de estas tierras, permutó con algunos indios de la sabana, el terreno donde fue fundado el pueblo, lo que permitió establecerse en comunidades primitivas y que posteriormente identificaron el sector como La Mesa de Los Indios.

En contexto histórico en el cual se halla inmersa la localidad, en épocas remotas señala que, estas tierras eran habitadas por las tribus de indios Tocuos, que identificaba como La Mesa de Los Salazar. Posteriormente, la Real Cédula decretó "Resguardos de Indígenas" las tierras ocupadas por estas comunidades, hasta que en el año 1897 fue concedida la repartición de dichos resguardos.

Cabe resaltar un pasaje del poeta de los Andes, Manuel Felipe Rugeles:

Indio que ya nada tienes
allí donde fuiste dueño
y que ahora por la sierra
vas caminando en silencio
tras el caballo y la sombra
del último encomendero.

Marco Físico Natural
Se encuentra emplazada la población de La Mesa de Los Indios en una terraza formada por la quebrada la Enfadosa y el río Las González. Se cultivan rubros como: Café y caña de azúcar.

La Mesa ha sido llamado el Pueblo Musical de Mérida por la vocación artística de sus habitantes; posee una importante asociación artesanal y conserva varias edificaciones de la arquitectura andina tradicional, hoy es ejemplo pintoresco de urbanismo, de pueblo encaramado en las cumbres que preside la iglesia parroquial de sobria silueta.

22 feb 2008

Mérida esta de luto

Ayer en Mérida hubo un accidente aéreo, muchas informaciones, pero mucha fe en cuanto a la vida de los 46 ocupantes de la aeronave. Esta mañana se reiniciaron las labores de búsqueda en la zona donde tuvo lugar el último contacto, no fue sino hasta las 8:50 am cuando un helicóptero que venía de un estado vecino a prestar apoyo lo avistó a 42 km de donde lo estaban buscando, apenas a 6 millas del aeropuerto, sin sobrevivientes ya que estaba totalmente pulverizado.
Solo quiero expresar mi dolor, esta mañana sabía de 4 pasajeros que conocía, a esta hora mi lista de pérdida de personas queridas ya asciende a 9. Pero aun mayor debe ser el dolor de los familiares de todas y cada una de esas 46 personas, a quienes desde aquí expreso mis mas sinceras palabras de condolencia.
Paz a sus restos y quiera Dios que nunca mas tengamos estas tragedias en nuestro hermoso estado.

Siry

18 feb 2008

Acequias - Pueblo Hermoso

Uno de mis pueblos favoritos es Acequias, un lugar realmente hermoso, donde se respira algo mágico, indescriptible, inigualable. En este poblado me tocó vivir el mas bello amanecer que he visto en mi vida, cuando el sol de forma tímida comienza a salir entre las montañas, el frio era intenso pero el impresionante obsequio de la naturaleza valió la pena.

Les muestro las ruinas de San Antonio del Mucuñó, son algo asi como el Machu Picchu venezolano, hoy solo unas ruinas, que son desconocidas incluso por los propios merideños. Este post es para mi muy emotivo, gracias Acequias y su hermosa gente por darme tanto amor.

Acequias - la historia de Pueblo Hermoso.

En las montañas desérticas que bordean la hoya hidrográfica del río Nuestra Señora (conocido como río Negro en su desembocadura al río Chama, por el color oscuro de los sedimentos que portan sus aguas) nuestros aborígenes habían ingeniado la construcción de un complejo sistema para conducir agua a sus casas y sembradíos, que consistía de un conjunto de canales cavados en las laderas de las montañas, los cuales seguían la topografía del terreno pasando por túneles y puentes hechos de piedra y madera, a lo largo de distancias que superaban los cientos y miles de metros. Los españoles dieron a estos canales el nombre de “Acequias” y estaban tan impresionados con ellos que a la región donde encontraron este sistema de conducción de agua la llamaron “El Valle de las Acequias”.

Entre los aborígenes mencionados se encontraban los Mucuñóes, quienes habían edificado un bellísimo poblado en la ladera de una montaña conocida como “La Loma Gorda”, desde donde se divisaba el valle del río Nuestra Señora y las montañas de la Sierra Nevada. Era tan especial el lugar que los españoles se referían a él como Pueblo Hermoso. Lamentablemente este Pueblo Hermoso fue también la naturaleza quien tuvo un papel importante en su destino. Quizás fue el terremoto de La Grita, ocurrido el 03 de Febrero de 1.610, o el terremoto de Pamplona, en el día 16 de Enero de 1.644 (que según el Maestro San Francisco de Eufra, cura doctrinario de Pueblo Hermoso, causó estragos en diversos puntos de la cordillera andina), el que puso en evidencia que los hogares de los Mucuñóes estaban edificados sobre un deslizamiento de tierra: el suelo comenzó a hundirse, aparecieron grietas en las casas y se escucharon ruidos provenientes del interior de la tierra. Los temblores continuaron y transcurrió el tiempo sin que nadie supiera que hacer. Así llegó el terrible año de 1.672, cuando el cielo no paro de llorar sobre el Valle de las Acequias con lluvias tormentosas que duraron todo el año, haciendo crecer tanto las quebradas que se hizo necesario construir puentes colgantes para cruzarlas. Una de esas noches arreció tanto la lluvia que el agua penetró profundo en la tierra favoreciendo el deslizamiento y obligando a los Mucuñóes a salir de sus viviendas, aterrorizados al sentir que el suelo se movía y sus casas traqueaban como si fueran a desplomarse. Solo la intervención de Don Juan (cacique de los Mucuñóes) logró tranquilizarlos para que regresaran a sus hogares mientras él, en unión con otros caciques, encontraba una solución al tremendo problema. Don Juan pronto se dio cuenta de que solo se salvarían de una tragedia si mudaban el poblado, ya que el deslizamiento del terreno era cada vez más evidente y en cualquier otro temblor, o con otra tormenta, podría desencadenarse la catástrofe que tanto temían.

Así comenzó la nueva epopeya de la vida de Don Juan y de los aborígenes Mucuñóes: conseguir un lugar para la nueva fundación de Pueblo Hermoso. Tristemente descubrieron que esto no sería tan sencillo, las tierras que cuidaban y sembraban, el suelo donde apacentaba su ganado, todo tenía ahora nuevos dueños, porque hasta los soldados que acompañaron a los jefes conquistadores españoles eran ahora encomenderos, mientras que ellos, los aborígenes del valle, los fundadores de poblados, los fertilizadores del desierto, no eran dueños de nada. Durante más de una década Don Juan y los Mucuñóes se dirigieron a todas las instancias, escribieron cartas, se entrevistaron con los encomenderos y recibieron la visita de comisiones del Gobernador de la Provincia de Mérida sin lograr el permiso y el terreno para fundar de nuevo su pueblo.


Los pavorosos temblores que asolaron el Valle de las Acequias en 1.684 y 1.691 (que solo fueron sentidos en esta región y se originaron en alguna de las fallas geológicas del lugar, probablemente en la Falla de los Granates) aceleraron el proceso de deslizamiento, agrietando las casas y las iglesias, desbocando el terreno y aumentando el estado de temor y zozobra de los Mucuñóes, al punto que Don Juan viaja a Mérida a entrevistarse con el Gobernador y consigue que una nueva comisión del gobierno de Mérida visite el lugar y elabore un informe donde se considera prudente la mudanza del poblado. Esta mudanza se llevó a cabo en 1.692, a un terreno muy cercano ubicado en una ladera vecina al antiguo sitio del poblado, en contra de los deseos de los habitantes y del mismo cacique Don Juan, quien consideraba que el nuevo lugar era inseguro. No obstante se vieron en la imperiosa necesidad de mudarse al sitio cedido, que era conocido con el nombre de Mucunamo: cuentan que el dueño de esas tierras recibió un pago superior en 10 veces al valor real del terreno. El tiempo y la naturaleza pronto pusieron de manifiesto el terrible error cometido en la segunda fundación de Pueblo Hermoso, que ahora se llamaba “San Antonio de Mucuñó” en honor al patrono cristiano de los Mucuñóes, ya que los fuertes temblores que siguieron al Terremoto de Caracas de 1.812 y luego el terremoto de 1.827, dañaron tanto al nuevo poblado que se pensó en la posibilidad de fundarlo por tercera vez en un lugar más seguro.

La situación se agravó cuando ocurrió el terremoto de 1.845, ya que los deslizamientos fueron de tal magnitud que represaron las quebradas, produciendo luego coladas de barro que bajaron hacia el Valle de Lagunillas sepultando árboles, casas y caneyes, arrasando con todo a su paso.

Así, en 1.848 se realizó la tercera fundación de Pueblo Hermoso, ahora con el nombre de Acequias, en el lugar donde quiso fundarlo inicialmente Don Juan, el valiente cacique de los Mucuñóes.

Actualmente Acequias es un bellísimo poblado que puede verse desde algunos puntos del Valle del río Chama, particularmente de noche, cuando aparece un puñado de estrellas adornando la montaña, en el lugar donde quisieron tenerlo Don Juan y los Mucuñóes y que merece llamarse Pueblo Hermoso de Acequias.

Agradecimientos:
  • Deni, una visitante que ha agregado a la presentación hermosas imágenes.
  • Francisco Pérez quien agregó bellas imágenes

5 feb 2008

Premio Arte y Pico

Recibo el Premio Arte y Pico de YO! a través de su hermoso Blog Mi Mundo Libre . Cargado de humildad y amor a los animales.

Estas son las normas del premio:
1.- Debes elegir a 5 blogs que consideres que sean merecedores de este premio por su creatividad, diseño, material interesante y aporte a la comunidad bloguera, sin importar su idioma.
2.- Cada premio otorgado debe tener el nombre de su autor/a y el enlace a su blog para que todos lo visiten.
3.- Cada premiada/o, debe exhibir el premio y colocar el nombre y enlace al blog de la persona que la ha premiado.
4.- Premiados y premiadora, deben exhibir el enlace a Arte y Pico, para que todos sepan el origen de este premio.
5.- Exhibir estas reglas.

Siguiendo las normas paso a otorgar el mismo a los siguientes:

1. Mi querida Gaby, muestra la Mérida de Yucatán en su excelente Blog Orgullosamente Meridana recomiendo su visita, es fascinante su manera tan personal y apasionada.

2. Mi buena amiga Oti ofrece el Menu diario Venezolano... y algo más, que delicia pasarse por este lugar a diario y traerse buenas recetas.

3. Un espacio eminentemente humano lo conduce J-ODA quien a través de El Poder del Ahora, es una caricia visual y emocional .

4. Mi querido amigo Marco Escobedo en Los Sueños de Marco excelente diseño para presentar temas muy actuales. Es un placer su visita.

5. Mi colega Fernando, un Caminante que presenta diversos temas, distintos puntos de vistas una sola mezcla de muchos ingredientes.
Tod@s se lo merecen, por su gran esfuerzo, dedicación, arte y sobre todo amor que le dedican a sus espacios, es su tiempo, es su creatividad y forma parte de su vida personal.
A tod@s un fuerte abrazo!!!
Siry

19 ene 2008

Paradura del Niño


La fiesta de la PARADURA DEL NIÑO se lleva a efecto a comienzos de cada año nuevo en todos los hermosos pueblos del Estado Mérida. La gente supone que, habiendo nacido el Niño la noche del 24 de diciembre, ya para enero puede pararse solo y caminar. La PARADURA no es, pues, sino la fiesta de los primeros pasos del Niño. No olvidemos que el Niño Jesús era como todos los niños y que cuando nació no sabía hablar ni andar. El momento que empezó a caminar, fue para José y María, como sucede en casos semejantes a todos los padres, una ocasión de júbilo y de alegría. Y es eso lo que se celebra en los Andes con esta fiesta, la cual reviste especial belleza en el Estado Mérida.


¿Cómo es esa fiesta de la Paradura?

El amo de la casa ha invitado para las siete de la noche a sus amigos, quienes acuden con sus mejores ropas. El pesebre resplandece bajo la luz de las lamparitas y de las velas. Ya han llegado los padrinos del Niño y comienzan los rezos, no sin antes haber brindado a la salud del infante. Después de las oraciones, se cantan los aguinaldos, al son del cuatro, las maracas, el furruco y las charrascas. Ahora el padrino y la madrina se acercan al pesebre. Se arrodillan ante el Niño, y con las manos envueltas en blancos y grandes pañuelos, lo levantan del pesebre, lo pasean, en procesión alrededor de la casa y lo dejan, finalmente, de pié entre José y María, El Niño se ha parado. Hay gritos de alegría. Aumenta el regocijo en la voz de los cantores y en la música de los instrumentos. Se reparten hallacas, Bizcochuelos, se come majarete y se bebe mistela dulce.

Según las tradiciones, tenía el Niño muy corta edad cuando, para angustia de sus padres se le perdió un día. Comenzaron a buscarlo ansiosamente y lo encontraron, aunque tan chiquito, discutiendo enserio con los doctores. Esa pérdida y el dichoso encuentro del infante, también se conmemoran en Mérida, bajo el nombre de Robo y Búsqueda del Niño.

Varios conjurados, gente de la casa, amigos cercanos, sigilosamente, se acercan el pesebre. Con gran cuidado toman al Niño y huyen. Luego, lo esconden en un sitio que puede ser una vasija de barro cocido o bajo las piedras que en el hogar campesino se usan para sostener la olla o la pila mientras se cocina con leña y que el pueblo llama "topias".

El Niño se ha perdido. Cunde la preocupación en la casa de cuyo pesebre fue sustraído. Se comenta con los vecinos la desaparición del Niño. Se celebran los velatorios del Niño perdido, donde se cantan versos al son de guitarra y maracas:

San José y la Virgen no tienen consuelo: se ha perdido el Niño, el Rey de los Cielos. Pasan algunos días y por fin! se reune todo el mundo para buscar al Niño perdido. Salen San José y la Virgen montada esta en un borrico, salen los dueños de la casa, salen los tres Reyes Magos, salen los pastores, los indios, los ángeles. Salen los giros que bailan en torno a un mastil tejiendo cintas. La procesión empieza a recorrer calles y casas. La Virgen, dolorida pregunta en cada puerta por su Niño perdido: Mi hijo se ha perdido, donde podrá estar? Lloro inconsolablemente, tened piedad. A veces le contestan friamente; sigue su camino, tu Niño no está. Búscalo en el Templo, que allá puede estar. Otras veces se apiadan de su suerte.

Pero en otra oportunidades no es la Virgen solamente la que habla, sino que cantores y músicos, pastores y ángeles, dicen en forma acusadora, llenos de sospechas. Dénos nuestro Niño que "usted" es el ladrón, dénolos por Ella, tengan corazón. Y el acusado se defiende, señalando otra casa: lo tiene Ramiro, señalando otra casa, ese es el ladrón, asalten su casa no tiene perdón. Y es posible que sea precisamente allí donde está el Niño y que cuando los cantores insisten: ¿Ah, Señor Ramiro! Dénos nuestro Dios. Niño más hermoso el mundo no vió, el dueño de la casa responda: Pues que conmovido con llanto estoy, abriré la puerta, daré al Niño Dios.

Y al entrar en la casa, se encuentran con el Niño. La alegría estalla en nuestros cantos: El cielo lo premie por su caridad. Vamos pastorcillos! vamos a cantar! Y con el Niño en brazos de la Virgen, regresa triunfante el cortejo hasta la casa donde lo habían robado. Suenan triquitraques y cohetes.

El ladrón amarrado, camina con la cabeza gacha al final de la comitiva bullanguera y jubilosa que al llegar a la casa del Niño, será obsequiada con licores y comidas propias de la región.

Asi termina la Búsqueda del Niño, en días de Enero de cada año, allá en los pequeños pueblos de los altos Andes, cerca de la Sierra Nevada que domina todos con sus nieves perpetuas.

Esta es una de las formas mas tradicionales de celebrar las Paraduras del Niño, en mi Blog Recetas para el Alma comentaré la parte mas familiar de esta hermosa Tradición Andina.

Las paraduras se hacen desde el 31 de diciembre hasta el 2 de febrero, cuando se quita el pesebre, tradición que se mantiene en nuestros pueblos andinos, forma parte de las creencias religiosas de los merideños, en cualquier casa, en cualquier pueblo, amigos, vecinos y familias enteras, salen a la calle a festejar sus paraduras, son una tradición hermosa que al vivirla regocija el alma.

5 ene 2008

Pesebres típicos merideños (Pozo Hondo-Ejido)

La religiosidad y devoción popular del merideño se manifiesta a través de gran cantidad de festividades con este caracter.

Uno de las características propias con sello de cada familia es la realización del "Pesebre" (Portal, Belén, Nacimiento) mediante el cual queda de manifiesto una particularidad que desde mi llegada a Mérida ha sido algo que me ha cautivado realmente, la hospitalidad y sencillez de un pueblo.

La población de Pozo Hondo que se encuentra a poca distancia de Ejido capital del Municipio Campo Elías, conserva la autenticidad de sus primeros años en que floreció a los lados del camino real que conecta a los Pueblos del Sur.

Pozo Hondo es un pueblo de laboriosos artesanos cuyas hermosas casonas rodeadas de trapiches y cañaverales presenta anualmente Pesebres Monumentales, son realmente hermosos, sin embargo lo impresionante es que las casonas permanecen abiertas para que todo aquel que desee ver estas obras pueda hacerlo.

La primera vez que fui a verlos, llegué a casa de Alberto Sánchez (Beto) un conocido pesebrista quien me permitió la entrada a su casa, conversamos sobre este arte y luego me recomendó visitar otras casas, me parecía increible tan solo tocar la puerta y expresar mi deseo de ver el pesebre, las personas accedían de forma expontánea y amigable, esto me llegó al alma. La bondad del merideño quiera Dios que nunca sea perturvada y perdure por siempre.

En una pequeño lote de fotografías comparto estos maravillosos Pesebres Monumentales en Pozo Hondo y la Iglesia Montalbán (Ejido), luego unas imágenes de la noche del 25 de diciembre en la Plaza Bolívar de Mérida en donde la neblina fue la reina y de igual manera por primera vez abro las puertas de mi casa para mostrar mi pesebre con mucho cariño.

Otra de las tradiciones son las Paraduras del Niño de las cuales hablaré en el próximo post, como parte de un homenaje a toda esta gente maravillosa y buena que conforma el lugar mas hermoso de Venezuela, el Estado Mérida.


Siry

29 dic 2007

Año Nuevo

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Siry

24 dic 2007

Feliz Navidad

Feliz Navidad a tod@s mis visitantes.
Mis mejores deseos


Siry

1 dic 2007

Historia y Herencia Cultural (Mérida - Venezuela)

Mérida, hace 500 años, era una de las áreas geográficas más pobladas de la actual Venezuela, en sus valles y mesetas se asentó la civilización Tatuy (significa precisamente, lo más antiguo), la cual alcanzó un alto grado de desarrollo cultural.

Agricultores sedentarios, talladores de piedra y tejedores conformaron los grupos étnicos que se localizaron en las partes altas de los ríos Motatán, Chama, Santo Domingo, Nuestra Señora y Mucutuy, desarrollaron importantes técnicas agrícolas, consistentes principalmente en andenes o catafós, es decir en terrazas.

Cultivaban maíz, papa, fríjol, batata, arracha o apio americano, cacao, curas o aguacate, churíes, auyamas, chirimoyas, curubas, guanábanas, guayabas, papayas, ajíes, achiote, parchita, chayota, juquián y tabaco.

Posteriormente a la llegada de los españoles se introdujeron cultivos como la yuca dulce, café, arveja, cambur y caña de azúcar. Utilizaban sistema de riego conformado por acequias y realizaron obras civiles de importancia.

En el año 1.500, el territorio conocido como provincia de las Sierras Nevadas, integrado de pueblos de indios, conectados por caminos que permitían el comercio entre varias tribus que hablaban el dialecto Mucumbache. Sin importar la inclinación de la pendiente, en todas las laderas del Estado Mérida se encuentra la huella de lo que fue una agricultura prehispánica de avanzada, que se observa hoy en día en forma de terrazas de cultivo. Los campos sembrados de hortalizas de altura, trigo, papa, caña de azúcar y café forman parte inseparable del paisaje andino, legando hasta nuestros días técnicas agrícolas y artesanales de gran importancia sociocultural.

Con la fundación de Mérida, se funden y se consolidan los actuales pueblos y se ensambla la cultura indígena a la española, para dar origen a los rasgos culturales indo hispánico que caracterizan al merideño de hoy.

Mérida fue centro cultural desde 1.600 cuando los jesuitas instalan el Seminario de San Francisco Javier, inicio de la Real y Pontificia Universidad de San Buenaventura de Mérida de Los Caballeros, aspecto este que permitió el apego a las artes, la música, la pintura, la literatura y la escultura.

Mérida tuvo una participación definitiva en la gesta independentista, prueba de ello es el respaldo dado al Libertador Simón Bolívar en el año de 1.813 cuando cruza Los Andes durante la Ruta de la Campaña Admirable. Cabe a la ciudad el honor de otorgarle al General Bolívar, el título de Libertador por vez primera en la plaza mayor el día 23 de mayo de 1.813.

Recorrer la geografía merideña es envolverse en la magia que trasmiten sus múltiples expresiones culturales. Cada pueblo brinda al visitante lo mejor de sus añejas tradiciones, la autenticidad de su folklore, los típicos sabores de su gastronomía, el colorido de sus fiestas patronales en las que es frecuente presenciar la interpretación de música de violines, en cuyas notas se funden los pensamientos de los antiguos. La arquitectura, adaptada a las necesidades climatológicas, mantiene el concepto colonial, aún en las ciudades con sus nuevas edificaciones.

En todo el Estado, las festividades religiosas caracterizan algunas de sus celebraciones, mientras que en otras el color y el ruido estallan en las calles, según cada región y fecha particular. Cerca de la costa del Lago de Maracaibo, se evidencia la presencia africana, heredada de la época de la esclavitud.

El temperamento del merideño es apacible y férreo, su hablar cadencioso, sus manos y espíritu curtidos por el trabajo de la tierra y su alma apaciguada por una profunda moral y religiosidad. Estos atributos junto a su tradicional amabilidad, hacen de Mérida un lugar en el que paisajes, costumbres y tradiciones impregnan un sello de originalidad, que es preciso conocer, preservar y revalorizar.

Identificación Fotográfica:

1. Apartaderos (andenes de cultivo) de Carlos Pérez
2. Apartaderos (antiguo sistema de riego)
3. Niñas de San José del Sur
4. Catedral Metropolitana de Mérida
5. Plaza Bolívar (Frente a la Catedral)
6. Acequias
7. Iglesia San Buenaventura de Ejido
8. Niño con tambor (Palmarito - Bobures)
9. Juan Felix Sánchez (el arquitecto de los páramos)

Material suministrado por ASOPROYECTOS. Asociación Civil sin fines de Lucro.
Proyecto Gestión de la Biodiversidad y Sociodiversidad del Área Metropolitana de Mérida con fines turisticos Sostenibles y Sustentables.

3 nov 2007

Dos mudanzas, Tres nombres para una ciudad

"La guajábara, La Punta y la Mesa de Tatuy. San Juan de Las Nieves, Santiago de los Caballeros de Mérida... a secas.
Celebra 449 años de su fundación, donde sos capitanes españoles dejaron su hella. Si fué buena o no, los evo del tiempo lo dirán. Por ahora, estamos aquí, existiendo y luchando"


"Mil años antes de Cristo, migraciones de aborígenes procedentes de la gran cordillera de los Andes, agricultores por lo general, de hábitos tranquilos, se establecieron en los valles serranos, en las riberas de los ríos torrentosos y en las laderas parameras al cocaire delos gélidos vientos en el territorio que hoy denominamos el Estado Mérida. Estos fueron los chamas o tatuyes"

Cultivaban la caña dulce, el maíz con el cual elaboraban la arepa y la chicha; la papa, y otras plantas medicinales autóctonas… conocían el tabaco con el cual preparaban chimó; el cacao, para preparar una bebida –chocrote- empleaban el riego, cultivaban en andenes en las laderas de las montañas, con notable sentido ecológico y almacenaban sus alimentos en silos de tierra. Cultivaban y tejían el algodón para fabricar mantas y se alumbraban con velas hechas de la cera vegetal del incinillo…

Domesticaron aves y algunos animales, construían casas de piedra y bahareque, con techos de paja… fabricaban ídolos de barro cocido y piedra para representar a sus deidades, pocos dados a la música, tenían fama de haraganes y tiranos con sus mujeres, a quienes obligaban a realizar los deshierbes de las sementeras y la recolección de cosechas, como si fueran animales de carga.


Los Juanes de Mérida
Son dos “Juanes”: Rodríguez Xuárez y Maldonado, enemigos acérrimos, los fundadores, según cuenta la historia, de la ciudad de la que este año se celebra 449 años de fundada.

Juan Rodríguez Xuárez, nacido en la Mérida española, estuvo en todas las conquistas de su tiempo. Hombres de extraordinario valor y constitución física, probablemente atraído, como muchos otros, por las noticias del oro, las perlas y la plata que abundaban en el Nuevo Mundo, dejó su Extremadura natal.

La falsa suposición de que en las sierras nevadas existían abundantes minas de oro y plata, despertó en los españoles aposentados en el nuevo Reino de Granada, ansias de ambición y sed de aventuras. Fue así como se comisionó al capitán Juan Rodríguez Xuárez, quien se desempeñaba como alcalde ordinario de Pamplona (Colombia), para que procediese a explorar y reconocer el territorio ansiado. Tras largas marchas y penalidades, al frente de 70 hombres, se encontró un día de octubre de 1558, con una población indígena organizada que llamo La Guajáraba, en jurisdicción de los mucujunes y julalíes y que distaba “cerca de una legua de la laguna Yohama”. (Laguna de Urao) *

El “Capitán de la Capa Roja” y sus acompañantes, fueron recibidos amistosamente. Aquellos agricultores eran agricultores por naturaleza y poseían un alto sentido conservacionista. No tardaron mucho en darse cuenta de las intenciones de los españoles, e iniciaron acciones hostiles que los obligaron a aposentarse mas arriba, en La Punta, de la Mesa de los Tatuyes.

Maldonado entra en escena
“En conocimiento del ayuntamiento de Pamplona las actuaciones no autorizadas de Juan Rodríguez Xuárez, comisionó con plenos poderes a su mortal enemigo, al capitán Juan de Maldonado, para que procediese a elevar la queja de fundar pueblos y hacer caudillos, ante la Real Audiencia de Santafé de Bogotá y levantar juicio criminal contra el conquistador de las Sierras Nevadas”

Oriundo de la provincia de Avila, Juan de Maldonado fundó también la ciudad de San Cristóbal en 1561. “Rodríguez Xuárez le había trocado al poblado La Guajábara el nombre, por el de la ciudad de Mérida, y de su propia autoridad le nombró ayuntamiento. Trazó la Plaza mayor, repartió tierras e indios entre sus compañeros y levantó una horca como símbolo de justicia real. Se le acusará de mandar arbitrariamente y asimismo, hacerse obedecer, nombrando y haciendo caudillos de sus manos y pregonando que habría de fundar pueblos”

Con 80 soldados, armas y caballeros, Maldonado en la recién fundada Mérida, ya traslada a La Punta Rodríguez Xuárez lo recibe, se deja hacer preso y remitir a Santafé, pues espera demostrar fácilmente su inocencia. Si hubiese sospechado los cargos que pesaban en su contra, se habría resistido empleando la fuerza.

Mientras es conducido a Santafé, la errante e inexistente Mérida, por órdenes de Maldonado, es trasladada a la Mesa de Tatuy y la denominará San Juan de Las Nieves, sitio definitivo sobre la cual de levanta de Mérida actual.

“Hacia septiembre de 1559, Maldonado le cambió el nombre a esta ranchería establecida en la faldas de la Sierra Nevada, por el Santiago de los Caballeros. A la postre, prevalecería la denominación de Mérida, sin prefijos ni adjetivos, tal como la había bautizado originalmente Rodríguez Xuárez, en recuerdo de su ciudad natal”

* Nota personal

Imágenes: Capitan Capa Roja (Saber ULA)